domingo, 27 de febrero de 2011

Miguel Ángel Asta: ¡qué 'Cacho' de goleador! (1ª parte)

Uno de los grandes goleadores que dio nuestro fútbol fue Miguel ‘Cachito’ Asta. Tal vez no reconocido en nuestra ciudad como el gran goleador que fue, integró aquel Sarmiento legendario de la racha comprendida entre 1961 y 1976 con 16 campeonatos consecutivos y en donde este verdadero ‘terror de las áreas’ hizo delirar a los hinchas sarmientistas entre finales de los ’60 y comienzos de los ’80.

Las tablas de goleadores de esos tiempos lo tenían siempre como protagonista, encabezando las posiciones y peleando ‘mano a mano’ ese cetro con Jorge Varretone (Ferroviario), Carlos Sayago (Ateneo Estrada), Arsenio Sutil (Independiente) y Jorge Jaramillo (El Cardal -Solanet-), entre otros delanteros de la época.

La semilla del Club Atlético Sarmiento germinó en él y siente por esos colores la misma pasión que cuando ‘inflaba redes’ con la ‘9’ rojinegra.

Fervoroso defensor de la causa sarmientista, ‘Cacho’ era un goleador temible. Rebotero, pícaro, oportunista, de muy buen cabezazo, gran cantidad de sus conquistas vinieron por esa vía.

Para repasar detalles de su carrera fuimos en procura de nuestro amigo quien empieza a contarnos: “Soy nacido en Ayacucho el 20 de Febrero de 1948, estoy casado con María Russo con quien tengo dos hijos (Sandra María y Pablo Miguel) y cinco nietos todos hinchas de River Plate (Maitena, Joaquín, Rodrigo, Gonzalo y Valentín).

¿Como empezás en el fútbol?

Empecé en el baby fútbol pero no en Sarmiento. Un señor de apellido Sommariva, si mal no recuerdo, organizó un cuadro de baby que se llamó “Deportivo Ayacucho” en el cual jugué primeramente. Él estaba fichando jugadores y recuerdo que Raúl Olivares le decía, por mí, “allá hay un negrito que juega bien, fíchelo maestro”. Y me fichó.

Jugué ese año en Deportivo Ayacucho después, al otro año, por un error de Raúl Labala, que tenía carnicería cerca del Hospital, me fichó por Matadero y ahí jugué con los hermanos Cerri, con Eustaquio Roldán, el ‘Negro’ Hernández, etc. En ese interín me apalabró Sarmiento, mi viejo era fanático del club y me interesaba jugar allí. (NOTA: Simón Asta, conocido como ‘El Negro Simón’ y padre de ‘Cachito’, fue una emblemática figura del Sport Club -antecesor del Club Atlético Sarmiento- e integrante de aquella célebre “2ª de Fierro” que fue campeona por 10 años consecutivos entre 1939 y 1949).

Raúl Labala me había dicho: “dice tu papá que te fichés en Matadero”. Entonces me ficho en el equipo del Matadero, pero yo quería jugar en Sarmiento también para darle el gusto a mi viejo. Cuando voy a casa le pregunto a papá: ¿Viejo, vos pediste que yo me fichara en Matadero? “No, yo no dije nada" -me contesta.

Poca calidad en la foto pero muchos recuerdos para 'Cacho' (2º abajo, desde la izq.) y su primer equipo: "Matadero", en este caso bajo la batuta de Raúl Labala (DT), una noche del Carnaval de 1958

Del equipo del Matadero tengo los mejores recuerdos. Nunca me voy a olvidar es que gracias a los goles que hice en un partido defendiendo esa camiseta allí tomé mi primer gaseosa, una “Bidú”. En esos tiempos no cualquiera podía comprarse una y después de un partido en el que hice un par de goles, Abdón Roldán, que vivía en el Matadero me regaló una y un sándwich. ¡Te imaginás lo rica que era y la desesperación por que llegara el próximo partido para hacer más goles y tomar otra!

Botella de "Bidú Cola", gaseosa parecida a la Coca Cola, pero más dulce. Muy vendida en la década del '50, gran competencia para Coca Cola en esos tiempos, desapareció aproximadamente en 1963


'Cacho' con el equipo de baby fútbol del Club Sarmiento durante la temporada 1959/1960 
(4º en la fila de abajo, empezando desde la izquierda)

Bueno, jugué ese año para Matadero y ya después pasé al baby del club Sarmiento en donde me quedé definitivamente. 

En Sarmiento entré en la 3ª, que era una 3ª infernal, hacíamos 8, 9, 11 goles, un equipazo que tenía a ‘Pocho’ Guisande, el ‘Pato’ Guisande y yo fui el últimos de todos los que subió y gracias a que se fue ‘Guya’ Moris que si no todavía estaría de suplente, no habría jugado nunca (risas).

Tercera división campeona del Club Sarmiento en 1961
(‘Cachito’, segundo desde la izquierda, en la fila de abajo)

El día que él se fue me pusieron a mí, fui el último de la Tercera que subió a Primera, el último. Yo era medio ‘quedado’ también.

Tus condiciones para el fútbol, las demostraste de chico...

Yo me crié jugando en la vieja cancha de la Liga con gente grande, con los Basualdo, con los Tolosa, los Bruno. Mi mamá me decía “Te van a quebrar”. (NOTA: Al referirse a ‘los Basualdo’ Cacho hace referencia a Miguel Basualdo, su tío, quien a criterio de quienes lo vieron jugar fue uno de los más grandes jugadores que dio el fútbol de Ayacucho).

Yo vivía con mi abuela en calle Belgrano, entre Poderoso y Murgier, me crié a media cuadra del Estadio. Era toda gente de trabajo así que los sábados a la tarde, cuando esa gente no trabajaba, jugábamos a partir de la una hasta que se prendían las luces de la calle. Íbamos a cenar y volvíamos para jugar en la esquina bajo las luces de los foquitos hasta que pasaba la ronda policial, cuando pasaba la ronda nos íbamos todos, no quedaba nadie y bueno, ahí me crié pero siempre jugando y aprendiendo con la gente grande. Después tuve la dicha de tener un poco de habilidad y suerte.

¿Siempre jugaste de delantero?

Sí, siempre de ‘9’, aunque en los ‘picados’ y en los entrenamientos de Sarmiento siempre jugaba de ‘2’ como mi papá, nunca jugaba adelante. Yo jugaba de delantero simplemente cuando eran los partidos y en los últimos años jugué de ‘10’.

¿Recordás algo de tu debut en Primera?

No, yo tengo muy mala memoria. De los partidos que he jugado me acuerdo el que perdíamos con Estudiantes por 3 a 0 y le ganamos 4 a 3 y salimos campeones y una final con Independiente que ganamos 3 a 1 y trajeron un referí de Tandil -tal vez por ese detalle me acuerdo- para seguirlo y que se reinició con un penal a favor de Sarmiento pero no recuerdo mucho más (NOTA: ‘Cachito’ se refiere a Mario Tagarro, árbitro tandilense que dirigió esa final del Torneo Oficial 1981, jugada el 30 de Diciembre de ese año).

Uno revisa viejos diarios de finales de los ’60 y tu nombre al tope de la tabla de goleadores era un clásico ¿por qué?

Yo era mucho de mirar los defectos de los contrarios, que quizás ahora no se miren. Yo miraba si al amagarle a un arquero éste se tiraba. Si el ‘2’ rival era grandote no lo iba a buscar de arriba, lo buscaba de abajo. Yo veía, y lo veo actualmente, que al segundo palo no va nadie. Casi todos los goles que hice de cabeza en mi carrera los hice así, entrando por el segundo palo, donde nadie va. Todos pican al medio y yo no sé por qué no va nadie al segundo palo. Todos los goles iguales, pasados al segundo palo.

Muchos de esos goles se los debo a ‘Carita’ Gourriet porque él me decía: “Cacho, vos sabés, yo pico, todos me siguen a mí y vos entrás solo por el segundo palo” y así haciamos. ‘Carita’, que era un jugadorazo, encaraba y lo seguían todos, y la pelota siempre venía pasada al segundo palo y yo lo único que tenía que hacer era poner la cabeza.

Tabla de goleadores de nuestro campeonato en 1970

Una vez me decía Manuel González que jugaba en Independiente y después fue masajista en Sarmiento, que recordaba ese partido que perdieron 3 a 1 con nosotros: “Lo hablamos toda la semana, decíamos ‘las pelotas de centro o de córner, márquenlo a Cachito que Cachito te va a cabecear y te va a vacunar” y le habíamos dado a Carlitos Ceschini el encargue de marcarlo.

En el partido le gritan del banco de suplentes a Ceschini: “Carlitos, cuidalo a Cachito”. Él me mira y yo estaba fuera del área grande. Yo jamás me metía en el área, esperaba en la punta (vértice) del área, pero no dentro de ella. Si el centro venía de la derecha yo esperaba en el vértice izquierdo, me paraba y miraba. Al ver la pelota en el aire vos ya te vas dando cuenta en donde va a caer, si adelante, en el medio, pasada, etc. Yo picaba y ya sabía dónde iba a ir más o menos. Siempre tenía noción en qué momento tenía que picar y lo hacía cuando la pelota venía en la mitad del recorrido entre el primer palo del arco y el banderín del córner. Volviendo al partido, cuando la pelota venía en el aire yo pico y cuando Carlitos quiso reaccionar yo ya había cabeceado. ¡Se quería morir!

Recorte del diario “La Verdad” de comienzos de los ’70, resaltando las cualidades de ‘Cachito’ como goleador

¿Qué secretos tenía tu puesto?

Con el estilo que yo tenía ahora no hay. Ahora los ‘9’ se tiran mucho a las puntas, juegan más por las puntas que por el medio. En Buenos Aires el único ‘9’ que existe, aunque para mí es un ‘tronco’, es Palermo. Es el que está en los rebotes, si se le escapa al arquero él está, para mí es el único ‘9’ que hay ahora.

Yo era mucho de mirar los defectos. Alberto Volontín, era un arquerazo, lo mejor que había, pero yo sabía que él se tiraba cada vez que le amagaban, ese era el defecto de Alberto. Yo lo supe aprovechar, un día en 14 minutos le hice dos goles. Los dos calcados.

Son pequeños detalles que un delantero tiene que mirar y no ser porfiado porque hay tipos que dicen "aquel mide 2 metros pero yo le tengo que ganar de alto". Nunca le vas a ganar de alto, únicamente que se acalambre y no pueda saltar. Yo era muy habilidoso, el gran defecto que tenía era que no tenía velocidad.

¿Eras rebotero?

La pelota rebotaba y parecía que me buscaba a mí. Lo mismo que le pasa a Palermo que la pelota rebota y parece que lo buscara, eso mismo me pasaba a mí. 

Yo jamás daba una pelota por perdida, tenía que estar atento porque el arquero puede tener una falla o se la pasa mal al defensor o este equivocarse al salir jugando. En ese sector del área yo iba a todas, y en los rebotes tenía una suerte… La suerte es fundamental, como en la vida… si no tenés suerte te va a ir todo mal.

En tu puesto, ¿quién fue el mejor que viste acá?

‘Guya’ Moris y el ‘Tortita’ González. Guya fue extraordinario ¡y como cabeceaba, por Dios! ¡un balazo! Un día lo ví hacer un gol de cabeza para la Selección desde afuera del área grande ¡qué golazo! Y el ‘Tortita’ era un súper jugador. Yo con la habilidad y velocidad del ‘Tortita’… Siempre le decía “si yo soy goleador con 10 goles, yo con lo que vos jugás y tu habilidad haría 20”.

Él buscaba siempre la difícil, yo hacía la fácil. Él hacía todo lo más difícil que podía hacer, lo hacía y a vos te gambeteaba y te esperaba para gambetearte otra vez. Era ‘sobrador’, yo le decía “te van a quebrar Danielito, no hagás esas cosas” y él se reía. El tipo te pasaba y se te reía y una vez que te pasaba que lo ibas a agarrar en velocidad y para el fútbol de acá en donde no estamos muy entrenados, toda gente de laburo, menos que menos. Era ligerísimo, su hijo Mariano (hoy en el club Porto de Portugal) es igual de rápido.

A mí tampoco me gustaba entrenar, yo tenía un físico de 68 ó 69 kilos y a mí me hacía mal entrenarme. Yo agarraba ritmo enseguida, con entrenarme la semana previa a iniciar el campeonato después con el correr de los partidos ya estaba, no precisaba más. Además, en los primeros años con los jugadorazos que me rodeaban no tenía que correr nada.

Al lado mío lo tenía a Miguel Didío, a ‘Carita’, al ‘Zurdo’ Mingone, a ‘Pocho’ Guisande, al ‘Chueco’ Eloiza, después vino el ‘Flaco’ Gallardo, etc. Yo no tenía que hacer nada, solo meterla adentro.

Ahora en los últimos años tuve que correr, me hicieron correr por los que no corrí en los primeros (risas). Los grandes se fueron retirando, ya vinieron otros chicos y no era lo mismo.

Podemos decir de ese Sarmiento que vos te subiste a un tren que ya venía en marcha…

¡Y como venía! Era un equipazo y yo tenía que aportar lo mío, algún golcito de rebote, de centro pasado, pero meterla.

¿Tuviste alguna lesión importante en tu carrera?

Sí, en los últimos años jugué infiltrado siempre porque no me daban las rodillas y de miedo no fui a operarme. Cuando Víctor Vallejos se cortó un tendón y fue a Buenos Aires, era muy brava la lesión que él tuvo, en realidad los dos teníamos que ir.

Yo no tenía ganas de ir. Recuerdo que íbamos a ir en tren, yo siempre viví a una cuadra de la Estación, lloviznaba, me dije “yo no voy nada” y no fuí. Todos los años me infiltraban y aguantaba un año, por ahí no. En ese partido de la anécdota con el ‘Tortita’ y el ‘Chacra’ Crovo en que jugaba Ferroviario con Sarmiento una final yo jugué medio tiempo y salí goleador pero al segundo tiempo no pude entrar por esa lesión en la rodilla, no daba más, no podía patear.

Pese a todo casi siempre goleador del torneo local…

Varias, recuerdo que en 1969 y 1970 lo gané y ‘Lolo’ Reyes, una vez, y Horacio Genín en otra me lo ganaron pero casi siempre yo andaba ahí arriba.

Tabla de goleadores de 1971

¿El rival que mejor te marcó?

El jugador más difícil para pasarlo gambeteando era el ‘Vasquito’ Aníz, al menos para mí.
Yo era un tipo de amagar, como el ‘Burrito’ Ortega, yo amagaba para acá, amague para allá, pero él no me daba pelota. Podía hacer cinco millones de amagues y él no se movía, no lo podía pasar casi nunca. Para mí un jugadorazo ¡que calenturas me agarraba yo! 

Fueron, junto al ‘Gallina’ Escudero, los mejores marcadores que tuve y muy leales los dos al igual que Orlandito Romero. Vos a Orlando lo podías pasar diez mil veces ¿vos te creés que Orlando te iba a pegar? ¡pero ni loco, un señor! Él, terminaba el primer tiempo y se iba al vestuario a peinar, un señorito para jugar (risas).

Pero también estaban los otros, los 'asperos'...

De esa época recuerdo marcadores fuertes como Oscarcito García de Defensores, a quien le decían ‘el cirujano’, ‘Bocha’ García, los dos Canavesse, Gamietea el de Estudiantes, pero te repito, fuertes pero sin mala intención. Hacían el juego de ellos.

En Sarmiento, Víctor Vallejos también era muy duro, muy fuerte, pero yo no creo que ellos tuvieran ninguna mala intención porque así como podían en alguna jugada lastimar a un rival también ellos corrían con el riesgo que algo les pasara.

Cada uno tenía su maña, ‘Agüita’ Fiorentino, cuando se le ponía uno más alto a la par seguro que le pegaba un codazo por las costillas (risas). No iba a lesionar, ni a lastimar, ni a quebrar una costilla, pero que te iba a doler, te iba a doler y te sacaba del partido y te hacía calentar.

A mí cuando más me pegabas, más encaraba y me encantaba que la gente estuviera en contra mío, yo jugaba más. A mí no me gusta que me alienten, me gusta que la gente esté en contra pues así ponés más empeño. Eso que dicen "que lindo jugamos de local, tenemos toda la gente a nuestro favor" a mí no me interesaba, me gustaba siempre jugar de visitante.

¿El mejor partido de tu vida?

El 4 a 3 a Estudiantes en donde hice dos goles, sin dudarlo...
Entramos al vestuario finalizado el primer tiempo, nosotros perdiendo 2 a 0, y nos dijimos “muchachos, si hacemos un gol de movida, podemos dar vuelta el resultado”. Empieza el segundo tiempo, a los 4’ gol de Estudiantes (Horacio Genín, 3 a 0) y los muchachos de Estudiantes se fueron a preparar los asados.

¿Por qué ganan ese partido?

Primero, porque Estudiantes nos quiso hacer cinco goles. Horacio Genín en el primer tiempo lo ‘bailó’ a Vallejos y en el segundo tiempo Víctor lo agarró en un cruce y lo ‘mató’ y ya Genín medio que aflojó un poco y segundo porque Estudiantes no estaba físicamente preparado para ir a hacer más goles, estaban ‘muertos’. Había jugadores que se ‘murieron’ y nosotros teníamos un amor propio tremendo y jamás dábamos por perdido un partido. En cuanto hicimos el primer gol salimos convencidos que podíamos darlo vuelta.

El primer tiempo Estudiantes nos pegó un baile infernal, si ellos hubieran sido ‘vivos’ no salen a buscar más goles y eran campeones. Ellos físicamente no estaban en condiciones de hacernos más goles, iban pero no volvían.

El segundo gol que hago en ese partido se lo come ‘Canti’ Oillataguerre. Yo venía muy cerrado contra la línea de fondo, amagué a patear para el medio y él sale a cortar el centro y en donde da el primer paso para salir hacia el área yo se la pongo contra el palo. Es un error del arquero, vos siempre lo primero que tenés que tapar es el primer palo.

Yo te digo que tanto ‘Canti’ como Pacheco (Mariño) podían tener una tarde mala pero en un centro no vayas a ir a cabecear porque te mataban. ‘Canti’ salía a darle el puñetazo a la pelota en los centros pero si le erraba era hombre al piso… Te mataban, cualquiera de los dos, sin mala intención, pero te la ponían. Hasta en eso tuve suerte, tuve marcadores bravos pero jamás me pegaron con mala intención. Me pegaban como le pegan a cualquiera, pero yo no era sobrador y buscaba el gol. Si íbamos ganando 3 a 0 yo lo iba a seguir buscando.

¿Con qué compañero te entendiste más dentro de una cancha?

No podría decirte uno, con todos me entendí bien, dentro y fuera de la cancha.
Tal vez con el que alguna vez discutí fue con el ‘Zurdo’ Mingone porque todos sentíamos la camiseta, pero como el ‘Zurdo’ ninguno, se mataba por la camiseta.

Yo era buen tipo, jamás me enojaba con nadie, pero dos veces me fui de la cancha por el ‘Zurdo’. Él tenía otro temperamento diferente al mío y a mí no me gustaba que me reten. Yo no era como él que corría y corría y se mataba entrenando. 

Sarmiento campeón 1974

Él me retaba, a mí no me gustaba, me 'rayaba' y me iba de la cancha así como yo también era contrario a esa política de traer forasteros y más esos forasteros medio ‘agrandaditos’.

Me acuerdo que una vez Sarmiento trajo de afuera un ‘7’ y un ‘9’ y se gritaban “Ché, andá a cabecear vos que vos sabés” como si los de acá no supiéramos hacerlo y si habían venido a jugar a Ayacucho tampoco era porque jugaran mucho. Para mí fueron unos compañeros bárbaros Orlandito Romero, ‘Carita’ Gourriet, el ‘Chacra’ Crovo, etc. Aparte de compañeros te enseñaban a jugar, adonde tenías que pararte, etc.

‘Carita’ siempre se acuerda que una vez salimos con él desde el medio de la cancha tocándola él me la tocó, yo se la devolví, me vuelve a pasar, se la devuelvo, me la vuelve a pasar y meto un golazo espectacular pero en offside ¡me quería matar! Me decía “te metiste en offside hijo de mil p...” (risas). Desde el medio de la cancha llegamos hasta el área tocándola, pero yo, como todo ‘9’, avariento, lo quería hacer.

(continúa acá)

sábado, 26 de febrero de 2011

Miguel Ángel Asta: ¡qué 'Cacho' de goleador! (2ª parte)

¿Cuál fue el mejor equipo ayacuchense que viste?

Se me hace difícil elegir uno. Sarmiento siempre tuvo grandes equipos y unos jugadores bárbaros que tenían muchas ganas de ganar. Siempre.

La última vez que salí campeón con Sarmiento, los más veteranos éramos José Perazzi, Luis Romero que era el arquero y yo. Sobre ese equipo muchos decían que no iba a llegar a nada, y muchos que decían eso eran jugadores. Es más, algunos se fueron porque pensaban que no íbamos a ser campeones y yo me quedé convencido que íbamos a ser campeones. Y lo fuimos.

Estudiantes también armaba unos equipos bárbaros ¡y qué jugadores! ¡Por Dios! Rosales, Genín, Sayago, Rojito, Barrientos, Carluccio, Aneas, Baigorria ¡lo que jugaba Baigorria!

¿Qué sucedía que los demás equipos se reforzaban, tenían muy buenos jugadores pero a la larga el campeón era Sarmiento?

No sé. No sé si los demás se achicaban, si Sarmiento se agrandaba, si teníamos más suerte… Yo siempre soy un convencido que también la suerte es fundamental. Sarmiento siempre ‘ligó’, Sarmiento siempre ‘ligó’ (repite). Ese partido si Estudiantes lo jugaba con otro, seguro que lo ganaba, fácil.

Una postal de mediados de los ’70. Luis Carlucico descuelga el centro ante la presencia intimidante de ‘Cachito’ en un Estudiantes-Sarmiento, un clásico de la época.

Quienes te conocemos, sabemos que tu amor es Sarmiento y que nunca te motivó mucho jugar en la Selección ¿Por qué?

Porque yo a Sarmiento lo llevo adentro, por mi viejo, por mis tíos, nací y me crié con esa camiseta y para mí lo más grande es Sarmiento.

Yo en la Selección no me sentía cómodo y a mí me gustaba jugar en un lugar como Sarmiento en donde me sentía re-cómodo. Yo en la Selección no me sentía cómodo, yo no tenía a mis compañeros. En el tema del compañerismo yo soy muy especial, si hay gente que a mí no me gusta yo no ando. Por más que me pongas en el puesto en que yo juego…

En Sarmiento éramos todos uno, por más que discutíamos ¡ojo! porque cada uno tenía su pensamiento, pero Sarmiento era especial y te voy a decir por qué. Cuando estaba Don Juan Bertoni (ex Presidente de Sarmiento a mediados de los ‘70), una vez por semana -los miércoles o jueves- hacía un asado para el plantel y siempre nos decía “yo no quiero once jugadores, quiero once compañeros”.

Sarmiento campeón del Torneo Oficial 1975

Entonces, íbamos, comíamos, si alguno tenía un defecto lo decíamos, lo hablábamos sin enojarnos. Porque ahora yo te digo “qué gol te erraste” y vos ya te calentás. Era una unión bárbara, charlando en el club, tomando algo pero las cosas se decían y nadie se enojaba.

Terminaba el campeonato y Don Juan nos llevaba al establecimiento “El cortijo”, ahí con los toros, hacía asados y siempre fomentaba el compañerismo en el plantel y parece que ahora no es así. Porque no es necesario hacer un asado, con hacer unos tallarines ya está, lo importante es compartir y hablar de los errores del otro y de los nuestros porque todos los tenemos.

A mí me decían “vos gambeteas mucho, te matan a patadas” y yo les decía “yo no siento las patadas”, al menos en los primeros años, y “porqué no la largás un poco más” y “porqué no te tirás un poco más allá” pero eso es bueno hablarlo.
Todos cometemos errores, todos, pero ahí se hablaban y nadie se calentaba y hoy no sé porqué pero eso sería imposible.

Éramos todos amigos, con el ‘Chacra’ Crovo ni hablar un amigazo, con el ‘Tortita’ González que fue el último que subió y que cuando viene a Ayacucho siempre me dice “Cachito, a ver cuando nos juntamos, vamos a hacer un asado”. Él siempre cuando viene de Tandil pasa a saludar, el ‘Mudo’ Jeanmart otro amigazo, al igual que todos los muchachos que están acá.

Junto a dos de los mejores amigos que le dio el fútbol: el ‘Tortita’ González y el ‘Chacra’ Crovo

¿Tuviste propuestas para irte a jugar afuera o jugar por otro club en Ayacucho?

Para irme afuera no, tampoco me interesaba mucho. Yo tenía mi familia y quería hacerme la casa además que siempre me ‘tiró’ mucho Sarmiento.

Acá tuve alguna propuesta, que no se concretó, de Estudiantes, que me quería. Mientras yo era soltero no había problemas, pero cuando te casás la cosa cambia, mientras sos soltero no hay tantas responsabilidades, tenés a tus viejos, te dan de comer, te dan la casa, te dan de dormir pero cuando te casas como en mi caso, joven, es bravo. Tenía 19 años, ya estaba casado, con una hija y no tenía nada.

Si te pido un ‘11’ ideal de jugadores que viste en nuestro fútbol ¿cómo formaría?

Que me perdone Eduardo González, pero al arco lo pongo a Alberto Volontín. Yo le decía a Eduardo “vos eras buen arquero porque nunca tuviste enfrente un ‘9’ como yo (risas) y él se reía, pero fue también un gran arquero. De ‘4’ lo pongo a Hugo Baigorria. En la zaga recuerdo a Magnífico, un jugador que trajo Ferro de General Belgrano ¡qué jugador! Y a otro que no puede faltar: ‘Chichilo’ Echavarría y no podría dejar afuera tampoco al ‘Gallina’ Escudero y en mi equipo yo a Víctor Vallejos no lo saco ni loco, a él lo pongo de ‘3’.

En el medio, de ‘8’ a Carlitos Tomaso, de ‘5’ tengo a dos grandes: Miguel Didío y Jacinto Barraza y de ‘10’ Raúl Pilatti que jugaba muy bien. Arriba, de ‘7’ a ‘Pocho’ Guisande -infaltable-, el ‘9’ se me complica pues hay varios, ‘Guya’ Moris, el ‘Tortita’ González y el ‘Chacra’ Crovo. Al ‘Chacra’ no le fueras a trabar una pelota… era un tractor y un compañero bárbaro. De ‘11’ el ‘Zurdo’ Mingone, ni hablar.

¿Hasta qué edad jugaste?

Creo que jugué hasta los 36 años.

¿Te costó el retiro?

No a mi no me costó. Te doy un ejemplo, yo fumaba y cuando ví que me hacía mal me dije “a partir de mañana no fumo más” y lo hice y si mañana no puedo tomar más un vaso de alcohol, no tomo más. A mí no me cuesta dejar nada y te digo que yo muchas veces por Don Juan Bertoni y por Argentino García.

Don Juan fue como un padre para mí, las cosas que hizo por mí son impagables. No de plata. Yo he tenido que ir a Buenos Aires a ver un médico y él enseguida estaba dispuesto y me decía “dónde tenés que ir, yo te llevo” y todavía me quería pagar mis gastos allá. Cosa a la que siempre me negué.

Iba a comer a casa, le gustaban mucho los tallarines que hacía mi señora “Ché, decile a la gorda que haga unos tallarines amasados, que el domingo voy” y a mí me quería muchísimo, tal vez porque yo nunca yo fui de aprovecharme. Era un señor, cuando por enfermedad he tenido que ir a Mar del Plata me invitaba a su departamento: “Asta vaya nomás a mi departamento” y me daba las llaves. Conmigo fue una barbaridad, como un segundo padre, me daba consejos, me ayudaba muchísimo y yo sentía que me quería.


Yo, cuando me casé no tenía nada y quería progresar. Trabajaba también sábados y domingos y un día dije “no juego más al fútbol”. Yo, jugando, me perdía el domingo de trabajar. Entonces un día yo estaba revocándole la casa a Oscar García en Av. Dindart, era la una y pico de la tarde y Sarmiento jugaba a las tres.

Siento un ruido en la escalera y era Don Juan Bertoni. Le digo ¿qué anda haciendo Don Juan? “Tenés que ir a jugar” -me dice. No, no juego Don Juan, estoy revocando, mire como estoy, no puedo ir -le contesto, y me dice “Vamos, ¿cuánto vale tu día? yo te lo pago por que yo sé que vos trabajás y lo estoy comprobando. Lo entiendo. Quiero que vuelvas a jugar a Sarmiento”.

Bueno, no sé mi día de trabajo que valía, poné que $ 10, él me los dio y volví a jugar. ¿Sabés que hice? Dejé de revocar, lavé las herramientas, fui a casa, me bañé y fui a jugar (risas). Por eso te digo que yo no precisaba entrenamiento, era flaquito.

¿Pero ese día te sentiste bien, o estabas ‘muerto’?

No, lo más bien. Yo podía correr otra hora más, no sentía nada, no fumaba, no tomaba -salvo en la comida-, siempre me mantuve en 68/69 kilos, ¿cómo no iba a correr? Salir a correr eso sí me gustaba, no entrenar.

También me quiero acordar de otro gran sarmientista como es Argentino García, quien hizo mucho por el club y me parece que lo han olvidado un poco. Lo que hacía Argentino por el club a él le costaba 50 veces más que lo que le costaba a Don Juan Bertoni, pero para mí Argentino fue y es un tipazo.

Argentino García y Felipe Romero le entregan a ‘Cachito’ un reconocimiento como goleador del Oficial de 1970

¿Qué fue lo que mató el fútbol acá, si uno lo compara con la concurrencia al Estadio en los ’60?

La gente no acompaña cuando lo que se ve es mediocre, acá la gente cuando hay algo bueno va. La Selección cuando ha tenido buenas representaciones la gente siempre la acompañó.

Pero antes el fútbol era más pasión, hoy es un negocio. El fútbol de Buenos Aires es un gran negocio y yo no sé si eso algún día no va a llegar acá. Actualmente si no fuera por la televisión el fútbol no existiría.

¿Qué fue lo más lindo de tu carrera?

Los amigos que tengo. Cuando yo los llamo y nos juntamos ‘los viejos’ lo llamo a ‘Guya’ y viene, Carlitos Próspero viene, el ‘Mudo’ Jeanmart viene al igual que Cenarriaga. ¿Sabés que me decía Carlitos Próspero? “Yo jugué en todos los clubes. No quería venir a Sarmiento porque me hablaron 2 ó 3 veces que ahí eran medio repugnantes, que no me iban a dar pelota y me encontré con un compañerismo hermoso y también tuve la suerte de salir campeón”.

‘Cacho’ y sus ex compañeros en la “Cena del reencuentro rojinegro” (2005)

¿Vos sabés lo lindo que es ese reencuentro? Vienen muchachos como Cenarriaga que yo hacía 20 años que no lo veía. No querés que termine nunca. Yo digo que es impagable los amigos que hacés en el fútbol y más se vive después de algunos años. Por ahí de joven no le das tanta importancia a la amistad.

Por eso te digo que Sarmiento nunca debe olvidar a gente como Argentino García, los Romero y tantos otros que han hecho grande el club.

A mediados de los ’80 Sarmiento necesita un director técnico y vos estás para dar una mano…

No recuerdo bien pero con José Perazzi, somos cuñados, aunque por entonces solo éramos compañeros, y no sé porqué fue me dice “Cacho, vamos a agarrar” y en ese campeonato perdimos por solo un punto.

Lo habíamos hablado toda la semana, como lo que te conté anteriormente de Carlitos Ceschini conmigo, era el último partido contra Juventud Unida, con empatar éramos campeones.

Bueno, damos las indicaciones: “Tenemos que cuidar a ‘Chelín’ Villarreal, tenemos que cuidar a ‘Chelín’ Villarreal”, otro jugadorazo. Faltaban dos minutos, ya estaba, viene un córner ¿quién cabecea? ¡’Chelín’ Villarreal! Gol de Juventud Unida y a otra cosa. Bueno, fue ese año y no estuvimos más aunque habíamos armado un equipazo.

Su etapa como entrenador de Sarmiento junto a José Perazzi (1985)

Pero en definitiva, la de ser entrenador ¿fue una linda experiencia?

No, yo para mí no, a mí no me sirvió, porque yo soy muy nervioso y yo quería estar adentro. No, yo no, se sufre mucho más, capaz de morirte del corazón. Tuvimos un lindo grupo de muchachos ‘metedores’ pero yo sufría mucho, me ponía muy nervioso, me enojaba con el referí. Para el que siente la camiseta es bravo, es mejor jugar.

En la cancha, yo jugando, ningún tipo de nervios. Un día, estábamos jugando, mirá lo nervioso que estaría que estaba chiflando dentro de la cancha y me dice el ‘Lolo’ Reyes: “¿qué estás chiflando vos, si estamos jugando al fútbol?”. ¿Qué me importa que estemos jugando si la pelota anda por otro lado? Un buen jugador el ‘Lolo’, ‘calentón’ pero buen jugador.

¿Te quedó algo pendiente en el fútbol?

No, en absoluto, yo lo único que quería era jugar en Sarmiento y lo pude hacer, gané campeonatos, salí goleador, hice amigos…

Plantel Sub Campeón del Torneo Oficial de 1977

¿Qué es Sarmiento para vos?

Todo. Siempre digo que soy hincha de River y de Sarmiento pero si tuviera que elegir me quedo con Sarmiento. Un día le decía a Mariano Enfadaque que a veces, por ciertas circunstancias, a veces uno no está de acuerdo con el manejo el club, pero no por eso esa gente son malas personas, simplemente uno tiene otro pensamiento sobre como lo manejaría y ellos tienen otra.

Yo si fuera Presidente de Sarmiento haría una cena pero con todos, no haría distinciones de a fulano si y al otro no, yo los invito a todos. Si después no vienen es otra cosa, pero yo los invito a todos. Yo lo manejaría de otra forma.

Siento que mucha gente no reconoce aún todo lo que hicieron Don Juan Bertoni y Argentino García por Sarmiento así como en su momento lo hicieron los Bachex, los Romero, etc. Yo creo que el club se ha olvidado de cierta gente. Siempre digo que nosotros nos vamos a morir pero el club va a quedar ahí. No hay ningún jugador o dirigente que sea más grande que el club.

'Cacho', detrás de la bandera, festeja junto a compañeros, dirigentes y simpatizantes la obtención del Oficial 1979

¿Cómo ves el fútbol de hoy?

Lo veo chato, al menos a nivel local, lo veo chato tal cual el fútbol de Buenos Aires. Yo no voy mucho al Estadio, voy a partidos más o menos importantes, pero hay jugadores que me gustan mucho como Juancito Ledesma, el ‘Chinito’ Etcheverry, Marcos Martínez, el cordobés Roelofs… Te nombro todos de Sarmiento porque yo miro más a Sarmiento que a los otros (risas).

Vos lo podés analizar porque los dos han jugado en el mismo puesto, ¿cómo lo ves a Adrián Roelofs?

Tiene velocidad, le pega con las dos piernas, es oportunista, gambetea bien, cabecea bien, si estuviera al 100% ¡mamita! Pero está lesionado lamentablemente. Otro delantero que también me gusta es Ricardo Sendra.

¿Qué consejos le podrías dar a un chico que recién se inicia en el fútbol?

Yo les digo, porque yo me crié así, que ante todo sean humildes, que no se la crean porque acá no hay jugadores importantes, porque si uno es bueno no va a jugar en Ayacucho.

Yo pienso muy distinto que todos estos muchachos del fútbol actual, veo que acá se trabaja mal. A mí me gustaría tener una escuelita de fútbol. A un chico lo primero que se le debe enseñar es a dominar la pelota porque es con la pelota con lo que van a jugar, no es largarlos siete para acá, siete para allá y que corran todos detrás de una pelota. Yo he ido a ver campeonatos donde jugaba mi nieto y los chicos no saben sacar un saque de meta. Cuando hacen un gol no saben que se saca de la mitad de la cancha.

Lo primero que tiene que enseñarse a un chico es a dominar el fútbol, si es con eso con lo que se van a ganar la vida, si por ahí sale bueno. Qué sepan cómo pararse, que sepan gambetear, cabecear, tomar contacto con la pelota, pero acá se trabaja distinto. La pelota está en juego y es un tropel de chicos corriendo todos detrás de la pelota.

Otra cosa insoportable son los padres de los chicos, si yo enseñara a los chicos, cosa que me encantaría-, al primer padre que le diga algo al hijo le digo “mirá, el técnico soy yo, si vos querés decirle algo a tu hijo decíselo en tu casa pero acá no”. Todos, o casi todos, los padres enloquecen a los chicos y no los dejan jugar libremente.

¿Ves bien la regionalización de nuestro fútbol?

Sí, para mí sí. Sino acá estamos siempre viendo las mismas caras y a la cancha no va nadie.

Una hora y cuarto, que pasó como un suspiro, charlando de fútbol con ‘Cachito’ Asta, un gran goleador de nuestro fútbol, ilustre sarmientista, enamorado de una entidad por la que hubiera dado la sangre, símbolo de la pasión, y de la cual uno desconfía que en sus venas sea solamente roja.

Le apuesto lo que sea a que es rojinegra…

viernes, 18 de febrero de 2011

El charabón (cuento)

Cada dos años el fútbol tandilense vivía una especial emoción: la disputa de la Copa Béccar Varela. En el torneo anterior, en 1956, la selección de nuestra ciudad había perdido dos grandes valores, el "Ruso" Sklenard que rumbeó para Mar del Plata y Zeberio, que se había retirado. Apenas si obtuvieron un triunfo ante Benito Juárez. Al partido siguiente, Azul decretó su eliminación.

El equipo de 1958, que salió subcampeón, dirigido por D'Ascensi, Perniola y Tangorra, será siempre recordado por esa final que debió jugarse luego de dos empates y que la perdimos contra el conjunto de Tres Arroyos con un bendito “Gol de oro” en el tiempo suplementario. El profesor Juan Carlos Yotti, que sabía tener su columna de fútbol en "Actividades" con el seudónimo de "El Tío Talo" estuvo a cargo de la preparación física.

El sorteo indicaba que el primer partido que debía sostener la selección sería contra Ayacucho, como visitante. En la puerta del Diario “Actividades” estaba estacionado el Plymouth recién pintado con el que íbamos a ir a presenciar el partido. Alcides Fortunato dio la vuelta para acomodarse en el asiento trasero: “Pancho, lindo trabajito le hicieron con la pintura ¡Qué prolijo pintor!”. Señalando con el dedo le mostraba una parte del paragolpes trasero, atado con alambre, que también había recibido una buena dosis de pintura, sin llegar a taparlo.

El corto trayecto lo hicimos sin los acostumbrados sobresaltos a los que nos tenía acostumbrados la conducción de mi padre. La ciudad parecía un páramo, desolada, todo el mundo parecía estar en la cancha desde hora temprana esperando el primer cotejo de su selección contra una de las más fuertes de la provincia.

Nos dirigimos al predio que hoy día llamaríamos con generosidad extrema, un baldío. Las cuadras en derredor estaban atiborradas de autos.

Cuatro paredes de ladrillos de baja altura encerraban un campo de juego separado de las tribunas por un alambrado que además de no ser mejor que el de un corral de tambo, necesitaba una urgente repasada. Las barras, con bombos y banderas, que empezaron a calentar el ambiente desde el partido preliminar apenas si estaban separadas por un alambre de gallinero que podía voltearse de un solo empujón.

Colocados del lado de lo que podía llamarse la tribuna oficial, frente a nosotros, teníamos las dos enfervorizadas hinchadas que no cesaban de gritar al ritmo de los bombos y el flamear de las banderas.

Antes de llegar al lugar reservado al periodismo, nos cruzamos con un morocho corpulento, cara de poquísimos amigos, rodeado por unos muchachos que parecían pertenecer a su séquito. Su mirada, debajo del ala de un aporreado sombrero era la de un pendenciero de mala entraña. Cada uno que pasaba a su lado recibía en silencio una velada amenaza con su parada altanera, su gesto de desprecio y su aspecto de matón.

Si alguno llegaba a clavar su vista en él, su rostro se transformaba en una mueca feroz que dejaba de una pieza al poco avisado que había tenido la irreverencia, a la vez que ponía su nariz a una cuarta del individuo, desafiante y listo para pelear. Sus acompañantes al unísono y con prontitud lo atajaban al grito de: "¡No te perdás, Chara no te perdás!".

Antes de que comenzara el partido principal dio vueltas y vueltas alrededor de la cancha, siempre en tren de provocación, buscando pelea. Muchos ayacuchenses que ya lo conocían, ante su aparición se apartaban respetuosamente y con rapidez como si le dieran paso a un emperador.

A la segunda ronda, alguien de los que estaba con nosotros, intrigado, le preguntó a un directivo de la Liga de Ayacucho, quién era ese personaje que como si fuera el dueño de la cancha y de la pelota, no paraba de recorrer el perímetro con su cohorte de guardaespaldas.

“Ese -respondió- es el famoso ‘Charabón’, hace solamente un mes que salió de la cárcel. Fue condenado a veinte años de prisión porque mató a cuatro. Acá todos le tienen miedo, es mejor no meterse con él”.

El seleccionado tandilense fue muy superior durante todo el partido. Los goles que al final fueron tres se sucedieron, incrementando la euforia de la tribuna embanderada con cánticos cada vez más burlones hacia la hinchada rival.

Terminado el encuentro, la débil barrera de alambre que las separaba se rompió y se desató la furia entre ambos bandos. El campo de juego, transformado en un campo de batalla, llegó a su punto culminante cuando ‘Pichín’ Distéfano, hizo flamear como un trofeo de guerra la bandera arrebatada a los ayacuchenses.

Y allí fue el ‘Charabón’ a su rescate. El ‘colorado’ Zuzulich -que jamás se había peleado con nadie y siempre fue conocido como un hombre pacífico e inofensivo- al verlo venir y sin conocer sus antecedentes, obnubilado por el entusiasmo del triunfo, la algarabía contagiosa y algún trago espirituoso, fue inconscientemente a enfrentarlo.

Cuando terminó la reyerta, encontraron tendido largo a largo al temido asesino, al que Zuzulich, con su esmirriado físico y en su debut pugilístico le había dado una generosa ‘tunda’ que sirvió para que después la turba que salió del estadio lo pasara por arriba.

(cuento de Marcos Vistalli, publicado en el suplemento ‘La vidriera’ del diario “El eco de Tandil” del domingo 30 de Enero de 2011, pág. 13)

Glosario

Baldío: Terreno que no se labra y falto de mantenimiento.
Charabón: Avestruz pequeño, aún sin plumas.
Cohorte: Conjunto, número, serie.
Páramo: Terreno yermo, raso y desabrigado. Lugar sumamente frío y desamparado.
Séquito: Agregación de gente que en obsequio, autoridad o aplauso de alguien le acompaña y sigue.
Tunda: Paliza, golpiza.
Turba: Muchedumbre de gente confusa y desordenada.

lunes, 14 de febrero de 2011

La selección de todos los tiempos

Con una extraordinaria idea nos desayunaba el semanario "Calle/7" del martes 28 de Septiembre de 1993. Durante un mes el semanario abriría una mini encuesta a fin que los simpatizantes al fútbol en nuestra ciudad eligieran a la Selección ayacuchense de todos los tiempos.

Esto decía ese día el suplemento deportivo del semanario (Sport/7), en su página 2, acerca de esta compulsa popular: "En el tema edades no hay ningún tipo de problemas: cada cual debe votar de acuerdo a lo que le comentaron, vió o ve. Así iremos dándole forma, martes a martes, a la Selección de todos los tiempos".

La polémica estaba abierta pero también una muy linda idea en marcha que contó con 322 votantes y cuyos resultados informó "Calle/7" en su edición del martes 9 de Noviembre de 1993, en el suplemento "Sport/7": "Esta es la conformación de la selección ayacuchense de fútbol de todos los tiempos tras el recuento de 322 votos emitidos en el término de poco más de un mes en Sport/7. Queremos aclarar que estos son los once jugadores que fueron más votados y hemos decidido utilizar ese criterio para conformar el equipo.

Cuando algunos amigos vieron el equipo criticaron, por ejemplo, que ‘Chichilo’ Echavarría nunca jugó de ‘4’ o que ‘Pariche’ Rodríguez y Miguel Basualdo ambos fueron ‘5’ o que ‘Pocho’ Pérez y ‘Pocho’ Guisande ambos fueron ‘7’. Pero resulta que fueron los más votados, incluso, contabilizando votos en los puestos donde aparecen ahora. Mucha gente pensó que no hubo en la historia del balompié local mejores punteros que esos dos y votó en consecuencia, cambiando a uno de ellos de punta pero privilegiando el hecho de que ambos fueron los mejores.

El jugador más votado resultó ser el ‘Chileno’ Barraza, pero sus 165 se reparten tanto de ‘10’, que es donde aparece, como de ‘8’, de ‘5’ y hasta de ‘11’. Incluso, si contabilizáramos únicamente los votos que suma de ‘10’ perdería su puesto en el equipo, justo él, que es el jugador más votado de todos.

En nuestro próximo número vamos a dar a conocer los equipos discriminando los 69 votos que registramos hasta los 30 años de edad, los 143 votos que se contaron desde 31 hasta 55 años de edad, y los 110 votos que llegaron de gente mayor a los 55 años.

Creemos haber cumplido con lo que nos propusimos a principios de Octubre. Juntamos 322 opiniones que van desde los 14 hasta los 86 años de edad. Toda gente que quiso participar en esto que nos pareció apasionante y que, por ser jóvenes, nos acercó muchísimo a aquellas viejas figuras (muchos de los cuales ya no están entre nosotros) que le suman un reconocimiento, por humilde que sea, a su seguramente fructífera trayectoria en el fútbol ayacuchense justo en una época donde se presagia un despegue que lo lleve nuevamente a los lugares de donde nunca debió salir".

A casi 18 años de esta votación, saludamos esta iniciativa que tuvo la gente de "Calle/7", y si bien la misma no ha conformado a todo el mundo, hubiera sido imposible, marca un claro perfil en lo referente a nuestros ídolos del ayer y de un pueblo que no está dispuesto a olvidarlos.

jueves, 10 de febrero de 2011

La Tercera campeona de Sarmiento 1956

Para la columna del recuerdo de esta semana traemos una fotografía que sacamos del fondo de un viejo cajón, testimonio que sirve para trasladarnos a más de cincuenta años, precisamente al año 1956.

Época que seguramente traerá más de una añoranza a todos los seguidores de este espacio, especialmente los de generaciones más ‘viejas’ que por entonces eran protagonistas o gustaban presenciar las actividades deportivas del Ayacucho de aquellos años.

En este caso se trata de la tercera División del Club Atlético Sarmiento, Campeón del Torneo de ese año en el cual también participaban Defensores, Ferroviario, Aero Club, Ateneo Estrada, e Independiente.

Usaban una camisa, ¡sí, camisa con botones y todo!. Roja con una banda transversal negra, respetando los colores originales del viejo Sport.

Se jugaban los torneos a dos ruedas todos contra todos, en aquellos años era la categoría más chica y verdaderas antesalas de las primeras.

Veamos si podemos recordar esos tiempos, junto a estas figuras de nuestro fútbol de ayer.

Posan para la foto una tarde de 1956 en la vieja cancha de la Liga, con la infaltable silueta de la casa de la familia Lorenzo al fondo:



Parados (izq. a der.): 'Ñaco' Colello (DT), Ricardo 'Gordo' Gómez, José 'Negro' Araque, Miguel 'Vagancia' Didío, Carlos 'Tímido' Morales, Julio Carisano, José Pintos, 'Gordo' Quiroga y Alfredo Pérez Erviti.

Hincados (izq. a der.): Carlos Dotavio, Raúl 'Mono' Dotavio, Raúl 'Petiso' Cedarri, Abel Bruno, 'Schubert' Puchulu, y Abel 'Pasquín' Didío (botiquín)

domingo, 6 de febrero de 2011

Juan Pedro Erreguerena (Ferrocarril Sud -Olavarría- 1988)

Tiempo atrás, inaugurando nuestra sección 'Lejos del pago', el Prof. Juan Pedro Erreguerena nos contaba su llegada a la Selección Juvenil de Olavarría y había quedado pendiente su paso por uno de los clubes 'grandes' de esa ciudad.

Al respecto, consultamos a Juan Pedro acerca de esta experiencia en un fútbol más competitivo que el nuestro y el compartir una cancha con jugadores con paso por el fútbol de primera división de Buenos Aires como Abel Alves, Luis Barbieri y Omar 'Bocha' Porté.

Juan Pedro, ya hablamos de tu llegada a la selección Juvenil de Olavarría, pero todo esto se da por las condiciones mostradas en Ferro de esa ciudad ¿cómo se da tu llegada a un equipo de 1ª división de la Capital del Cemento?

Mi llegada a Olavarría se da en el verano 87/88, jugamos dos amistosos con Ferrocarril Sud de esa ciudad, acá en Ayacucho (yo jugaba por Atlético), y me ven para sumarme y les contesto que no porque yo tenía todo arreglado para irme a estudiar Educación Física en La Plata, y jugar al fútbol en las inferiores de Quilmes (nos habíamos ido a probar con Federico Etchevest en Diciembre de la mano de Carlos Diéguez, padre de Adrián).

En el segundo partido en Olavarría era sábado y yo para el lunes ya tenía sacado el pasaje para La Plata, terminado el partido nuevamente me ofrecen quedarme. Y así el lunes estaba en Olavarría alojado haciendo la pretemporada en Ferro.

¿Cómo era por esos años la vida en Coronel Olavarría para un chico con ganas de triunfar en el fútbol?

El primer año viví en un Hotel con Ricardo Rausin que venía de salir campeón con Atlético Lugano en la Primera ‘D’ en el 87 (la final la jugó contra Villa San Carlos equipo en el que jugaba el ayacuchense Luis Pereyra), con Alberto Schenfeld que provenía de Atlanta (hoy radicado en Chile) y Oscar Delarroca goleador histórico de Mar del Plata. Salimos campeones del Apertura invictos y perdimos un solo partido en el Clausura con Estudiantes que accedió a la final del año y nos ganaron 3 a 2 en cancha neutral.

La formación de Ferrocarril Sud en 1988, primer año de Juan Pedro en Coronel Olavarría

En ese equipo el preparador físico era Miguel Gamondi, hoy DT en Marruecos y con una exitosa carrera por todo el occidente (campeón como DT en Sudáfrica) y con el cual sigo teniendo una excelente relación.
Al año siguiente jugué hasta mediados de año ya que me enfermé de hepatitis, aunque teníamos varios refuerzos Ferro no pudo salir campeón.

Pero Ferro tuvo revancha tiempo después…

Al año siguiente, en 1990, Ferro hacia 30 años que no salía campeón y al fin se dio, se armó un equipo en el cual se mezclaba la experiencia y la juventud. Entre los veteranos estaban Luis Barbieri en el arco, Abel Alves en el medio y ‘Pelusa’ Aquilano con el ‘Bocha’ Porté en la delantera, a ellos se sumaban Cocilovo, los hermanos Espíndola, Hoffer, y dos jugadorazos como Marcelo Acuña (Sarmiento Junín, Rivadavia Lincoln, etc) y el ‘Bagre’ Aguirre (Alvarado, jugó una Copa Libertadores para Estudiantes de Mérida en Venezuela) hoy representante de jugadores radicado en ese país y quien banca actualmente la campaña de Ferro en el Argentino ‘B’.

Plantel 'carbonero', campeón olavarriense en 1990

Le ganamos la final a Loma Negra en cancha de Racing 2 1, y jugamos el Torneo del Interior quedando afuera en la cuarta fase con Alvarado perdiendo 2 0 en el San Martin de Mar del Plata. 

Recorte de la revista "Solo fútbol" del 3 de Octubre de 1990

Al año siguiente me voy a Banfield de Mar del Plata donde juego el Apertura de la Liga Marplatense donde tuve de DT a un tipo espectacular como técnico y persona que es Luis ‘Merengue’ García y el Clausura lo juego en la Liga de Necochea para Independiente de Lobería donde soy dirigido por un ex compañero de aquel equipo de Atlético que fue a jugar los amistosos con Ferro al inicio de la nota, el cual está en uno de tus recuerdos en la página (Héctor Arrieta). 

Olavarría, ciudad a la que seguís muy vinculado, ¿te marcó también en lo personal?

Lo más lindo de mi paso por estos equipos es la cantidad de amigos que hice con los cuales hoy sigo teniendo contactos.

Agradecemos el testimonio de este muy buen volante ayacuchense que tan bien representó a nuestro fútbol en Olavarría y que más adelante nos contará su paso por el fútbol marplatense. Gracias Juan Pedro!

martes, 1 de febrero de 2011

Sport Club - Año 1933


Fundado en 1922, el Sport Club es el antecesor del Club Atlético Sarmiento. Un club que solo fue campeón 39 años después, en 1961 y ya bajo la denominación de Sarmiento, pero que no nos impide recordar a aquel Sport inolvidable que brilló allá por el año 1933, en el viejo escenario de la cancha de la Plaza de la Cruz (lugar que actualmente ocupa la Terminal de Ómnibus) y que una tarde cayó vencido cuando se perfilaba como futuro campeón del fútbol local.

Le cupo al Club Atlético Defensores de Ayacucho el título de campeón de aquel año, terminando Sport a tan solo un punto del conjunto que obtuvo el cetro máximo.

Obtuvo, en forma invicta, la primera rueda de nuestro torneo y por eso se le llamó "El Expreso 1933", como su homónimo de La Plata, que ganó invicto la primera rueda del fútbol profesional.

Regían los destinos de la institución en ese año el Escribano Miguel Ángel Iriarte como Presidente, Eugenio Belacín (Vicepresidente), Ismael Belacín (Secretario), Pedro Medina (Pro Secretario), Germán G. Estiven (Tesorero), Santiago Lanza (Pro Tesorero) y completaban la Comisión Directiva los vocales Alfredo Marcovecchio, Carlos P. Gómez, Nicasio Gallegos, Juan Volantín, Pedro Lanza y Faustino Etcheverry.

Un recuerdo de los albores de nuestro fútbol, a 78 años de aquel equipo que no tuvo la fortuna de campeonar pero que, sin lugar a dudas, los viejos simpatizantes rojinegros de la ciudad no olvidan.

Posan para la gráfica:
Parados (izq. a der.): Edgardo Volantín, Abel G. Burgos, Pedro A. Didío (padre de Miguel), Albérico P. Videgaray, Atilio Urrutibehety y Delfor Aníbal Volantín

Hincados (izq. a der.): 'Tito' Tolosa, Manuel Gallardo, Reynaldo Romera, Abel Casaux y Manuel Bruno. La mascota es Rubén M. 'Rubito' Dimenna