domingo, 15 de julio de 2012

Néstor 'Coco' Milloc: solidaridad dentro y fuera de la cancha (2ª parte)

¿Cómo llegás a jugar en la Selección?

Llegué a la Selección jugando en Estrada, me citaron y allá fui. Tengo muy buenos recuerdos. En uno de mis primeros viajes con el ‘Combinado’ fuimos a Dolores. En el primer tiempo perdíamos por 1 a 0 y en el segundo ganamos 2 a 1 con dos goles míos de cabeza. ¡Una cosa de locos! Vino desde allá una caravana terrible y después fuimos a Tandil y le hicimos cuatro.

Miguel Ángel Dodero fue una bisagra para nuestro fútbol ¿no?

Dodero enseñó un poco la disciplina del fútbol. Era un tipo que había estado en el profesionalismo, muy bueno, muy humilde, sin ningún alarde de nada. Era sencillo y muy educado, no parecía un jugador de fútbol.

¿Cuál fue el mejor partido de tu carrera?

Tal vez ese contra la selección de Dolores que recién te mencioné, ese día me salían todas.

La selección ayacuchense de 1966 en la gloriosa tarde del 4 a 1 a Tandil en el Estadio Municipal

Parados (izq. a der.): Aníbal Aguilar (kinesiólogo), Alberto Volontín, Miguel Didío, Pedro Gourriet, Néstor Milloc, Juan Carlos Cángaro, Néstor Eloiza, Néstor Omar Santos y 'Petiso' Mujica (masajista)
Hincados (izq. a der.): Ángel Guisande, Osvaldo Crosta, Jorge Guisande, Carlos Mingone y 'Chiche' Diz

¿Por qué entra a decaer el interés por el fútbol en nuestra ciudad?

Pasa lo que en todos lados en donde se perdió el interés, en los potreros se fue edificando. Acá en la cortada teníamos la canchita, venían todos los del barrio y todos los días había fútbol. Eso hoy no se ve.

A fines de los 90’ asumís como entrenador de Estrada ¿cómo vez hoy aquella experiencia?

Buena, porque el equipo estaba prácticamente consolidado e hicimos una buena campaña. Lo que pasó es que me insumía mucho tiempo y yo tenía que venir del campo los martes y jueves a los entrenamientos y un día les dije: “muchachos a mí se me complica” y tuve que dejar.

¿Qué diferencia encontraste entre jugar y ser DT?

La diferencia es que no jugás al fútbol, pero vos sos compañero de los jugadores. Yo fui jugador y apreciaba a los técnicos que tenía, de acuerdo a sus características. Vos tenés que ser muy sincero y trabajar de una, con capacidad de mando y argumentar lo que vos estás diciendo, con cierta sabiduría.

Yo, por ejemplo, a los centrales les decía: “ustedes tienen que aprender a anticipar aunque no sepan”. El anticipo es el 80% de un defensor. Schiavi no es gran cosa pero te anticipa de arriba y saca, Caruso saca, pero si le sacás la zurda se muere, sin embargo saca al igual que Somoza que es un ‘5’ al estilo mío.

¿Vos te identificás con el estilo de Somoza?

Sí, me identifico porque corre todo el partido, da todo, se recuesta a los costados y habrás notado cuantas pelotas roba por partido. Le falta tal vez un poco de técnica pero se brinda por completo en un equipo de peones.

¿Cómo fue la experiencia de jugar con tus hijos?

Bueno, yo sabía que la jugada con mis hijos era la última que tenía. Yo tenía una canchita en el campo y cuando íbamos jugábamos siempre, así que yo sabía como jugaban ellos y ellos como jugaba yo. Fue una experiencia de jamás olvidar, te imaginás que jugar con los dos mayores para mí fue un destino superior a mi pensamiento pues como iba a pensar yo que un día iba a jugar con mis hijos y estando todavía en buena forma.

El sueño cumplido: Claudio, Néstor y Raúl Milloc jugando juntos por el Ateneo Estrada

Que orgullo habrás sentido…

Yo tengo recuerdos pegados en el corazón, tanto la familia, los hijos, los nietos, todos los días son alegría.

¿El fútbol te dio muchos amigos?

Sí, a Dios gracias coseché muchísimos amigos a través del fútbol. A pesar que tenía un juego bastante ‘áspero’, tengo muchos amigos que todavía los mantengo, no solamente del cuadro mío, adversarios también.

El ser humano se copia en la vida se copia de los buenos o de los vagos, yo tuve suerte de tener amigos de primera, mayores que yo. Yo era bastante vago y acá me echaron de la escuela así que mi viejo, que no tenía estudios, me hizo el mejor regalo al llevarme al Colegio “San José” de Tandil. El mejor regalo.

Yo tenía 13 años y ahí aprendí cosas que aquí no las hubiera aprendido jamás. Me enseñaron a respetar, a ser buen compañero, ser sincero, en fin… muchas cosas… Yo al “San José” lo adoro, yo fui hecho un vago de acá y me ‘pelaron la cola’. Mi viejo, pobre, tuvo la intuición de llevarme y se lo agradecí toda la vida. Recuerdo que me llevó, me dejó en la puerta con el colchón, mi madre quedó llorando acá y yo llorando allá.

Y tu papá llorando por dentro...

Sí, fue duro pero fue lo justo. En la Escuela Nº 1 yo era de los mejores alumnos, la Directora le dijo a papá que no me llevara, a lo que él contestó “lo llevo, esta manzana puede podrir las otras”, “no, pero no lo lleve”, “lo voy a llevar” y fue una decisión difícil la de mi padre pero a mí me salvó

¿Y cada cuanto los veías a ellos?

Al principio cada dos meses, pero ellos iban para allá a visitarme. Los primeros días lloraba como un loco, pero no intenté escaparme ni nada, me fui adaptando y los curas me fueron llevando y al final cuando salí de ahí salí llorando como un chico. Era mi casa.

En el “San José”, semanalmente, se computaban en el orden que estaba cada alumno por el estudio y yo en el primer año, éramos 52 ó 53 alumnos no recuerdo bien, estaba en el puesto 50. En 5ª año estaba en el segundo puesto.

Ya me sentía a gusto, estudiaba y los curas me apreciaban y me tenían confianza y respondía a esa confianza dándoles una mano en el básquet, en el fútbol, etc. El fútbol me sirvió de mucho, porque yo en el “San José” con el fútbol era Gardel. Yo le decía al cura “si jugamos al fútbol mañana, no me vas a tomar la lección ¿no?“. “No, paisano, quédate tranquilo” -me respondían, yo me había hecho medio ‘cacique’ ahí…

¿Te quedó alguna asignatura pendiente en el fútbol?

No, porque yo tuve muchas alegrías en el fútbol, muchísimas y no puedo pedir más. El fútbol y el básquet para mí fueron las ‘joyas’ de mi vida.

'Coco' con la casaca Nº 3 del Ateneo Estrada. El básquet también fue una de las grandes pasiones de los ayacuchenses en las décadas del 50' y 60'

¿El básquet era un deporte complementario en tu vida o estaba a la misma altura que el fútbol?

De los dos deportes a mí me gustaba más el fútbol pero tenía más capacidad para el básquet, mucho más. Además teníamos un lindo equipo con buenos jugadores. Defensores por ahí nos hacía un poquito de ‘bulla’ pero tumbábamos a todos.

'Coco', abajo 2º desde la izquierda, defendiendo la selección ayacuchense de básquetbol de 1960

¿Qué tenía aquel fútbol que no tiene el de hoy?

La rivalidad era importantísima. La gente esperaba ansiosa para ir el domingo a ver como se derrotaba al rival. Había rivalidad en Primera, en Segunda y en Tercera. Hoy los chicos juegan solo por jugar y uno no puede pretender que se maten por la camiseta como uno lo hacía.

¿Alguna anécdota?

En un partido del Torneo Agrario, jugando para “La Sultana”, contra “San Simón”, el referí que nos dirigía era tan malo que en un momento le quité el silbato de la boca y le dije: “Dame el silbato, vos sos muy malo, no podés dirigir más. Andate”. Le entregué el silbato a un dirigente a quien pedí que cambiaran el árbitro. Lo cambiaron y prosiguió el partido. (risas)

Pero con otro árbitro la cosa pasó a mayores…

Sí, le pegué una trompada a ’Pepe’ Speranza y me suspendieron por cinco años.

¿Cómo fue?

Jugando en 1957, contra Independiente nos cobraron un penal en contra que lo atajó ‘Cacho’ Pessolano. Al rato entró al área gambeteando el ‘Negro’ Cáceres y lo ‘mataron’. El referí cobró el penal que pateó ‘Bocha’ Giangiobbe y ‘Pelotita’ Igarza se adelantó terriblemente y lo atajó. ‘Pepe’ Speranza, el árbitro, no lo hizo patear de nuevo como hubiera correspondido y se armó una ‘trifulca’ fenomenal.

‘Pepe’ vivía a dos cuadras de casa y yo lo veía todos los días, era conocido mío, cuando termina el partido y veo que pasa cerca mío le digo “¿Vas contento ‘Pepe’, ya cobraste?”, se me vino ‘al humo’ y me dice “¿Qué? ¡Guacho de mierda!” y cuando movió le tiré una trompada que le rompí el pómulo derecho.

Pero al ser vecinos vos te lo seguías cruzando a diario…

Nos seguíamos viendo pero no me saludaba y yo, después de muchos años, pensaba en esa situación hasta que un día parece que Dios me lo puso delante de mío. Yo iba por la vereda y él venía de frente y me hice el distraído, cuando pasó unos metros me doy vuelta y le digo “Pepe” y él se da vuelta. “Vení -le digo- estamos viejos los dos y no podemos terminar peleados en la vida, somos amigos de la infancia”  -si bien él era mayor que yo, vivía en el barrio- y me dio un abrazo y le digo “Bueno ‘Pepe’ se terminó el rencor nuestro, ya está, nos sirvió de experiencia”.

'Pepe' Speranza

Me salió del alma, no podíamos estar peleados toda la vida por el fútbol. ‘Pepe’ no era malo, era leal, pero era un tipo medio malevo, medio ‘compadrón’ y él todo lo solucionaba a trompadas, y yo sabía eso, entonces cuando el tipo me encara yo pienso “no lo voy a voltear, pero se la voy a poner” y sabía bien que la primera mano tenía que ser mía. Cuando todos vienen a separar a mí me lleva preso Cisneros (padre de ‘Polo’) a quien ví hace pocos días. En la Liga me suspendieron por cinco años. Pasaban anmistías y reducciones de pena, pero mi caso no entraba. Hasta que cumplidos tres años y medio, y por no registrar antecedentes, me fue levantada la pena.

¿En esos años es que jugás los Torneos Agrarios?

Claro, como una forma de estar en movimiento jugaba el Agrario para “La Sultana” y teníamos un equipo con el que hacíamos ‘capote’. Allá no nos ganaba nadie, ninguna escuela podía ganar.

¿Cómo era ese fútbol?

No era una Liga Agraria organizada, le decíamos ‘Agrario’ pues todos los equipos eran del campo, pero íbamos a jugar a todos lados, a Fulton, a Napaleofú, Ramos Otero, etc. Movía mucha gente y se reunían todos los familiares de los puesteros, capataces y público en general. Tal vez en esos tres años y medio en que jugué el Agrario estuve más activo que cuando jugaba acá.

'La Sultana' reforzada con Rubén y 'Pepe' Ramón, el 'Negro' Rojo y Alfredo González

NOTA: El fútbol agrario, tal como se le conoce en la actualidad, se organiza en la zona de Tandil hacia el año 1964 por lo tanto, lo que nos relata ‘Coco’ es con anterioridad a esos años.

¿Te costó el retiro?

No, te soy sincero. Yo tenía 44 años cuando me retiré y veía ya que el físico no respondía como antes. Tal vez hice un esfuerzo de jugar un año o dos más pero no era una máquina automática como era antes. Ya tenía que retroceder, controlar los movimientos y me daba cuenta que ya no era lo mismo y un día le dije a mi señora “yo voy a tener que dejar de jugar al fútbol” ¿pero cómo? -me responde- “yo me canso, ya no anticipo como antes, voy a los córners y cabeceo pero no como antes, entonces lo mejor es retirarme a tiempo antes que te digan ¡andate!…”

Abril de 1978, entra Raúl, sale Néstor. Un capítulo grande de nuestra historia futbolera se empieza a cerrar.

Así les dije a los muchachos también aclarándoles que yo iba a seguir en Estrada y fui 15 años Presidente así que ¿qué más quieren? Hicimos el gimnasio, trabajamos como locos…
Tras el retiro después seguí jugando en algunos campeonatos en el campo con “La Sultana”.

El día del retiro. 'Pepe' Arfuch, dirigente estradista, le entrega un presente recordatorio.

¿Cuánto hace que no vas a la cancha?

Desde que dejé de jugar. No fui nunca más.

¿Por qué?

Añoro lo de antes y tal vez quiera quedarme con aquellas imágenes. Si yo voy hoy a ver jugar a Estrada me muero.

¿Ves bien que nuestro fútbol compita con otros de la región?

Sí. Lo que pasa es que en Ayacucho se perdió la rivalidad entre las instituciones, al faltar eso malogró el progreso de los clubes. Ferroviario desapareció como institución deportiva, Independiente no existe, Estudiantes y Juventud Unida tampoco, Estrada socialmente ya no es lo que era. Antes el deporte sostenía el club, era el motor del club. Fijate nomás en el ejemplo de Atlético y Defensores que tienen una pelea grande de sus dirigentes en 1940 y pasan los años se fusionan para volverse a pelear y al fútbol lo destrozaron. El fútbol hizo grandes a los clubes, antes la gente decía orgullosamente “Yo soy de Estrada” y otro contestaba “y yo de Defensores” lo mismo los de Sarmiento y Ferroviario. Ahora no hay color y durante un tiempo no hubo colores en Ayacucho había quedado Sarmiento solo.

Ateneo Cultural y Deportivo "José Manuel Estrada" (1958)

Parados (izq. a der.): Antonio Loscalzo, Edgar Tirri, 'Calín' Traiani, Néstor 'Cacho' Pessolano, Néstor 'Paisano' Milloc y Atilio Frayarena
Hincados (izq. a der.): 'Pelusa' Etcheverría, 'Tuta' Vitral, Luis Pérez, 'Chiquito' Pereyra y Alberto 'Negro' Cáceres

¿Qué consejo le darías a un chico que se inicia en el fútbol?

Que hagan deporte y que se cuiden. Yo me cuidaba, no tomaba, no fumaba, otros lo hacían e igual jugaban eran tal vez más guapos que yo, pero en el deporte hay que tener una disciplina interior. Vos podés ser físicamente un privilegiado pero si no tenés conducta ‘revoleás los suecos’ tempranito.

¿Te sentís una persona reconocida en la comunidad?

Sí, lo siento. Noto el respeto de la gente. Siempre digo que la conducta no tenés que venderla sino profesarla en la calle y no pregonar ser correcto, hay que demostralo. Mi pasión es Vicentinos, donde hace más de 60 años que estoy y donde fui Presidente casi 17. Las hermanas Platini, ‘Chicha’ Saralegui, los Ugartemendía, Roberto Azar, toda esa gente estaba en Vicentinos y me llevaron cuando yo tenía 17 años.

Para ayudar al prójimo hay que estar muy bien preparado pues a veces hay que ‘apechugar’ situaciones muy difíciles, yo cuando veo que otro está mal, me preocupo y le doy una mano, es un don que tengo.

¿Recordás a alguien que te haya ayudado a trazar este camino?

Hay gente que me ayudó como Roberto Azar, Gregorio Ugartemendía que no sabía mucho de fútbol pero era un consejero de diez y todo el grupo que teníamos en la Iglesia me dieron una mano muy grande. En aquel tiempo me iban a buscar en taxi, que por entonces era una patriada.

Néstor ‘Coco’ Milloc un hombre respetado, un claro ejemplo de prodigarse por el prójimo, dentro de un campo de juego o en el diario vivir en beneficio de los más necesitados.

Toda una vida de caridad, solidaridad y una profunda vocación de servicio respalda esta trayectoria.

Se juega como se vive.

2 comentarios:

Enciclopedia de Huracán dijo...

Hola! Muy bueno el blog. Me sirvió para buscar datos sobre algunos jugadores en los que estoy interesado (Diz, Crosta, Vidal, Santos, Rossi y Resnik).
Quería aclarar que Santos no es el Osvaldo de Boca de los 80s, sino que es Néstor Omar Santos, que jugó en Huracán en 1962 y 1963.
Abrazo!

Totonet dijo...

Muchísimas gracias por la visita y tu aporte. Ya corrijo el dato erróneo. Si querés escribime por privado a zitaroos@gmail.com y te paso una foto de Crosta y Diz en un entrenamiento de la selección de Ayacucho en 1968. Gracias por tu visita. Eduardo