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viernes, 26 de febrero de 2016

Partido de fútbol en Rauch (cuento)

Un día, jugando nuestros tradicionales picados de fútbol en casa, a alguien se le ocurrió que deberíamos ampliar nuestros horizontes. 

Pensamos que, por un lado, jugábamos bastante bien al fútbol (o eso creíamos nosotros) y, por el otro, ya teníamos la institución que podría cobijarnos en cualquier enfrentamiento deportivo que tuviera lugar fuera de casa: el Sudam Club. 

Pero nuestra imaginación e iniciativa era de tal naturaleza que lo que pensamos no fue encontrar algún otro grupo de pibes para enfrentar en Ayacucho. Nuestra idea era ir a confrontar con un equipo de otra ciudad vecina. El primer problema por resolver era el de encontrar algún club de pibes al que pudiéramos enfrentar en alguna de esas ciudades. 

En esa época no existía Internet; por lo tanto, nos era casi imposible hacer una búsqueda anticipada para encontrar a nuestros futuros rivales. Así que prácticamente debíamos adivinar dónde podían estar esos pibes para enfrentarlos. Alguno de nosotros tiró la que sería una muy buena idea. 

En Ayacucho había estado como cura párroco el padre Cazes. Sabíamos que era un sacerdote que quería mucho a los pibes y que había organizado actividades deportivas para chicos en nuestro pueblo. Hacía algún tiempo que había sido trasladado a la ciudad vecina de Rauch. 

Esta era una ciudad que estaba a unos setenta kilómetros de nuestro pueblo, unida a Ayacucho en ese entonces por una ruta de tierra. No teníamos conexión ferroviaria con Rauch, que era la principal forma de transporte entre las ciudades en aquellos días. 

Pero ya habíamos dado el primer paso. Pensamos: “Si el padre Cazes estaba en Rauch, seguro que tenía un equipo de fútbol de chicos, y si esto era así, seguramente no tendría inconvenientes en convocarlos para que los enfrentáramos con el Sudam”. 

Créase o no, ya teníamos resuelto el contra quien jugar. Ni se nos pasó por la cabeza llamar por teléfono a la parroquia de Rauch para consultar con el padre la viabilidad de nuestra idea. Las llamadas telefónicas de larga distancia eran una rareza absoluta en aquellos días. Muy pocas personas e instituciones contaban con un teléfono y las llamadas eran carísimas y de una paupérrima calidad técnica. Era casi imposible entender lo que un interlocutor de larga distancia nos decía.

Nos preguntamos a continuación cómo diablos podríamos hacer para trasladarnos hasta Rauch. Obviamente, no teníamos ni un peso. Hay que tener en cuenta que íbamos a ir con el equipo de los chicos, que en ese entonces deberíamos rondar los diez u once años, tal vez reforzado con algún grande. Tengo idea de que Jorge, mi hermano, vino con el equipo. Pero no estoy seguro. 

Alguien tiró la idea de ir a pedirle al papá de ‘Nenucho’ Romairone que nos prestara el camión de su empresa de materiales, con chofer incluido, para que nos llevara a Rauch y nos trajera. Increíblemente, el papá de ‘Nenucho’ accedió a nuestra demencial petición. Estuvo de acuerdo en prestarnos el camión y su chofer, el señor Magnani al que le decían ‘Poroto’. 

Así fue como organizamos el viaje para el siguiente sábado. Recuerdo que partimos todos los pibes del equipo llevando nuestras camisetas marrones del Sudam Club. A todo esto, no habíamos generado por ninguna otra vía alguna comunicación con el padre Cazes que nos confirmara:
a) Si el padre Cazes efectivamente estaba en Rauch;
b) si tenía un equipo de fútbol de chicos de nuestra edad;
c) si iban a poder jugar contra nosotros el sábado siguiente. 

La cuestión es que partimos a la aventura con esas tres grandes incógnitas sin verificar, pero con la seguridad de que nuestro proceso de deducción lógica no debería estar equivocado y que finalmente íbamos a terminar jugando el partido. La cuestión es que todos los pibes nos montamos en la caja del camión y partimos alegremente hacia Rauch.

La distancia al pueblo vecino no era mucha, pero el hecho de que el camino fuera de tierra y que el vehículo fuera un camión hizo que el viaje tardara un par de horas. Con gran algarabía, nos dirigimos a la iglesia del pueblo. 

Para nuestra gran sorpresa, la encontramos cerrada. Recuerdo que estábamos todos los pibes en la vereda de la iglesia mirando con pesar la puerta cerrada del templo. 

En realidad, no sabíamos bien qué hacer. Alguien, que debe haber sido nuestro chofer, ‘Poroto’ Magnani, el único adulto de nuestra delegación, fue a tocar timbre y a averiguar si estaba el padre Cazes. No recuerdo haber visto al Padre, por lo que es muy probable que estuviera fuera de Rauch. 

Seguramente alguien ligado a la iglesia nos dijo que, en efecto, tenían un equipo de edades equivalentes a las nuestras y que en el fondo del templo había una canchita como para jugar seis contra seis, con arcos y todo. Fue así como se armó el partido. 

En mi mente tengo la idea de que fue parejo, pero que al final se impusieron los pibes de Rauch. Deportivamente, la experiencia no había sido la que habíamos ido a buscar, seguros de nuestro triunfo. Pero organizativamente había sido casi un milagro para pibitos tan chicos que se animaron a hacer por las de ellos los que otros de su edad ni siquiera podían imaginar. 

Del viaje de regreso en el camión no conservo ninguna imagen. Dicen que la percepción y la memoria son selectivas. Además de volver cansados, seguro que la derrota debe haber contribuido a que ese recuerdo se borrara de mi mente.


(cuento basado en un hecho real, tomado del imperdible libro de historias ayacuchenses de Carlos Connolly, "Historias de una infancia feliz: un puente en el tiempo", Ed. Deano.com, página 148. 
Mi sincero agradecimiento al autor por autorizarme a publicar este cuento)



lunes, 16 de junio de 2014

Aquel Interescolar de 1969



En una reunión realizada en aquel año en la Escuela Nº 3 por inspectores del Ministerio de Educación Física, conjuntamente con la Comisión de Fomento Deportivo y representantes de la Municipalidad de Ayacucho, organizaron un Torneo Interescolar de Fútbol.

Participaron 14 equipos de las Escuelas Nº 1, 3, 4, 6, 7, 11 y el Colegio de Hermanas, formados por alumnos de 5º, 6º y 7º grado que representaban sus respectivas divisiones.

Se jugó en la vieja cancha del Aero Club y fueron dos Torneos ya que se disputó uno de 7º grado con las Escuelas Nº 3, 4, Colegio de Hermanas, un equipo formado por alumnos de las Escuelas Nº 6 y 11, y con dos equipos cada una, el ‘A’ y el ‘B’, las Escuelas Nº 1 y Nº 7.

Paralelamente se disputó otro torneo entre alumnos de 5º grado que representaban a las Escuelas Nº 1, Nº 4 y dos equipos de la Escuela Nº 7.
 
 Con el fondo de la vieja cancha del Aero Club, la formación de 5º grado de la Escuela Nº 1 

Parados (izq. a der.): Ramón Gallardo, Bardella, Bellocq, Jeanmart, Ricardo ‘Canino’ Novello y Andrés Quiroga.
Hincados (izq. a der.): Luis Peralta, Julio Chobadindegui, Claudio Vanoni y M. Etchegoyen.

En el Campeonato Mayor, luego de disputados partidos, resultó Campeón el equipo de la Escuela Nº 1 ‘A’, y se ubicó Sub Campeón 7º grado de la Escuela Nº 1 ‘B’, cuyas formaciones publicamos hoy junto a la de 5º grado, que fueron los 3 equipos que presentó la citada Escuela; eran los D.T. Héctor Omar Italiano y Gustavo Horacio Meas.

Posa el equipo de 7º grado ‘B’ de la Escuela Nº 1 (Sub Campeón)

Parados (izq. a der.): Luis Montes, Miguel Hiriart, Peñalva, Raúl Lizardo, Luis Peñalva, Víctor Rodríguez y Juan Domingo Acosta.
Hincados (izq. a der.): Romairone, Montes de Oca, Novillo, Marcelo Russo Iglesias y R. Casco.

Para varios de ellos que aún se quieren hacer los ‘pibes’ la foto los deschava. Aquí tenían 13 años y la gráfica 35 ¿Es fácil la cuenta, verdad?

 Está posando el equipo de 7º grado ‘A’ de la Escuela Nº 1, Campeón de aquel Torneo.

Parados (izq. a der.): Ismael Riela, Gustavo ‘Coco’ Ríos, Jorge Yrigoyen, Alfredo ‘Chelín’ Villareal, Pedro Ceñal y José ‘Pilo’ Reyes.
Hincados (izq. a der.): Delfor Sansiviero, Jorge Morís, Alberto Tiberio, Oscar Buccino y el ‘Cholo’ Rubén Marañón.

(artículo de José Pintos, publicado en la columna ¡Qué tiempos aquellos!, del diario “La Verdad” del miércoles 21 de Enero de 2004, página 10)

lunes, 2 de septiembre de 2013

Prueba de blancura superada


Una hermosa sonrisa es la mejor tarjeta de presentación para cualquier persona y es tal vez el primer detalle en que repara nuestro interlocutor para captar una impresión de nosotros que, muchas veces, será para siempre.

Prueba de ello son las blancas sonrisas que en Febrero de 2000, exhiben los atletistas -Clase 1988- Camilo Fernández y Jonatan Membrilla producto de los sabios consejos del DT 'Juancito' Gómez quien observa atentamente la captura fotográfica.

Ambos surgidos de la cantera 'estradista', los unió el Club Atlético Ayacucho para defenderlo en aquellos añorados Torneos Infantiles Nacionales que la entidad de calle Mitre organizaba años atrás. En  la actualidad ambos se encuentran alejados de la práctica activa, aunque no del fútbol. Jonatan, como siempre, fiel a su pasión por River Plate y la de Camilo por el 'lobo platense' y el periodismo, tarea en la que podemos escucharlo a través de "El Picadito", el programa deportivo de FM 88.

Desconocemos las pastas dentales aconsejadas por el técnico albirrojo, pero la imagen es fiel testimonio del cuidado que el popular Juancito ponía sobre estos 'pichones' de Messi a la hora de una buena blancura dental.

Una postal de la década pasada de nuestro fútbol infantil jugado con 'dientes apretados'...

domingo, 21 de abril de 2013

"Calle/7" tenía razón...


Toda una premonición la de aquel artículo en página 4 del suplemento "Sport/7", del semanario "Calle/7" en su edición Nº 305 del martes 14 de Abril de 1998 sobre dos jugadores de nuestro fútbol infantil.

Entonces eran futuro, hoy son el presente de nuestro fútbol: el 'Torpedo' Olavarrieta y 'Juampi' Vicente dos columnas en las que se apoyará este Atlético versión 2013 al mando de 'Tati' Aguiar que se prepara para el inicio de una nueva edición de la Unión Regional Deportiva.

Ambos con vasto recorrido en el fútbol local y en Torneos Argentinos (Gastón en Independiente de Tandil y el 'Flaco' Vicente reforzando años atrás a Botafogo de Rauch) son la semilla ya germinada de aquel trabajo de las infantiles de Defensores y Estrada 15 años atrás y que ha servido de mojón para la promisoria realidad de nuestro fútbol infantil.

domingo, 12 de agosto de 2012

Baby fútbol: Cuna de campeones (cuento)

Hace ya unos cuantos días recibí un e-mail de mi amigo de la infancia, el Doctor Aníbal Iriarte, en el que me adjuntaba un artículo periodístico que había redactado y había hecho llegar a un blog de fútbol de Ayacucho. El artículo hablaba de una experiencia que habíamos compartido en nuestros años de universitarios: El triunfo del equipo de universitarios de Ayacucho sobre su similar de Tandil por 4 a 2, resultado casi milagroso para la época.

El partido se había jugado en La Plata en 1962, es decir, hace 50 años. En aquel equipo estábamos, como lo atestigua la foto que completaba el artículo, Aníbal (gran arquero del equipo), mi hermano Jorge, y yo, entre otros entrañables amigos de la juventud. Yo estudiaba en Buenos Aires, así que junto a Jorge íbamos como “refuerzos”, cada vez que nos llamaban, para integrar el equipo. Nunca llegué a saber con certeza si íbamos como refuerzos, porque realmente nuestros amigos de La Plata pensaban que le aportábamos alguna calidad extra al “team”, o porque simplemente no lograban juntar once en La Plata. Intuía que era más esto último que lo primero.

Luego de agradecerle a Aníbal por el recuerdo me quedé “navegando” en los ricos artículos del blog, sobre todo aquellos que hablaban de la época en que yo había vivido en aquel lugar. Si bien nací en la Capital Federal en 1942 me crié en Ayacucho. Mi papá, José Connolly fue nombrado gerente de la Usina Eléctrica del pueblo y llegó con su familia en el año 1945. Yo tenía tan sólo tres años. Viví allí hasta 1958, momento en que me fui a terminar mis estudios secundarios a Mar del Plata, y de allí directo a Buenos Aires a hacer mi carrera universitaria.

Viendo las fechas se puede comprobar que pasé mi infancia y mi primera juventud, hasta los 15 años, en el pueblo. Después la vida hizo que sólo volviera en alguna que otra oportunidad, casi siempre con motivo de los festejos de algún aniversario de la promoción del Colegio Normal de Ayacucho, en el que yo no me había graduado, pues lo había hecho en el Nacional Mariano Moreno de Mar del Plata, pero que a cuyas celebraciones y festejos siempre me invitaban y me siguen invitando mis ex compañeros como si hubiera egresado con ellos.

En un artículo del blog de fútbol sobre el “equipo de Ayacucho de todos los tiempos”, elegido por votación popular, vi con sorpresa que uno de sus integrantes era ‘Carita’ Gourriet. Su nombre me remitió como un rayo al año 1953, al equipo de Baby Futbol de la Escuela Nº 1 en el que yo había jugado y del cual, si la memoria no me fallaba, también ‘Carita’ había sido miembro.

Yo sabía que entre mis fotos viejas tendría que estar la de aquel recordado equipo, y si la encontraba podría verificar si efectivamente el “crack ayacuchense” había formado parte de ese equipo o no. Así que comencé a buscar la foto hasta que finalmente la encontré. En efecto, allí estaba yo, agachado como wing derecho, usando un gorrito blanco, que supongo tenía el objetivo de incorporar en mí, por transposición mágica, la calidad goleadora que supuestamente la boina blanca le daba a Severino Varela, el gran goleador de Boca, objetivo que evidentemente mi gorrito no lograba plasmar en mí.

En la fila de los “parados” estaba, Pedro ‘Carita’ Gourriet, muy pibe aún. Nuestro equipo daba ventajas de edad, ya que el único jugador que iba a sexto grado, es decir, que tenía doce años, era nuestro centrofordward ‘Tito’ Masciotro. Yo iba a quinto grado y tenía 11 años, y ‘Carita’ creo que tenía 10 años, un año menos que yo.

Al verlo a ‘Carita’ allí paradito en la foto, y sabiendo lo que se ahora de su gran trayectoria posterior, me vino a la mente una frase que alguien había dejado caer cuando se formó nuestro equipo: “Este equipo va a ser una cuna de campeones”. La frase me había intrigado desde el día que la escuché por primera vez y, dado los magros resultados que obtuvo el equipo, siempre me había sonado a una especulación equivocada de alguien que nos quería más de lo que sabía de fútbol.

La cosa comenzó un día en que mi amigo ‘Tito’ Masciotro cayó por mi casa a contarme que se estaba organizando un torneo de Baby Fútbol (con pibes de hasta 12 años) y que nuestra escuela, la número 1, estaba armando un equipo del cual me invitaba a participar. A mí me gustaba jugar a la pelota ya que en casa, la casa del Gerente de la Usina (hoy convertida en Centro Cívico), teníamos un gran terreno donde diariamente organizábamos picados con nuestros amiguitos, y ‘Tito’ era uno de los participantes cotidianos de esos picados.

No le costó mucho convencerme y juntos fuimos a pedirle permiso a mi mamá para que me autorizara a integrar el equipo, cosa que hizo una vez que verificó que el torneo estaba bien organizado y que la escuela, presentaba un “equipo oficial”.

Creo que ese fue el primer torneo de futbol infantil que se jugó en Ayacucho, por lo que se lo puede considerar “un hito” del fútbol infantil en la ciudad. Se jugaba en un terreno sobre la Avenida Solanet, donde está actualmente la sede del Club Ferroviario. Era Diciembre de 1953 y los partidos se jugaban a la noche, para lo cual se había instalado en la canchita una “moderna iluminación”, toda una novedad para el pueblo por esos días. También se pasaban noticias de la marcha del campeonato y algo de publicidad por unos altoparlantes adecuadamente distribuidos en el predio y se propalaba música antes de los partidos y en los entretiempos de los mismos. Así fue que quedaron grabados en mi memoria aquellas noches cálidas de Diciembre de 1953 junto a los acordes y los versos de “Farolito de papel”, el recordado tango que tocaba ‘Pichuco’ Troilo con su orquesta y que cantaba la lírica voz de Alberto Marino.

Tito me explicó que nuestro “Director Técnico” iba a ser un señor muy serio que sabía mucho de fútbol llamado Marcial Álvarez, al que le decían ‘Chaín’. Era conocido en el pueblo como Marcial ‘Chaín’ Álvarez, por lo que nunca llegué a saber con certeza si ‘Chaín’ era su sobrenombre o su segundo nombre. ‘Chaín’ era para nosotros un hombre grande. Viéndolo en la foto me doy cuenta ahora que debería tener poco más de veinte años, pero para nosotros era como si tuviera cuarenta. Era muy serio y formal, cosa que puede verse en la foto. Iba a los partidos prolijamente vestido con un traje oscuro y con camisa y corbata blanca, y su atuendo incluía un pañuelo también blanco en el bolsillo superior del traje. Marcial nos trataba con gran afecto y respeto. Respeto que también exigía que le tuviéramos a él, que era nada menos que nuestro DT.


Viendo la foto observo y recuerdo que conformaban el equipo (parados de izquierda a derecha) Jorge Lo Cirio (al lado de ‘Chaín’), gran amigo mío de la barra de la Usina, ‘Kelito’ Rigas (según dice atrás en la foto), aunque yo lo recuerdo como ‘Kelito’ Malcorra, nuestro gran arquero. Nunca supe el nombre de pila de ‘Kelito’. Para todos nosotros Kelito era… Kelito. A su lado, como dije, está Pedro ‘Carita’ Gourriet, y luego Iriarte, cuyo nombre creo que era Francisco y le decían ‘El Vasco’, y que no tenía ningún parentesco con mi amigo Aníbal.

En la línea de los agachados aparezco yo, Carlos ‘Cato’ Connolly, de wing derecho. En esa época casi todos los pibes nos llamábamos por sobrenombres y el mío era ‘Cato’. No se ni cuando comenzaron a llamarme así, ni quien me puso ese sobrenombre. Lo cierto es que para todos yo era ‘Cato’ Connolly (y para algunos viejos amigos sigo siendo ‘Cato’). A mi lado está quien era nuestro “temible” goleador: ‘Tito’ Masciotro, también querido amigo de la barra de la Usina y, como dije, responsable de mi presencia en el equipo, y completando la fila, Alejandro Masciotro, primo de ‘Tito’, que venía de una familia radicada en el campo y que estaba haciendo la primaria en el pueblo. Nuestra camiseta era como la de Gimnasia y Esgrima de La Plata: blanca con una franja azul en el medio.

Se puede leer en el dorso de la foto el siguiente texto “Equipo representativo de la Escuela Nº 1 en el Torneo de Baby Fútbol de Ayacucho. Diciembre de 1953. Sobre un total de 15 equipos se clasificó en la décima posición”.

La última frase del texto deschava sin anestesia que evidentemente no se trató de un gran éxito deportivo ni nada de lo que deberíamos sentirnos demasiado orgullosos. Claramente el que había profetizado que nuestro equipo iba a ser una “cuna de campeones” le había errado fiero. No es mucho lo que recuerdo de los partidos que disputamos. Se que tuvimos un par de actuaciones notables, suficientes para ser colocados en la lista de “candidatos a campeones”.

Le habíamos ganado a la Escuela Nº 4, que eran junto a la Escuela Nº 7 y al equipo del Aero Club los mejores del torneo. En la Escuela Nº 4 jugaba ‘Cacho’ Núñez, quien llegó a ser un gran jugador, miembro del seleccionado de la Escuela Normal Nacional de Ayacucho y, posteriormente, jugador de la Selección Mayor de Ayacucho. También logramos un empate con el Aero Club, cuya figura más destacada era un negrito de gran habilidad. Era el ‘Negrito’ Márquez, que además de jugar muy bien era un buen pibe, muy querido por todos.

El “espejismo” duró hasta que enfrentamos a los mejores, los pibes de la Escuela Nº 7, que para hacer honor al número de su escuela nos ganaron 7 a 0. Nosotros deberíamos haber hecho por lo menos un gol para hacerle honor al número de la nuestra, pero ni siquiera eso logramos.

A partir de allí salimos del grupo de los “candidatos al título” y pasamos a tener una serie de resultados intrascendentes, con algunos triunfos, muchos empates y más derrotas. En síntesis, fuimos décimos… “cómodos”.

Para destacar en nuestro equipo estaba la figura de Kelito, nuestro  “gran arquero”. Era del tipo de los arqueros atajadores, espectaculares. Un pichón de ‘Pato’ Fillol. Volaba todo el tiempo. La mayoría de las veces volaba y al instante siguiente tenía que ir a sacar la pelota del fondo del arco. Recuerdo que alguna de sus espectaculares voladas fueron exitosas, impidiendo algún gol del adversario pero… fueron las menos. Era querido y admirado por su arrojo. Recuerdo una anécdota que me contó mi mamá. Ella estaba detrás del arco nuestro.

Atacaban los rivales y un furibundo disparo se estrelló en el ángulo formado entre uno de los palos y el travesaño. ‘Kelito’ esa vez no voló. Había quedado clavado, como congelado, impertérrito en el medio del arco, un poco adelantado tal vez. Ni se movió. Solo atinó a seguir con un movimiento de su cabeza la trayectoria de la pelota hasta que ésta reventó el ángulo entre el palo y el travesaño. No fue gol de milagro, y la jugada siguió de manera intranscendente. Fue entonces que ‘Kelito’ se dio vuelta y le dijo a los miembros de la hinchada entre los que estaba mi mamá: “Hice vista. Yo sabía que esa pelota no entraba”. Cabe aclarar que eran muchas más las que entraban de las que no entraban cuando nuestro gran arquero “hacía vista”. ¡Qué grande era ‘Kelito’! Todos lo queríamos y la gente creía que atajaba bien. Nosotros, los del equipo, no lo creíamos tanto.

Pero me pregunto por qué sigo recordando todo esto de nuestro equipo del Baby si al final no fuimos la esperada “cuna de campeones” que alguien había profetizado que seríamos. Salvo la excepción que futbolísticamente fue ‘Carita’ Gourriet, que en efecto llegó a ser “un campeón” salido de aquella lejana cuna. De los demás, nada. Nada de nada. ¿Pero por qué yo me siento también un campeón salido de aquella escuela de fútbol a cincuenta años de distancia?

Creo que la respuesta tiene que ver con la figura de ‘Chaín’, nuestro querido entrenador. Él nos enseñó que teníamos que jugar para ganar, ya que ganar era lindo. Pero también nos dijo que lo más importante no era ganar, que nosotros éramos pibes y que nos divirtiéramos jugando al fútbol. Que jugáramos alegremente y en equipo, ya que el fútbol era un juego de equipo. Que teníamos que respetar a nuestros rivales, y que cuando perdíamos teníamos que saber perder, ya que era más difícil y más importante saber perder con grandeza que ganar. Y si un rival nos había superado era seguramente porque había jugado mejor que nosotros. Y finalmente, que aprovecháramos la oportunidad para hacernos más amigos entre los miembros de nuestro equipo y que encontráramos algún nuevo amigo también entre los chicos de los otros equipos.

Incluso ‘Chaín’ nos enseñaba cómo debíamos entrar a la cancha y cómo debíamos dar las hurras en el centro del campo. La estética del equipo también era importante para él. De fútbol nos enseñó poco, por no decir nada. Tal vez intuía que la materia prima con que contaba no daba para mucho. Incluso ‘Carita’, tal vez porque era muy chico, no mostraba aún la gran calidad que lo iba a distinguir en el futuro.

En efecto, ‘Chaín’ nos estaba enseñando a ser campeones, pero no campeones de fútbol, ya que él sabía que salvo que se produjera un milagro, nuestras condiciones futbolísticas no nos iban a llevar muy lejos, sino que nos enseñaba a ser campeones de la vida. Nos estaba enseñando a ser buenas personas, a saber ganar, pero también a saber perder, a ser buenos amigos, y a disfrutar de los momentos lindos que nos regalaba la vida.

La “cuna de campeones” que alguien profetizó en aquellos días como futuro de aquel equipo en realidad lo fue. Fue “cuna de campeones de la vida”. Hasta donde yo se, todos fuimos buenas personas y una parte de ello se la debemos a nuestro querido DT, el gran Marcial ‘Chaín’ Álvarez y a aquel hermoso torneo de Baby Futbol que jugamos en Ayacucho en el lejano y cálido Diciembre de 1953.

La foto de nuestro equipo que aquí les presento la debe haber sacado el señor Ramos, el fotógrafo del pueblo. El mismo que nos sacaba las fotos en nuestros cumpleaños y las fotos de nuestra primera comunión.

Quiero creer que ‘Chaín’ ya había dibujado en nuestras almas el circuito integrado de sus grandes valores y que fue el flash de la cámara del señor Ramos el que los grabó definitivamente y de manera indeleble en nuestras almas en el momento en que nos sacó esta hermosa y eterna foto.

Yo no lo volví a ver a ‘Chaín’ nunca más. Sabía por mi hermano que se había ido a trabajar a Mar del Plata, y fue ‘Carita’ quien me dijo hace un par de años que había vuelto a Ayacucho ya de grande y que había fallecido.

Cuando lo escucho a Marcelo Bielsa exponer sus valores sobre el fútbol pienso que debe haber tenido un DT como Marcial ‘Chaín’ Álvarez cuando él jugaba al Baby Fútbol en Rosario.

Vaya también mi recuerdo para mis compañeros y amigos de aquel fantástico equipo de Baby Fútbol de la Escuela Nº 1 de Ayacucho, que salió décimo entre quince participantes, pero que fue una verdadera “cuna de campeones de la vida”.

Con afecto
Carlos 'Cato' Connolly
Don Torcuato, Mayo de 2012

(cuento, basado en un hecho real, extraído del excelente libro de historias ayacuchenses de Carlos Connolly, "Historias de una infancia feliz: un puente en el tiempo", Ed. Deano.com, página 195.
Agradezco a mi querido amigo 'Cato' Connolly la autorización para poder publicar este cuento, y de ese modo poder compartirlo con todos ustedes)

lunes, 31 de octubre de 2011

Club Deportivo y Cultural Ferroviario (Clase 89/90) -Año 2005-

Parados (izq. a der.): Juan Contreras (AC), 'Pepo' García, 'Pana' Paz, 'Tete' Martínez, Juan Cruz Albizu, Rodrigo Contreras, Abel Najurieta, Correa, Yamil Volantín (colaborador), 'Torito' Córdoba, 'Pepe'Pérez y Marcelo Volantín (DT)

Hincados (izq. a der.): Alberto Acevedo, Héctor 'Peteco' Aguirre, Oscar Gens, Bruno Arca, Videla, Beltrachini y Miño

La cancha auxiliar del Estadio Municipal oficia de marco a esta formación de la Clase 89/90 del Club Deportivo y Cultural Ferroviario.

Nuestro amigo Juan Contreras, nos acercó esta foto y le consultamos sobre la misma, esto nos decía: "En esta foto estamos de espaldas a la calle 9 de Julio con la clase 89/90 del Club Ferroviario dirigido por Marcelo Volantín. El Club Atlético Ayacucho, dirigido en ese entonces por 'Juancito' Gómez era el rival más difícil que teníamos. Si mal no recuerdo Defensores en ese año no presentó esta categoría y por ello Marcelo Volantín llevó algunos chicos a Ferroviario para que no quedaran sin competencia. Dos de los mejores jugadores de este plantel eran Oscar Gens y Abelito Najurieta (hoy en Sarmiento) quien en esa época jugaba de '2' ó de '6'. Había en este grupo chicos muy buenos y sanos. Quiero destacar en eso al 'Pana' Paz un chico muy bueno y muy sano como no debe haber muchos en Ayacucho. Lamentablemente muchos de estos chicos, algunos con muchas condiciones, dejaron el fútbol de muy jóvenes y otros lo hacen de muy buena forma como 'Abelito' Najurieta quien lo hace actualmente en el Club Atlético Sarmiento y Alberto Acevedo en el Ateneo Estrada".

(Mi agradecimiento al Sr. Juan Contreras por la foto y el testimonio brindado)

viernes, 10 de junio de 2011

Primer Torneo Nacional Infantil 'Ciudad de Ayacucho' (1980)

En esta columna del recuerdo evocaremos hoy el Primer Torneo Nacional Infantil de fútbol “Ciudad de Ayacucho” organizado por el Club Atlético Ayacucho en el año 1980.

Fue un acontecimiento en nuestro medio puesto que era el primero que se la categoría de clase 1967 donde participaron Estudiantes de Olavarría, Independiente de Maipú, Ferrocarril Sud de Tandil, Boca de Tres Arroyos, Alumni de Azul y las Selecciones de Bahía Blanca, Rauch, Gonzáles Cháves, Benito Juárez, General Alvear, Bragado, y el club organizador Atlético de Ayacucho.

Integraban la Sub Comisión de Deportes de la entidad, que trabajaron a destajo ‘Tito’ Galera, Félix Colángelo, Pedro Bengochea, José Igarza, Néstor ‘Negro’ Castaño, Juan Carlos ‘Curucho’ Cángaro, Zubieta, Russo, Salagoity, ‘Biri’ Sarasola, Jorge Ascat y ‘Cacho’ Isla, entre otros.

Participó el equipo de fútbol infantil de Atlético que tenía este plantel: José Ceresa, Sergio ‘Sopa’ Díaz, José ‘Quico’ Pintos, Mariano Oillataguerre, Leonardo ‘Pato’ Beherán, Guillermo Oillataguerre, Santiago Trelaun, Guillermo ‘Chocolate’ Moureu, ‘Chimpa’ Daireaux, Martín Derdoy, Marcelo Sarasola, Gastón Galera, ‘Caito’ Etulain; de refuerzos vinieron Fabián Pérez de Defensores, ‘Bichi’ González Patrón, ‘Ricky’ Pereyra y ‘Cocó’ Isaac de Sarmiento y José ‘Taladro’ Tarzia de Independiente. Era el DT Juan Carlos ‘Curucho’ Cángaro.

En la ceremonia de Apertura el Intendente Municipal, Dr. José Antonio Barbieri, saluda a José ‘Quico’ Pintos, capitán del Club Atlético, rodeado por los dirigentes albirrojos Laurencio liarregui (a su derecha, Presidente del Club), Russo, José Igarza y ‘Cacho’ Isla.

En la fase preliminar, Atlético goleó a Independiente de Maipú por seis a cero y empató con la Selección de Benito Juárez dos a dos. En la fase siguiente empató 1 a 1 con Boca de Tres Arroyos, quedando eliminado en la definición por penales.Por el 3º puesto Alumni Azuleño goleó a Rauch por 7 a 0 y en la final Ferro de Tandil le ganó 4 a 0 a Boca de Tres Arroyos. Integraban las filas del campeón jugadores que después fueron figuras en el fútbol de Tandil como Oscar ‘el Amarillo’ López y Mario Kabalín.

Posa para la gráfica el plantel de Atlético, Clase 67, para el 1º Torneo Nacional Infantil que se disputó en 1980.
Parados (izq. a der.): José ‘Quico’ Pintos, Fabián ‘Flaco’ González, Leonardo ‘Pato’ Beherán, Mariano Oillataguerre, ‘Tatún’ Guzmán, ‘Bichi’ González Patrón, Sergio ‘Sopa’ Díaz, Santiago Trelaun, Guillermo, Oillataguerre y ‘Cocó’ Isaac.
Agachados (izq. a der.): ‘Negro’ Castaño, (dirigente), José Ceresa, ‘Chimpa’ Daireaux, Derdoy, Guillermo ‘Chocolate’ Moureu, José ‘Taladro’ Tarzia, Fabián Pérez y Victoriano Iturralde.

Este es nuestro homenaje de entonces en quienes se miran hoy estas nuevas generaciones que representan a Ayacucho. ¡Pareciera que fue ayer y ya pasaron más de treinta años!

jueves, 14 de octubre de 2010

Del fútbol infantil (1993)


Nos dice Marcelo Fernández: "esta foto es del año 1993 y está tomada en la Chacra Municipal tras la finalización de un torneo infantil, que si mal no recuerdo, se llamaba "Copa Centro Empleados de Comercio".
En la foto, a mi derecha, se puede ver al desaparecido dirigente de esa entidad, Daniel López, entregando el trofeo y los cuatro chicos integrantes del equipo campeón del Ateneo Estrada, comenzando desde la izquierda son Juancito Nogueira, Juan Pablo Acevedo, Tomás Pérez y Pedro Martiarena.
Si bien salí en la foto, recién al poco tiempo yo empezaría a trabajar con estos pibes en Estrada, donde estuve hasta Marzo de 1995. En el momento de la foto yo todavía trabajaba en el Club Atlético Ayacucho".
Agradezco al popular Marcelo por este recuerdo de una rama de nuestro fútbol por la que él siempre bregó: el fútbol infantil.

jueves, 7 de octubre de 2010

Videos en los artículos del Ayita '84

Gracias a la gentileza de Mario Traiani, aquel exquisito jugador de Juventud Unida, un '4' prolijo y con 'mucha ida' (NOTA: Quienes lo vimos jugar, damos fe que tenía 'mucha ida' pero al vestuario, expulsado, por lo general) podemos informar que los tres artículos del Ayita '84 se encuentran con tres videos en cada uno, en donde se pueden ver imágenes que traerán muchos recuerdos a los protagonistas de aquellas campañas.
Los mismos, filmados por este fino defensor de nuestro fútbol, muestran pasajes del Torneo Infantil organizado en 1995 por el club Racing de Balcarce y algunas imágenes del Torneo LIFIBA del mismo año en donde participó este equipo ayacuchense.
Que sean de vuestro agrado y, bromas de lado, mi agradecimiento a Mario por su generosidad.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Club Atlético Sarmiento (5ª División) - Año 1987


Nuestro amigo Fernando Romagna nos envía desde Mar del Plata esta foto correspondiente al año 1987 y que muestra a la Clase 72/73 del Club Atlético Sarmiento. Nos agrega Fernando: "yo me fui de Ayacucho en el año 1993, tenia 20 años. Estuve durante un tiempo yendo y viniendo hasta que decidí quedarme definivamente en Mar del Plata, soy protesista dental de profesión y tengo mi familia compuesta por mi señora y un hijo llamado Felipe. En la foto que envío podemos ver a los siguientes jugadores:

Parados (izq. a der.): Marcos Sarasola, Juan Correa, Braulio Rivarola, Jerónimo Lupiano, Leonardo 'Tato' Olhaberry, Federico 'Cape' Camilatti, Fernando Manzotti, Lisandro Cáceres, Ozafrán Federico, Juan Casaux (AC) y Guillermo 'Mito' Colavita (DT).

Hincados (izq a der.): Hernán D'Estéfano, Horacio Crocci, Rubén Vargas, Matías Pues, Cristian Viceconti, Gastón Garciarena y Fernando Romagna.

Consultamos a uno de los integrantes de aquel plantel, Rubén Vargas, que esto nos contaba sobre la foto que arriba observamos: "Es la 5ª Division del Club Atlético Sarmiento de 1987. Campeona invicta, en ambas ruedas, se logró un solo empate con Defensores en la cancha auxiliar del "Dr. José Antonio Barbieri" (1-1). Fernando Romagna, la estrella del equipo y un goleador refinado al estilo de Francescoli, marcó en el primer tiempo y empató el 'Turquito' Rivera para el tricolor.
La final fue ante el Club Atlético Ayacucho, se hacia una Liguilla con una final (de allí la foto) en la cual Sarmiento ganó por penales. Se convirtieron los cinco tiros por parte de Sarmiento y marró para el albirrojo Ariel Bellocq.
Grandes recuerdos que solamente se pueden recurrir a la memoria, ya que en esa época la dirigencia liguista no entregaba copa y mucho menos medallas.
Capítulo aparte merece Guillermo 'Mito' Colavita, técnico de Sarmiento, que pese a las dificultades económicas que atravesaba el club, el mismo agasajó al plantel campeón con asado pagado de su propio bolsillo. Un grande de nuestra historia futbolera!!!
El Ayudante de Campo fue Juan Casaux y Oscar Córdoba era el masajista.
El equipo formaba con Sarasola; Ozafrán, Correa, Lupiano y Olhaberry; De Stéfano, Manzotti, Pues, Crocci; Romagna y Vargas".También 'Mito' Colavita, entrenador de este equipo, aporta más datos a esta historia rojinegra: "Este era un buen equipo y se peleaba siempre con Atlético y el fuerte Defensores que dirigía por esos años Sergio Volantín. De este plantel muchos jugadores llegaron a la 1ª después de haber pasado por 5ª, 4ª y 3ª división.
Recuerdo que de '3' jugaba el 'Vasquito' Iriarte. Un día viene y me dice '
yo quiero ser campeón, me voy a Atlético' (dominador en Infantiles por esos años) y viene desde Atlético, en trueque, Rubén Vargas. El tema es que Sarmiento y Atlético llegan a la final y la ganamos nosotros. Lamentablemente el 'Vasquito' tampoco pudo ser campeón en Atlético".Un gracias enorme a Fernando, a Rubén y a 'Mito' por este recuerdo teñido en rojo y negro.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Club Atlético Ayacucho (5ª División) - Año 1986


Una vez más, nos convoca el "José Antonio Barbieri", en este caso para servir de marco a la Clase 1974 del Club Atlético Ayacucho, que tomó parte de una final provincial de los torneos LIFICEBA (Liga de Fútbol Infantil del Centro de la Pcia. de Buenos Aires) que se jugó en Ayacucho en 1986.
Este plantel era dirigido por Juan Carlos 'Curucho' Cangaro, pero en ese año sufrió un accidente automovilístico y le cupo a su colaborador, Juan Pedro Erreguerena, la tarea de estar al mando del juvenil equipo atletista. Se encuentran en esta formación:

Parados (izq. a der.): Julio Araque, Juan Manuel Cángaro, Carlos Soto, Martín Basanta, Adrián Macías, Ramiro Dindart, Sebastián Ascat, Pablo 'Harry' Colangelo y Santiago Sutil.

Hincados (izq. a der.): Sergio Piscicelli, Alejandro Sayago, Nicolás Arce, Juan Ángel 'Pololo' Arbilla, Javier González Patrón, Alberto 'Beto' Basanta, Roberto González y Emiliano Germán Araneo.

Este equipo participó en una zona de tres junto a Ramón Santamarina de Tandil, a quien le ganó por 2 a 1, para luego perder con Estudiantes de Olavarría (quien sería el campeón del Torneo) por 1 a 0 y no clasificar a las instancias finales del mismo.

La formación base de este equipo era: Macías; Basanta, González, Ascat y Colángelo; Arbilla, Soto y Araneo; Arce, Sayago y Piciscelli o Cángaro.

(gracias a Alejandro Sayago y al Prof. Juan Pedro Erreguerena por la foto y los datos aportados)

lunes, 26 de julio de 2010

El 'Ayita 84', un equipo con clase... (1ª parte)

Albano, Arrayago, Arrut, Bauer, Bazterrechea, Calvo, Ceverio, Cruces, Elordi, Fagalde, Fernández, Mateo, Moro, Pérez, Pilatti, Traiani, Vesce...

No son apellidos sacados caprichosamente de la guía telefónica de nuestra ciudad, sino actores de una ambiciosa película que en 1993 tenía en su mente Marcelo Fernández, por entonces entrenador de la Clase 84 del Ateneo Estrada, y los mencionados la materia prima con que contaba el fanático 'tripero' para llevar a Ayacucho a lo más alto, a nivel fútbol infantil.


Como un desprendimiento de aquel grupo de niños que daban en la Chacra Municipal sus primeros pasos en el fútbol, Marcelo Fernández recién comenzada la década del '90, realiza una muy buena labor al frente de ellos en las divisiones menores del Ateneo Estrada; trabajo que se vería coronado con la obtención del certamen "Tandil 95", organizado por el club Ferrocarril Sud de la vecina ciudad.

Con el correr de los meses este equipo comenzaría una racha, ya bajo la batuta de Pablo Cedarri y Julio Pasarín -tras el alejamiento de Fernández de la entidad 'papal'-, que sigue con la obtención del Torneo LIFIBA 95 y tiempo después, la cosecha sigue: Campeón en Azul, Sub Campeón del Nacional Tandil 98, Campeón del LIFICEBA 1998 (Zona Centro de la Provincia), etc.

Este grupo de niños es, tal vez, desde aquella camada de Rolando Didío, Emiliano Araneo, Fabián Membrilla, Martín Rodríguez, Esteban Isasi, etc. el equipo que logró ‘sacurrir la modorra’ de nuestro fútbol y que dejó de ser la Clase ’84 para convertirse en el ‘Ayita 84’, el equipo de todos, el equipo que acompañaban no solo padres y amigos sino futboleros en general, deseosos de ver un genuino exponente de nuestro fútbol.

Fuimos a buscar a Marcelo Fernández para que nos contara acerca del origen de este equipo: “Allá por el ’94, a través de un amigo, me entero que Racing de Balcarce organizaba en el mes de Febrero de 1995 un Torneo Nacional de fútbol infantil para la Clase 84.
Alojamiento en el club Boca Juniors de Balcarce para el Torneo organizado por el club Racing de esa ciudad (1995)

En ese momento trabajaba en las divisiones infantiles del Ateneo Estrada, épocas donde el fútbol infantil se disputaba con equipos locales y solían participar equipos de Labardén, General Guido, Rauch, Tandil (Escuelita de fútbol “Raúl Galitiello”), etc.

Los equipos se conformaban con jugadores de dos categorías, por ejemplo 88/89, 86/87 y se jugaba en las canchas del Sindicato de Trabajadores Municipales, nosotros, el Ateneo Estrada, tenía en Clase 84 varios chicos que mostraban buenas condiciones, charlé con un grupo de padres acerca de participar en dicho torneo y empezamos a discutir sobre esa idea.

Algunos de ellos, y más cercanos, eran José Calvo, César Pérez, Mario Traiani, Carlos Moro, entre otros, luego de idas y vueltas, decidimos participar y hacerlo lo mejor posible dado los rivales y la categoría del torneo.

Fue así que pedimos prestados chicos a otros clubes y armamos un plantel competitivo, a la par de los chicos se sumaron los padres, armamos un equipo con alrededor de 20 chicos y comenzó una tarea de entrenamiento y de organizarnos para la partida hacia Balcarce.

Durante el torneo nos juntábamos con los padres en el club cada dos o tres días con la idea de buscar financiarnos y cubrir los costos de la estadía. Luego de varias reuniones se decide participar y pasar, lo que dure el torneo, alojados en el club Boca de Balcarce que contaba con un predio hermoso, con casa, habitaciones para 20 personas, quinchos, parrillas, juegos, pileta y canchas de fútbol. Realmente, un lugar hermoso, digno de una concentración de un equipo profesional.

Objetivo: “Torneo Nacional de Fútbol Infantil Clase '84 - Racing de Balcarce”

En Agosto empezamos a entrenar y a juntar recursos, confirmamos la participación y posteriormente nos enviaron el reglamento y la aceptación, costos de inscripción, etc.

Se citaron a los jugadores de otros clubes, pidiendo el permiso correspondiente a padres, instituciones y a los jugadores.

Nadie niega a ningún jugador y se arma la lista definitiva. Primer problema, había que dejar a un nene afuera, mediano problema, creo que le toco a Lucas Elordi quien, de todos modos, y si mal no recuerdo, con una ‘trampita’ que hicimos, en el último partido lo pusimos a jugar, los jugadores eran: Juan Cruz Albano, Juan Arrut, Alejandro Bauer, Tomás Pérez, Javier Cruces, Manuel Ceverio, Franco Mateo, Martín Moro, Alfonso Calvo, Javier Vesce, Santiago Traiani, ‘Tito’ Fagalde, Martín Albano, Claudio ‘Pitu’ Calvo, ‘Vasquito’ Bazterrechea, Marcos Arrayago y Lucas Elordi.

Con este plantel jugamos el primer amistoso en cancha grande, en Balcarce contra Racing, perdimos 6 a 0. Nos queríamos matar, el problema era la cancha grande, cosa que los chicos no conocían, ya que ellos jugaban en cancha reducida. Así que nota a la Liga y a entrenar en la cancha principal del Estadio Municipal, toda una experiencia nueva, para mí y para ellos.

Se conforma el Cuerpo Técnico, padres y directivos en pos del objetivo. Es bueno recalcar que recién los equipos de Ayacucho empezaban a salir a jugar torneos importantes afuera. Me acuerdo ahora de la categoría 82/83 con ‘Cate’ Dadario jugando un torneo en Coronel Suárez y pocas experiencias de este tipo hasta ese momento, o sea, padres, técnicos y jugadores jugando un torneo largo fuera de casa y a tan corta edad (en ese entonces estos chicos tenían 12 años).

Quiero destacar a aquellos que me acompañaron en la dirección técnica que fueron: Alejandro ‘Rubio’ Bauer y Francisco ‘Gordo’ Vesce, a estos y desde diferentes puestos vale destacar al resto de todos los papás y mamás de los pibes: Oscar y ‘Pepe’ Albano, ‘Gallego’ Calvo, ‘Guigue’ Arrut, Oscar Mateo, Mario Traiani, César Pérez, Carlos Moro y su esposa Betty y también a María (mamá de ‘Tito’ Fagalde), ‘Chupete’ y Mabel Ceverio, Rubén Elordi, Silvia de Mateo, Graciela Igarza y otros que tanto y tanto laburaron e hicieron posible que el Ayita ’84 estuviera en Balcarce. En el torneo nos tocó jugar en la zona con Racing de AFA y San Lorenzo de Mar del Plata y si bien no clasificamos en la misma, fue una muy buena experiencia para los chicos y para nosotros.

Además, un párrafo aparte al maestro Abel ‘Gordo’ Albelo, jefe de cocineros, hoy lejos de nosotros lamentablemente, también vaya el agradecimiento a Alberto Volontín, ‘Beco’ Iturralde, y demás dirigentes que el Ateneo Estrada de ese momento, Alfredo Torrisi y Abelito Nelli, a todos los que nos ayudaron con su trabajo, su aporte económico y su laburo hicieron posible el nacimiento de ese equipo que mostró sus dotes por todo el país".
Presentación de equipos participantes en el Torneo de Fútbol Infantil de Balcarce (1995)

Tiempo después, Marzo de 1995, se aleja Marcelo Fernández, por desavenencias con la Comisión Directiva del Ateneo Estrada, y este equipo se queda sin entrenador. Rápidamente, el grupo de padres se aboca a conseguir el nuevo director técnico.

Mediados de 1995. Los dos hombres bajan rápidamente del auto. Se encuentran frente a la Escuela Nacional de nuestra ciudad y, dentro de ella, se encuentra un experimentado y joven entrenador de nuestro medio. En él han pensado.

¿Podemos hablar con vos?

Sí, como no -les responde.

Mirá, nosotros tenemos un equipo clase 84 y queremos que vos lo entrenes. Decinos que días podés y cuanto nos cobrás.

El acuerdo es rápido, el Profesor Pablo Marcelo Cedarri, de reconocida campaña en divisiones inferiores del Club Atlético Sarmiento es, a partir de este diálogo, el nuevo orientador del ‘Ayita 84’.

César Pérez y Oscar Albano se retiran satisfechos por el convenio logrado. Una duda los asalta. ¿Podrá continuar la senda exitosa iniciada por Marcelo Fernández?

Solo el paso del tiempo les dará la respuesta.
Debut frente al Club Atlético Independiente de Avellaneda en el Torneo Infantil de Racing de Balcarce (1995)

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