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lunes, 26 de diciembre de 2011

Leonardo Serfaty, el goleador eterno (1ª parte)

En el segundo semestre de 2011 el Club Atlético Sarmiento ha incorporado a su plantel al delantero marplatense Leonardo Daniel Serfaty (02/01/1973) un formidable goleador de la última década del fútbol de esa ciudad y de los torneos regionales y argentinos.

Reproducimos hoy en esta página una nota efectuada por el periodista Juan Miguel Álvarez al ariete rojinegro y publicada el día 3 de Agosto de 2009 en el diario "La Capital" de la ciudad 'feliz'. Aquí la nota:

Mientras realiza la pretemporada para un nuevo desafío en el Argentino A, el jugador que debutó en la primera de Estudiantes de La Plata en 1991 contó sus vivencias en los dieciocho años en el fútbol y los objetivos de cara al futuro.

Con 36 años en el área es el mismo jugador infalible que cuando debutaba en la máxima categoría de Estudiantes de La Plata en 1991. Leonardo Serfaty mantiene intacto el olfato goleador y exhibe como un cazador a su presa los más de ciento cincuenta goles en primera división.

Hoy, en la parte final de su carrera, vive uno de sus mejores momentos futbolísticos, tras el añorado ascenso conseguido en la última temporada con Unión de Mar del Plata.

En la concentración del plantel de esta ciudad, que afronta la parte central de la pretemporada de cara al torneo Argentino A de fútbol, el delantero se tomó un descanso para repasar su extensa carrera deportiva.

La época "dorada" en las inferiores de Estudiantes de La Plata, donde compartió la delantera con Martín Palermo, el breve paso por el fútbol español, sus experiencias en Aldosivi, Alvarado y, especialmente Banfield, lo que significó Unión en su carrera y el futuro como director técnico, fueron algunos de los temas abordados en la entrevista.

"Unión fue la frutilla del postre para mi carrera. Pero ya me la comí y ahora quiero otra. Uno se va renovando y ya estoy mentalizado en lo que va a ser este campeonato", dijo el goleador. Frase que pinta de cuerpo entero a Leonardo Serfaty. Tan insaciable como profesional. El marplatense disfruta de cada partido y de cada gol. Pero siempre quiere más.

¿Cómo fueron tus inicios en el fútbol?

Yo arranqué jugando en el barrio y un día Fermín Vizcaya, que era un hombre que se dedicaba al fútbol infantil y miraba jugadores por distintos lugares, me llevó a mi y otros chicos a Luz y Fuerza. Me empezó a gustar el fútbol y de chico soñaba con vivir de esto. Por suerte lo pude hacer.

¿Cómo llegaste a las inferiores de Estudiantes de La Plata?

Jugué cinco años en Luz y Fuerza, después un año en Independiente y Quilmes de Mar del Plata. En 1985, para Semana Santa, Estudiantes vino a jugar unos amistosos con Quilmes. Anduve bien y el ‘Bocha’ Flores, que era el técnico, habló con mi viejo para ver si podía ir a jugar allá. A finales de 1985 nosotros le devolvimos la visita a Estudiantes, otra vez jugué bien y ya en marzo de 1986 me incorporé a la prenovena. Estuve dos años viajando todos los fines de semana y en 1988, con quince años, me quedé a vivir en la pensión.

¿Creés que no tuviste tiempo suficiente para mostrarte en Primera. Por ahí a Palermo o, más acá en el tiempo a Mariano Pavone, se los esperó un poco más?

Yo tuve un poco de mala suerte por debutar antes que ellos. Fui el primero que debuté de la categoría '73 y en el peor momento de Estudiantes, que termina desembocando en el descenso. Debutó en 1991 (el 20 de octubre, ingresó como suplente ante Belgrano de Córdoba en un partido que terminó 1-1 en La Plata) y la cosa ya venía muy mal. Se cambiaba mucho de técnico y cada vez que terminaba una temporada se incorporaban como quince jugadores. De los cinco partidos que jugué en primera todos fueron todos salteados. El caso de Martín (Palermo) fue distinto. El se afianza cuando Estudiantes vuelve a primera. Se mantiene en el equipo, en la B Nacional no juega y cuando ascienden en determinado momento lo pone Daniel ‘Profe’ Córdoba, mete un par de goles y arrancó. Yo creo que lo que me pasó a mí fue eso. El día que debuté, íbamos perdiendo con Belgrano y eran puros insultos. Era tremendo jugar, no era una situación agradable para un pibe de 18 años.

Leo en la fila inferior a la derecha de Martín Palermo, los comienzos en Estudiantes de La Plata

Hoy en día, después de ser goleador de inferiores, ¿se te hubiese ‘bancado’ un poco más?

Creo que en esa época también. Pero pasaron esas cosas raras que se dan en el fútbol y me dejaron libre. Estuve ocho años y fui el máximo goleador en las inferiores del club. Pero la dirigencia de Estudiantes de aquel momento se portó mal. De diez jugadores que tenían que hacer contrato de la categoría 1973 le hicieron a ocho y de los dos que quedaron libres uno era yo, que era el goleador del equipo. Por eso digo de las cosas raras que pasan en el fútbol. Yo no tenía representante, había jugado en primera por mérito propio. Hoy vez que firma contrato cualquier chico que medianamente tiene condiciones. Después se ve. Por ahí no me daba para jugar en primera, pero el antecedente que tenía en los ocho años permitía el primer contrato y sin embargo no me lo hicieron.

¿Cómo siguió la carrera después de esa frustración?

Enseguida llegó una chance de ir a España. Estuve a punto de fichar en el Hércules que venía puntero en segunda división. En ese momento había cupo para tres extranjeros y yo no tenía pasaporte comunitario. Entonces me mandaron a Ecija, que era el último. El día que debuté ante Alavés me esguincé el tobillo y después me desgarre. La verdad que tuve mala suerte también. Pero fueron seis meses espectaculares fuera de lo futbolístico. El vivir en otro país, la cultura que uno adquiere en ciertas cosas, haber paseado con mi mujer y mi hijo, fueron cosas muy lindas.

Leo y la pelota dentro del arco... el goleador y su hábitat

¿Entonces cómo fue que decidiste volver al país y a tu ciudad?

Como se juntaron un par de situaciones familiares, mi representante habló con Oscar Salerno y me vine a jugar a Aldosivi en la Primera B Nacional. Ahí tuve una experiencia linda, en un plantel con muchos jugadores de nombre, pero en el que no pude jugar. Terminó esa temporada y me fui a Chaco For Ever, donde me recomendó Martín Palermo. Había delanteros de renombre y recién terminé jugando en la última parte del campeonato con un club que se caía a pedazos y que terminó quebrando tras irnos al descenso.

La continuidad y los goles llegaron bastante tarde, ¿no?…

Sí, uno a veces charla con los chicos de acá que tienen 22 o 23 años y se enojan porque no juegan. Yo les digo que empecé a jugar con continuidad a los 25 o 26 años. La carrera del jugador de fútbol es durísima, pero hay que estar preparado para el día que te den la chance.

En Mar del Plata jugaste en varios equipos, pero ‘tu casa’ siempre fue Banfield…

Ahí fui y vine varias veces. Tuve la suerte de haber integrado el mejor ciclo en la historia de Banfield, con dos campeonatos locales (2001 y 2004). Jugué varios Argentinos y en uno que quedamos en la "puerta" en aquella recordada semifinal con Guillermo Brown de Puerto Madryn. Es una pena que se haya disuelto todo. Pero eso sucede cuando es una sola persona la que lucha y pone la plata. El día que se cansó Banfield volvió a ser como antes, un club de barrio que la pelea día a día.

Defendiendo la camiseta de Banfield de Mar del Plata

¿Y qué rescatás de tus pasos por Grupo y Racing? El primero otro club sin hinchas solventado por una persona y el segundo un club más futbolero…

Los dos años de Tandil fueron buenos desde lo humano, ya que coseché varios amigos. En lo futbolístico fue mejor el primero que el segundo. Racing es un club muy parecido a Alvarado, con muchísima gente que acompaña y que si te va mal te lo hacen sentir. Tuvimos un Apertura pésimo en el que salimos últimos y un Clausura brillante en el que ganamos en la general y los play-offs para llegar a la final ante Cipolletti, la que perdimos culpa del juez de línea.

Jugando para Racing de Olavarría

Después de llegar varias veces y no poder lograr el objetivo, ¿el ascenso de Unión fue una revancha en lo personal?

Sí, la verdad que sí. No es fácil llegar a una final en estos campeonatos. No pensaba que iba a volver a tener la posibilidad de jugar una instancia definitoria. Por eso lo de Unión fue la frutilla del postre. Pero ya me la comí y ahora quiero otra. Uno se va renovando y ya estoy mentalizado en lo que va a ser este campeonato.

Por cómo jugaban, ¿a Unión lo ponés en un paralelo con el Banfield de Juan Carlos Moreno?

Sí, fue muy parecido. Unión lo termina superando porque termina ganando el campeonato. Pero la verdad que ambos eran equipos en los que me sentí muy identificado por cómo se jugaba, por la idea de los entrenadores y porque eran parecidos en cuanto a estructura también y la poca gente que los siguen. Pero Unión quedó en la historia por el campeonato. Si tengo que elegir me quedo con este último torneo.

Rompiendo redes en Unión de Mar del Plata (2008-2010)

Estás en actividad desde 1991. ¿Cambió mucho el fútbol desde entonces?

Sí. En aquel momento con Estudiantes de La Plata en Primera División íbamos de pretemporada a Necochea. Yo creo que la preparación que estamos haciendo en la actualidad con Unión para el Argentino A es más dura que esa. La exigencia física es superior, pero bajó mucho la calidad técnica del jugador. En inferiores se le exige mucho al entrenador el ganar más que el enseñar y ese es un gravísimo error. Pasa en Mar del Plata y también en Buenos Aires. A igual condición física desnivela el que tiene técnica. Lo que pasa es que cada vez hay menos jugadores con técnica. Hoy te sorprende uno que tira un caño y antes era mucho más cotidiano. Después el entorno también cambió mucho. Cuando debuté eran muy poquitos los que tenían representantes. Hoy un pibe de 14 ó 15 años o un futbolista que quiere jugar en el Argentino B tiene representante.

En todo este tiempo también tuviste muchas ‘batallas’. En los Argentinos a veces se hacen sentir que jugás de visitante. ¿Qué situación particular recordás?

La de Banfield en Cutral Có fue brava (ante Alianza, por el Argentino B). Pensábamos que nos mataban ese día. Se metió la gente en la cancha, la pasamos muy mal. Había chicos lastimados adentro del vestuario, a Carlos Arias se le había bajado la presión. Después, cuando estaba en Chaco For Ever, en un entrenamiento se nos metieron los hinchas en el vestuario y nos amenazaron con armas de fuego porque veníamos mal. Esas cosas te van marcando. En Estudiantes salimos con los patrulleros escondidos abajo de los asientos porque nos tiraban piedras. También está la de Alvarado en Olavarría en la que la policía nos metía palos y otra vez, con Banfield, volvimos con las ventanillas rotas de los piedrazos. En estos torneos siempre pasan cosas. Pero uno después lo termina recordando con risas. Son experiencias que une mucho a los grupos. En Unión, después de lo de Damián Luengo en Tandil (fue golpeado por un rival y sufrió rotura de tabique nasal) hubo un clik. Era un partido clave y lo que nos rodeó nos hizo unir mucho más, pese a que ya estábamos unidos.

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domingo, 25 de diciembre de 2011

Leonardo Serfaty, el goleador eterno (2ª parte)

Y anécdotas debés tener miles…

Algunas, en general ajenas al juego. Aunque no tengo mucha memoria para eso. En España teníamos tres compañeros serbios muy violentos, agresivos en el trato con los compañeros. Ellos venían de una guerra y quizá lo tenían incorporado. No eran fáciles para tratar, ni les interesaba aprender el español. También en España me pasó que el campeonato terminó a finales de mayo porque ese año había Eurocopa. Los dirigentes nos dijeron que teníamos que quedarnos hasta el 10 de Junio para justificar los sueldos de Mayo y Junio. Y cuando nos llamaron a cobrar el capitán me hizo pasar primero para que yo cobre y me venga tranquilo a Argentina, total ellos podían hacerlo más adelante. Una situación que me marcó, porque ni siquiera había tenido mucho trato con el capitán.

¿Recordás algún gol de tu carrera en especial?

El de la final del Argentino B con Unión de penal fue muy importante por la instancia y por cómo se había dado el partido, ya que habíamos arrancado perdiendo (conta Sportivo Belgrano de San Francisco). En cuando a lindos, recuerdo uno que le hice a Cadetes jugando para Banfield. Atajaba Sergio Bermúdez. El del año pasado a Grupo desde mitad de cancha fue atípico para mí. También hice uno muy lindo en Banfield ante Kimberley en la final del local en el 2001. Por suerte me ha tocado hacer goles definitorios. En Banfield metí uno contra Quilmes de Tres Arroyos de tiro libre, cuando estábamos con diez hombres y casi eliminados. Al final, ganamos 1 a 0 con ese gol. A Deportivo Santamarina también le hice muchos, recuerdo uno con el que ganamos en Tandil.

¿Además de goles, habrás cosechado amigos en el fútbol?

Sí, cuando salimos campeones me empezaron a llegar mensajes de gente de la que hacía mucho tiempo que no tenía noticias. Y en definitiva es lo más lindo. La carrera del jugador de fútbol es muy corta y yo ya estoy pensando en el futuro. Espero que se me abran puertas para seguir en esto.

El gol, los compañeros que se acercan a saludar, una postal repetida en la vida de Leo

¿Tenés pensada una fecha para el retiro como jugador?

No lo tengo pensado. Puede ser al final de esta temporada, puede ser que juegue una más. La verdad es que estoy con ganas, la pretemporada la soporté bastante bien. Me gusta estar acá, los chicos y el cuerpo técnico me hacen sentir bien. Estoy en un club en el que te tratan bien no sólo como jugador, sino como persona. El día del retiro llegará, sé que costará, pero bueno, todo lo que empieza tiene que terminar. El jugador de fútbol sabe que la vida útil es corta, pero después quedará mucho tiempo para seguir en esto.

La gloriosa '73 y la relación con Palermo

En La Plata nadie olvida la categoría 1973 de Estudiantes. Esa generación de pibes hizo historia al ganar de forma consecutiva los títulos de novena a quinta división, incluida una final ante Gimnasia por penales. Y el goleador, como no podía ser de otra manera, era Leonardo Serfaty. Como acompañante en la delantera estaba Martín Palermo, hoy goleador histórico de la primera de Boca.
Serfaty y Palermo, además de entenderse perfectamente en la cancha, eran amigos fuera de ella. También jugaban en ese recordado equipo el actual arquero de Gimnasia y Esgrima La Plata, Gastón Sessa, Mauro Amato y Claudio ‘Rulo’ París.

¿Te habrán quedado los mejores recuerdos de esa categoría que ganó todo en Estudiantes?

Sí. En novena, octava y séptima sacábamos una ventaja en lo físico porque Estudiantes trabajaba en las inferiores casi como en primera. Después se empezó a emparejar el nivel, pero como el equipo tenía muy buen caudal técnico salimos campeones en sexta y quinta. En cuarta ya se desarma la categoría y saltamos todos a reserva, donde también salimos primeros. Muchos de esos chicos debutaron en primera, algunos con más suerte que otros. La 1973 fue una categoría que hizo historia, no sólo en Estudiantes, sino también en el fútbol de AFA.

Es recordada una definición por penales contra el Gimnasia de los mellizos Guillermo y Gustavo Barros Schelotto…

Sí, eso fue en sexta. Ese campeonato se dividió en dos zonas y separaron a los equipos de La Plata. Los dos ganamos la zona y jugamos la final en las canchas donde jugaba la primera. En nuestra cancha ganamos 2-0 con un gol de Palermo y uno mío. Después, en Gimnasia, nos ganaban 3-0 pero Martín (Palermo) a falta de cuatro minutos hizo un gol de cabeza y después ganamos por penales.

Palermo siempre cuenta que había mucha rivalidad con los chicos de Gimnasia y especialmente con los mellizos Schelotto…

Sí, es así. En el caso de Guillermo y Gustavo Barros Schelotto con Martín (Palermo) ya venía del fútbol infantil. Había muchos encontronazos, hasta cuando salíamos a bailar. Después ellos terminaron siendo amigos.

Guillermo Barros Schelotto y Martín Palermo

¿Cómo era tu relación con Martín Palermo y Gastón Sessa, compañeros tuyos en esa categoría?

Muy buena, por ahí más con Martín (Palermo). Éramos de salir y hasta terminamos la escuela de noche juntos. Es el día de hoy que por ahí me llaman porque organizan algún asado anual. Como mi mujer es de La Plata a alguno fui. En otros no me daban los tiempos.

El futuro técnico

Leonardo Serfaty está con la cabeza puesta en el Argentino A. Ni siquiera tiene decidido el año de retiro como jugador. Pero de lo que está convencido es que será director técnico y seguirá ligado a la actividad por mucho tiempo.

Los años de experiencia, la sabiduría y personalidad lo hacen un líder adentro de la cancha. En la actualidad, además de abocarse a Unión, el goleador realiza el curso de técnico y sueña con ejercer la función en algún momento no muy lejano.

Estás haciendo el curso de técnico, ¿ya te imaginás como entrenador? ¿Qué estilo les impondrías a tus equipos?

Es difícil. Yo lo veo al ‘Gancho’ (Marcelo Zwicker) las 24 horas con su carpetita y a veces lo cargo. Pero creo que estos niveles requieren de eso. Es una profesión insalubre, muy dura. En cuanto al juego en sí, me gusta que los equipos jueguen al fútbol, pelota al piso. Después es tan imprevisible el fútbol, que si no tenés los jugadores es muy difícil.

Entrenando en su paso por Grupo Universitario de Tandil

¿Sos un interesado por la táctica?

Sí, claro que me interesa la táctica. Todo me interesa. También la pelota parada, pero en su debido tiempo. No me gustan los entrenadores que te tiran 200 córners, no es lo ideal para un jugador. Vos como entrenador tenés que tratar de que el futbolista se sienta cómodo y contento. A veces es difícil, porque es bravo manejar 25 o 30 jugadores. Tenés que meterle mucha psicología.

¿De los técnicos que tuviste, de cuál tomarías más cosas?

De todos se aprende algo y de todos desechás cosas. Me ha pasado de vivir situaciones en las que digo el día que sea técnico no voy a actuar como este entrenador. También de todos se sacan cosas positivas en cuanto al trabajo y cómo se manejan en el diálogo con los jugadores.

¿Si algún día te toca dirigir a un equipo de la ciudad, apostarías al jugador marplatense?

Acá hay buen nivel. Lo que pasa es que en Mar del Plata hay muchos clubes y son pocos los que trabajan bien. Para dedicarte a esto te tienen que pagar porque es un trabajo. Y para que te paguen te tenés que dedicar el cien por ciento. Entonces, se tienen que dar un montón de situaciones que hoy por hoy se están dando en Unión. Los poquitos que tenemos otra actividad nos dimos cuenta que si no estamos las 24 horas en esto va a ser muy difícil jugar. Es un campeonato profesional y nadie te da ventajas. Para jugar Argentino A o B el jugador de la ciudad está preparado. Para un Nacional B es otra cosa. Aldosivi los tiene, pero también necesitás futbolistas de afuera.

Domingo 04/12/11 Semifinal de la Unión Regional Deportiva. Sarmiento 3 -Defensores 2. 
Dos goles de Leo, la vigencia de siempre...

La palabra de Leonardo Serfaty, goleador de este Sarmiento modelo 2011, trotamundos del fútbol, incombustible delantero que es un verdadero lujo el disfrutarlo en el fútbol de nuestra ciudad.

Trayectoria

1991-1994 Estudiantes de La Plata
1996-1997 Aldosivi (Mar del Plata)
1997-1998 Chaco For Ever (Resistencia)
1998-2000 Ecija Balompie (España)
2001-2002 Aldosivi (Mar del Plata)
2002-2005 Banfield (Mar del Plata)
2005-2006 Grupo Universitario (Tandil)
2006-2007 Racing (Olavarría)
2007-2008 Grupo Universitario (Tandil)
2008          Ferroviario (Coronel Dorrego)  -Mayo/Agosto-
2008-2010 Atlético Unión (Mar del Plata)
2011          Sportivo (San Cayetano)   -1º semestre-
2011          Sarmiento (Ayacucho)   -2º semestre-
2012          Juventud Unida (General Madariaga)  Torneo Argentino 'C'
                  Alvarado (MDP)  -Ayudante de campo-
2013          Sarmiento (Ayacucho)

(mi agradecimiento al autor del artículo por permitirme su publicación y a la gente de "Ayacucho al día" por las fotos que gentilmente me cedió y que ilustran la nota)

sábado, 24 de septiembre de 2011

A propósito de Horacio Genín...

Con motivo de la nota que le realizara tiempo atrás al delantero de General Belgrano, Horacio ‘Indio’ Genín quien en los ’70 brillara en nuestro fútbol quería compartir con ustedes un muy buen artículo del periodista Daniel Console, al que se le actualizaron algunos datos, sobre este futbolero y tradicional apellido belgranense ligado a nuestro fútbol pues no solo Horacio lo hizo en nuestras canchas.

Su hermano José Luis ‘Grillo’ Genín lo hizo también en un par de partidos del Torneo Preparación, Mayo de 1985, en el Club Atlético Ayacucho, que dirigía por ese entonces Jorge 'Maravilla' Cruz, ayudando de esa manera a seguir ‘trenzando’ ese lazo imaginario que siempre unió el fútbol de Ayacucho y de General Belgrano.

Los Genín, una historia de futbol 

Nueva Chicago - Talleres (Remedios de Escalada)

Junio de 1976. Hurgando en mi memoria para rescatarlos de la historia, una tarde de domingo, que llovía como con desgana, recorrí mentalmente los partidos que se fueron sucediendo en mi vida periodística, para traerlos nuevamente al presente. Y como se fueron amontonando desordenadamente, recurrí entonces a las publicaciones en las cuales me desempeñé... de repente, al hojear la inolvidable "Nuestro ascenso", me encontré con un Talleres de Remedios de Escalada 4 - Nueva Chicago 2, y mis ojos, vaya a saber uno el porqué, se posaron en el apellido Genín; y entonces, rápidamente mi mente voló al diario "Crónica" para acordarme que en Deportes trabajaba Luis, conocido por todos por ‘Picho’.

Y también me acordé que entre mis millares de recortes que siempre atesoro, porqué todos en algún momento, serán ‘mi memoria’ para redondear un capítulo, un homenaje, un reconocimiento, un no olvidar, tenía uno que mencionaba a un héroe futbolístico de General Belgrano, más conocido y recordado con el curioso apelativo de "Guayaquil".

De Luis Genín sabía que había jugado en la primera de Gimnasia y Esgrima de la Plata, pero más me ‘picó’ el saber de su padre y entonces busqué con ahínco ése recorte del 5 de Diciembre de 1999, del antes mencionado matutino, hasta encontrarlo.

Lamentablemente la noticia mencionaba que había fallecido a los 78 años y algunos párrafos volvieron a emocionarme, como la primera vez...

Se llamaba Oscar Ramón, pero para todo el pueblo de General Belgrano fue y será eternamente "Guayaquil", apodo que le quedó grabado a fuego después de haber jugado vistiendo la camiseta de Unión de Santa Fe, un amistoso contra el seleccionado argentino que había dado cátedra en el Sudamericano disputado en esa ciudad ecuatoriana en 1947, y en el que alineaban, entre otros el ‘Charro’ Moreno, ‘Tucho’ Méndez, ‘Pipo’ Rossi, Di Stefano, Cozzi, Pescia, Pontoni, Boyé y Loustau.

Oscar 'Guayaquil' Genín en 1948 con la camiseta de Unión de Santa Fe

Nacido en las tierras de los hermanos Diego y Rubén Capria, a quienes tantas veces vio jugar de purretes, "Guayaquil" tuvo por el fútbol una particular pasión que lo llevó a practicarlo, profesionalmente, durante la década del '40, en las inferiores de River, Lanús (Hasta la reserva), Miramar de Montevideo, El Porvenir, Nueva Chicago, Estudiantes de Buenos Aires, Unión de Santa Fe y Belgrano de Córdoba... después, volvió a su pueblo fue campeón durante varios años seguidos con la camiseta del Club Social y se retiró con otro título, invicto, haciendo goles para el modesto Defensores.

Aún hoy, se recuerda cuando ya retirado de la actividad, jugó para los veteranos del Social aquel partido ante un juvenil que terminó 3 a 2 a favor de su equipo, justamente por obra de un cabezazo suyo... cuentan quienes estuvieron presentes, que se sacó la camiseta, lo gritó, pidió el cambio -porqué con su gol había ganado una apuesta- y no volvió a jugar nunca más, ni siquiera entre amigos... Otros tiempos, ¿no? Seguramente mejores.

Regresando del ayer, rescaté un partido que cubrí y donde un Genín (Horacio Raúl, primo segundo de Oscar) fue figura, junto a otros de los más espectaculares volantes ofensivos que ví en el ascenso: Miguel Ángel Gallardo, quien se iniciara en Boca Juniors y pasara por Huracán de Parque de los Patricios, entre otros equipos.

Esa tarde, Talleres dio cátedra venciendo por el mencionado tanteador, pero que pudieron ser, sin exagerar, por 10 goles de diferencia, y dos de los cuatro, los anotó Genín... Como para no tener historia el apellido y honrarlo también.

La crónica que quedó reflejada y que siempre tendrá valor para alguien, fundamentalmente para los protagonistas y los memoriosos agradecidos, fue que el encuentro se jugó en cancha de Almirante Brown, donde Nueva Chicago hizo las veces de local, arbitró Alberto Bísero y con una recaudación de m$n 3.934.000.-... asustan los números ¿no ?, el ‘Verdinegro’ formó con Oriolo; Mazzeo, De Freitas, Páez y Mazziotti; Eusebio Gómez, Covas (Pasqua) y Hugo Zerr; Berlingieri (Cabrera), Itri y Salvador Aurelio Antonio Pasini, conducidos por Jorge Pérez, quedando como relevos Álvarez, Gómez Fantasía y Pellegrini; el ganador presentó a Deckers; Carrizo, Jaure, Terzagui y Carrión; Berazategui (Un grande del ascenso) y José Antonio Díaz (Otro valor importantísimo y de dilatada trayectoria los sábados, jugando para Almirante Brown, Sportivo Italiano y San Miguel, entre otros) y Gallardo; José Verón (Sánchez), Jhones (Abbate) y Horacio Genín, orientados por Juan Carlos Montaño, mientras que no jugaron del banco de suplentes Negri, Bouzo y Vicente Gómez. Los goles fueron anotados por Gallardo (2) y Genín (2) para Talleres y Páez e Itri de penal para el perdedor.

Los Genín, desde el mítico “Guayaquil”, hasta sus descendientes, también tienen y merecen su parte de historia en el fútbol.

Oscar, el 6 de Agosto del 2000, día en que hubiera cumplido 79 años, el pueblo de General Belgrano le hizo un homenaje singular, poniéndole su nombre a una calle del barrio construído en la manzana donde había estado la vieja cancha de la avenida Italia. Esa iniciativa él la conocía estando en vida. Y en vida todas las instituciones de la ciudad se encargaron de entregarle distinciones en distintos actos, lo cual siempre agradecía, porque allí, en el lugar donde había nacido y donde regresó luego de jugar profesionalmente, se sentía querido y respetado por gente de todas las edades y de todas las clases sociales.

Luis, ‘Picho’, hijo de Oscar, delantero, militó en Gimnasia y Esgrima La Plata desde sexta hasta Primera, división en la que jugó dos partidos (estuvo otros dos en el banco de suplentes, sin ingresar) y marcó dos goles, uno ante Estudiantes de Buenos Aires y otro frente a Altos Hornos Zapla de Jujuy, en 1978. Una lesión en la rodilla lo obligó a dejar la actividad profesional muy rápido, cuando tenía 21 años. Más tarde comenzó su carrera en el periodismo trabajando en el diario "Crónica".

Luis 'Picho' Genín en Gimnasia y Esgrima La Plata

Horacio Raúl, primo segundo de Oscar, además de jugar en Talleres de Remedios de Escalada (1975-1977 -77 partidos y 17 goles-), lo hizo por Arsenal de Sarandí (1978, 9 partidos) y en las ligas de Ayacucho y Tandil. Era puntero izquierdo, guapo, goleador y gran cabeceador.

Horacio Genín con la camiseta de Talleres de Remedios de Escalada

Juan Manuel, hijo de Luis y nieto de Oscar, a los 19 años -en el 2004 tenía 20- debutó en la primera de Deportivo Español durante la temporada 2003/4 en donde jugó 120 partidos y luego lo hizo en Boca de Río Gallegos (Argentino 'B').

Juan Manuel Genín con la casaca del Deportivo Español

Y Sebastián, el otro hijo de Luis, 18 años para la misma época de su hermano, los dos volantes centrales, llegó hasta la cuarta división de Independiente.

Sebastián Genín en Independiente

Para finalizar éste homenaje, quiero reproducir unas estrofas que escribiera ‘Cacho’ Volonterio, el 6 de Agosto del 2000, titulando:

PARA VOS, GUAYA

Se hizo justicia al fin y yo aplaudo ese detalle. Hoy tu nombre es una calle: Oscar “Guayaquil” Genín. En esa calle tu botín dejó marcadas mil huellas, y hoy gambeteás las estrellas de tu cielo, “Guayaquil”. Hoy en el año 2000, en la memoria me pierdo. De la cancha quedó un recuerdo: Oscar “Guayaquil” Genín. Aquella cancha que al fin fue sepultada en cemento, con toda su gloria adentro… Por eso en éste ínterin a todos las gracias doy, tenés tu calle desde hoy, Oscar “Guayaquil” Genín.

Luis 'Picho' Genín, Silvia Genín y Berta de Genín

(tomado del libro de Daniel Console "Héroes del Ascenso")

martes, 2 de agosto de 2011

Horacio Raúl Genín: 'Indio' tener gol (1ª parte)

Ídolo
(Del lat. idōlum, y este del gr. εἴδωλον).
1. m. Imagen de una deidad objeto de culto.
2. m. Persona o cosa amada o admirada con exaltación.

El diccionario de la Real Academia Española es claro en cuanto a la definición de lo que me inspiraba el excelente delantero de General Belgrano Horacio Genín enfundado con la casaca albirroja de Estudiantes de Ayacucho o la azul y blanca de nuestra selección a comienzos de la década del '70.

Un niño que con 8 ó 9 años iba al Estadio de la mano de su padre y que se deslumbraba con un delantero hábil, punzante, veloz, de certero y temible cabezazo, conocía el significado de esa palabra al amparo de las corridas y los goles de alguien a quien se tiene por uno de los mejores jugadores foráneos que hayan pasado por esta ciudad.

El 'Indio' era mi ídolo, al igual que después lo fue Luisito Carluccio y otros tantos jugadores de Estudiantes para un niño que idealizaba, detrás de un alambrado, aquel 'mundo grande'.

Nunca más lo ví.

Supe con los años que el fútbol de Tandil y la Primera 'B' Metropolitana le abrieron sus puertas a este goleador de pelo largo que pagó con goles y buen fútbol la confianza recibida.

Y un día de 2011 Horacio decidió venir a Ayacucho, después de 25 años, a rememorar viejos y gratos momentos junto a gente querida y a lugares no olvidados. No podíamos dejar pasar por alto esta oportunidad para entrevistarlo y saber que es de la vida de aquel ‘rompe redes’ de Estudiantes y la Selección de Ayacucho recientemente jubilado de su trabajo bancario: “Soy nacido en General Belgrano el 15 de Julio de 1950. Estoy casado, mi señora se llama Marcela y tenemos una hija de 29 años que es Ingeniera y que trabaja en Buenos Aires en la cadena de supermercados “Wall-Mart” y está casada con un muchacho de General Belgrano que es Contador Público.

El resto de mi familia está compuesto por mi hermana, que me lleva diez años, un hermano fallecido que me llevaba siete y del cual heredé el apodo de ‘Indio’ y mi hermano José Luis, ‘Grillo’, quien allá por 1985 jugó un par de partidos en el Club Atlético Ayacucho que dirigía Jorge Cruz.

Mi padre era oficial de albañil, le gustaba mucho el deporte, y fue presidente de un club que se llamaba “La Criollita” y recuerdo que en mi casa se hacían reuniones y venía mucha gente. A la vuelta de mi casa había un bar que tenía cancha de paleta, abierta, y a mi viejo le gustaba jugar al ‘codillo’ y tomaba Cinzano con fernet. Había un tipo que cuando yo era chico e iba a comprar el pan, (hoy me debe me debe llevar unos diez años), me cruzaba a ver los partidos de pelota a paleta y cuando regresaba a casa mi vieja me retaba. Él me dice ‘Quique’ pues a mi viejo le decían así.

Mi padre laburaba mucho, mi mamá es de buena familia, de buenos recursos, pero muy mal administrados. Eran ocho hermanos, con un campo que tenía mi abuelo quien cumplía años los 24 de Diciembre, así que con mis primos uno o dos días antes nos íbamos para el campo, en las afueras de Belgrano, así que nos pasábamos ahí 4 ó 5 días.

Teníamos una prima que vivía ahí, así que ese recuerdo lo tenemos. Después vas creciendo, te vas separando, al tiempo mi hermana se casó, mi hermano lo mismo, mi viejo se murió, fui sostén de madre viuda y me salvé de la colimba”.

¿Cómo son tus inicios en el fútbol de tu Belgrano natal?

Como decirte… Cuando tenía 14 ó 15 años jugaba dos partidos los sábados y uno los domingos. Me venían a buscar, me decían “vamos a jugar a tal lado” y para allá salíamos. Me acuerdo que el ‘Negro’ Bossi fue uno de los pioneros de hacer Papy-Fútbol en General Belgrano y había buenos jugadores como Jorge Aneas, él me lleva tres años, su hermano ‘Piconero’, que venía a jugar acá a Estudiantes, además de otros muy buenos jugadores pero uno se destacaba. Vos veías que siempre sacabas diferencias pero antes había mucho potrero, ahora no veo nada, no veo a las 6 de la tarde que estén jugando 7 contra 7.

Horacio, con la pelota, jugando por Casa Bruno. Comienzos de los '70 en Gral. Belgrano.
Completan la foto varios conocidos de nuestro fútbol: Monaco, Barrientos, los Aneas, Rosales, etc.

¿Con qué edad debutás en Primera División en General Belgrano?

A los 17 años, salí campeón con el club Belgrano. Además, en ese tiempo estaba el club Defensores, que lo manejaba un tío mío, Oscar Ramón ‘Guayaquil’ Genín, el club Cerrillos, Villanueva, que es como si fuera Solanet o Udaquiola para ustedes, y otros.

Un año antes, Febrero de 1966, había ido a probarme a Banfield y jugué 20 minutos en la 2ª división. Fui con mi primo, él tenía 15 años, desde Cañuelas, no sabés lo que era. Jugué 20 minutos me sacaron y me dicen “Genín nos espera en el barcito, usted se queda, va a vivir acá, debajo de las tribunas, hay chicos de toda la provincia, va a tener que ir a comer a una pensión y si quiere va a poder estudiar”. Finalmente no se dio.

Vos naciste en 1950, año en que se retiraba en Belgrano de Córdoba tu tío Oscar ‘Guayaquil’ Genín quien, cuentan, fue un tremendo jugador ¿lo viste jugar, aunque sea de grande?

Sí, lo ví jugar para el Club Social y el clásico por esos años era contra El Fortín en donde jugaba mi cuñado como arquero. Yo era chico, tendría 7 u 8 años y la cancha estaba siempre llena a diferencia de ahora en donde van 10. ‘Guayaquil fue un jugador espectacular con una gran trayectoria en Primera ‘B’.

Oscar 'Guayaquil' Genín en 1948 con la camiseta de Unión de Santa Fe

NOTA: Al referirnos a ‘Guayaquil’ Genín, hacemos alusión a uno de los más grandes jugadores que dio General Belgrano. El apodo le quedó grabado a fuego después de haber jugado un amistoso vistiendo la camiseta de Unión de Santa Fe contra el seleccionado argentino que había dado cátedra en el Sudamericano de 1947, disputado en esa ciudad ecuatoriana, y en el que alineaban, entre otros el ‘Charro’ Moreno, ‘Tucho’ Méndez, ‘Pipo’ Rossi, Alfredo Di Stefano, Mario Boyé, René Pontoni y Félix Loustau.
‘Guayaquil’ tuvo por el fútbol una particular pasión que lo llevó a practicarlo, profesionalmente, durante la década del '40, en las inferiores de River Plate, Lanús (hasta la Reserva), Miramar de Montevideo, El Porvenir, Nueva Chicago, Estudiantes de Buenos Aires, Unión de Santa Fe y Belgrano de Córdoba. Después, volvió a General Belgrano en donde fue campeón durante varios años seguidos con la camiseta del Club Social y se retiró con otro título, invicto, haciendo goles para el modesto Defensores.

Horacio ¿cómo se concreta tu llegada a nuestro fútbol?

Surge porque de Belgrano venía un gran jugador, Magnífico, que fue uno de los primeros en venir, al club Ferroviario, también venían la ‘China’ Rodríguez y Blasina ‘Martínez’ quien ya no tenía ganas de venir y con el que no jugué nunca, y un día me dicen “Ché, ¿querés ir a jugar a Ayacucho? Es así y asá, te pagan unos mangos, vamos en auto o te pagan el taxi o el tren”. Y bueno, aproximadamente eso es en 1969 ó 1970 y yo ya quedo ligado a la gente de Ayacucho.

Cuando jugaba acá veníamos 3 jugadores de General Belgrano, lo pasábamos a buscar a Hugo Baigorria por Pila y se pagaba un taxi. Veníamos un sábado a la tardecita y nos quedábamos a dormir en el Hotel “Santa Catalina” de Héctor y ‘Tito’ Martínez y en la última temporada ya fue en el hotel de Héctor. Alguna vez también vinimos en el tren que seguía para Necochea que hoy veo ha desaparecido.

¿Cómo era por ese tiempo tamaña aventura para un chico de 19 años con una vida muy diferente al de un chico de esa edad en esta época?

A mí todo eso de sociabilizar, conocer gente, poder interiorizarme de cómo son los pueblos, me gustó siempre. Cuando vine me encontré con Héctor y ‘Tito’ Martínez, que para mí fue gente 10 puntos, sin problemas, se cobraba, venía los fines de semana y me quedaba en el Hotel “Santa Catalina” (ubicado en donde hoy se encuentra el Club de Leones).

En los campeonatos regionales me tenía que quedar acá por 3 ó 4 meses y me dieron un trabajito que cuidaba y limpiaba lo de Torrisi (Alfredo, martillero muy ligado por ese entonces al Ateneo Estrada y a la Liga ayacuchense de fútbol). Me pagaban un sueldo por lo que sería jugar al fútbol y con la selección ayacuchense conocí la provincia.

Estuve casi todo un año viviendo aquí pues la selección estaba jugando el Regional Centro y venían unos jugadores bárbaros como Campana, Vidal, Reznick, etc. y uno aprende de esas cosas.


¿En Ayacucho siempre jugaste en Estudiantes?

Sí, siempre en Estudiantes. Cuando me voy a jugar a Talleres de Remedios de Escalada (año 1974, Primera ‘B’) el pase era de Estudiantes y había una cláusula por la cual no se podía estar a préstamo por dos años.

Entonces había que hacer algún trueque y se hizo un amistoso por mi pase entre Talleres y un seleccionado de Ayacucho y ellos pagaban con camisetas y pelotas. No sé si las camisetas y las pelotas aparecieron, solo recuerdo que vinimos con un micro y tardamos como 5 ó 6 horas y que el ‘Tortita’ González jugó un partidazo. No sé porqué no tomó la decisión de irse a jugar a Buenos Aires. No sé las causas, pues era un tipo sobradamente dotado para jugar al fútbol.

Vos también estuviste aquella tarde memorable del 73 en donde Sarmiento les gana la final por 4 a 3…

Si vos me decís hoy ese partido no se puede perder, pero se pierde. El 3 a 0 era cómodo y nos erramos varios goles más y 3 a 1, 3 a 2, 3 a 3 y se pierde 4 a 3. Estábamos cómodos, yo había hecho dos goles ese día, pero también hay que decir que nuestro arquero se ‘comió’ dos goles en ese partido.

Yo me quería morir, no lo podía creer, porque uno a la distancia dice “bueno, ya está…” pero en ese momento salir campeón en un pueblo y con Estudiantes que era algo chiquitito y que se hacía de puerta en puerta, con mucho esfuerzo, hubiera sido muy lindo.

Horacio, abajo, en el medio, en esta formación del Club Atlético Estudiantes de 1973

A través de tus actuaciones en Estudiantes llegás a la selección ayacuchense…

El contacto lo habrá hecho ‘Tito’ Martínez, seguramente, pues me preguntó si quería jugar en la selección, yo tenía 19 años. Hay un partido que jugamos contra la selección tandilense en el estadio “General San Martín” y mis compañeros de la selección me habían escondido unos botines nuevos y entré a jugar con una calentura bárbara. Había puesto en el vestuario los bolsos y todas mis cosas y me hicieron una joda. Entré mal. Siempre me acuerdo de esas cosas.

¿Qué jugadores de Ayacucho llamaron tu atención a comienzos de los ’70?

‘Chichilo’ Echevarría un gran jugador. También Miguel Didío me gustó mucho, ‘Carita’ Gourriet, Hugo Ciganda, etc. Grandes jugadores.

¿Con quien mejor te entendiste futbolísticamente en nuestro fútbol?

Tal vez en la selección con Daniel González (juntos en la foto donde se inicia la nota). El ‘Tortita’ era muy buen jugador, yo era ligero y cabeceaba bien y no entendíamos bien. En la actualidad no hay más wines izquierdos o derechos. Es algo que no existe más.

A pesar de todo hiciste aquí grandes amigos por intermedio del fútbol…

Por ejemplo con Hugo Ciganda, a quien traté en la selección, hubo muy buena química al segundo día que jugamos, inclusive después lo llevamos a jugar a General Belgrano en donde dejó un gran recuerdo al igual que Monaco, Rosales, etc. Jugábamos allá y después veníamos a jugar acá, así que se hizo un grupo muy bueno y con la gente que no podía venir por ahí actualmente no me veo pero tengo muy buena relación.

Hugo Ciganda y Horacio, el reencuentro de dos ex compañeros y amigos después de 40 años

En tu paso por Estudiantes hay una pausa por unos meses para ir a jugar a Ferrocarril Sud de Tandil y la vuelta a Estudiantes…

Sí, es así, eso tiene que haber sido en los primeros meses de 1973 cuando regreso a Ayacucho, que le ganamos con la selección a Tandil de visitante por 2 a 1, yo hago el 1 a 0 para Ayacucho y Aldo Varales, quien jugaba para Tandil, años después estando los dos en la concentración de Talleres de Remedios de Escalada, me pregunta “¿Por qué gritaste el gol contra Tandil”? “Porque yo a Ayacucho lo llevaba adentro, eso era David contra Goliat, no se le puede ganar a Tandil y encima en el Estadio San Martín -le contesto.

¿No podía entenderlo?

Sí, lo entendió, pero me lo preguntó… Yo con él hice muy buena relación, aún nos seguimos viendo, nos llamamos por teléfono y mi hermano tiene contacto con él y recuerdo muy bien que me preguntó eso. Yo sabía el sacrificio que hacía la gente de Ayacucho para lograr ese tipo de cosas, gente que colaboraba y ponía dinero, etc.

Selección de Ayacucho en 1970 en el Estadio "San Martín" de Tandil, Horacio, agachado, 1º desde la derecha.

Aldo Varales un jugador estupendo…

Sabés que yo ví pocos que cabecearan como él, una bestia. Yo me consideraba un buen cabeceador, pero Aldo un día cabeceó y la pelota pegó en un paredón y volvió como si le hubiese pegado un zapatazo. Aparte, un tipo muy apto muscularmente, un tipo con músculos fuertes, un tipo que le pegabas y rebotabas, buena caja, yo era más endeble.

¿Cómo fue ese año en Ferrocarril Sud de Tandil?

Me costó adaptarme.

¿Extrañabas algo de Ayacucho?

No, yo ví que había otra estructura. Ramón Santamarina era un club grande, Ferro también lo era, recuerdo a Marino Terni, un fenómeno el tipo, (NOTA: Terni fue el entrenador del Ferrocarril Sud campeón de la Liga Tandilense en 1958 y en la actualidad la Tribuna Social del estadio tricolor “Dámaso Latasa” lleva su nombre) pero yo veía que había una estructura un poquito más profesional y había grandes jugadores como Oscar Perandones, un ‘5’ que no recuerdo el apellido pero que jugaba muy bien, estaba Aldo Varales con quien jugué solo 2 ó 3 partidos pues se fue a Talleres de Remedios de Escalada en donde nos encontramos en 1977, en Tandil era todo un poquito más profesional y me costó adaptarme.

¿Cómo es aquella anécdota con ‘Curucho’ Cángaro?

Con ‘Curucho’ Cángaro nos conocimos jugando en Ferrocarril Sud de Tandil. Bueno, me cuenta que es de Ayacucho, y resulta que jamás habíamos jugado al fútbol en contra o a favor pero hicimos ‘buenas migas’ enseguida.

Él por ese tiempo tenía un Fiat 600. Sábado de tarde, en Tandil se jugaba y después del partido tipo 19 ó 19,30 hs. salíamos para Ayacucho. Nos comprábamos una gaseosa y fiambre con pan y veníamos en el ‘fitito’ yo le preparaba los sándwiches y ‘Curucho’ manejaba. El tren que me llevaba de vuelta a General Belgrano pasaba a la medianoche, venía de Quequén, y cuando llegábamos a Ayacucho él me dejaba en “La Buen Gusto” o en lo de Jorge Aneas en donde me bancaban 2 ó 3 horas hasta hacer la combinación, me llevaban a la Estación y yo tomaba el tren.

Otra cosa que recuerdo de ‘Curucho’ es cuando en 1974 General Belgrano le gana al Deportivo Ayacucho por 4 a 1 la final provincial del Torneo “Evita” con dos goles de mi primo Luis Genín. Nosotros jugábamos juntos en Tandil y él había estado ese domingo a la mañana en Necochea como Preparador Físico del equipo ayacuchense. Yo estaba en la tribuna del estadio de Ferrocarril Sud mirando el partido de Tercera cuando él llegó y me dio la noticia. Te imaginas que me perdí todo el recibimiento que hubo en General Belgrano por haber ganado la final. Lo disfruté, no te voy a mentir, pero tuve un gustito amargo (justo con Ayacucho venimos a ganar…).

(continúa acá)

lunes, 1 de agosto de 2011

Horacio Raúl Genín: 'Indio' tener gol (2ª parte)

Después de Ferrocarril Sud una breve vuelta a Estudiantes y la partida al fútbol de la Primera ‘B’ capitalina…

Sí, es así. El día que con Ayacucho le ganamos a Tandil viene Aldo Varales y se asoma por una ventanita del vestuario y me dice “Horacio no te vayas que te quieren ver”. Fue ahí que me presentó a Carlos Nai Foino. ¿Qué pasaba? Nai Foino vivía en Escalada y viajaba a Tandil pues hacía seguros en esa ciudad y llevó a Talleres un par de jugadores, Varales, etc.

(NOTA: Carlos Nai Foino, ex árbitro argentino, es recordado aún por el penal atajado de Roma a Delem de River Plate, en 1962, en que el arquero boquense se adelantó y contuvo el tiro del brasileño).

Nai Foino le dice a Aldo “Quiero ver a ese tipo”. Aldo me lleva hacia a él, yo sabía que era Nai Foino, un tipo de 1,90, y me pregunta “¿Querés jugar en Buenos Aires?” y acepté la propuesta.

Por esos tiempos, los bancos hacían equipos de fútbol para participar en los campeonatos internos y mi primo trabajaba en un Banco en Buenos Aires que tenía un equipo de fútbol. Un día me dice “¿Querés ir a trabajar al Banco? Habría que empezar de Ordenanza”. Sí, yo lo que quiero es laburar, a mí no me pesa laburar -le respondo. Yo ya venía a jugar al fútbol a Ayacucho, año 1970, con 20 años de edad.

Bueno, entre idas y venidas y que sí, que vamos, que no, era finales del ‘72, comienzos del ‘73 cuando ya tengo decidido irme a Buenos Aires a trabajar al banco. Cuando entro a trabajar, un 2 de Enero de 1973, es cuando me ve Nai Foino en Tandil y me ofrece llevarme a Talleres de Remedios de Escalada.

Él me dice “¿Qué hacés pibe? ¿Trabajás?” Sí, en un Banco -respondo. “¿Y trabajás de mañana?” No, trabajo de tarde. “Bueno, yo voy a hablar con tu Gerente porque necesitamos que trabajes de mañana para venir a entrenar”.

Justo el Gerente mío, de General Belgrano, fanático de Boca a muerte, cuando Nai Foino va a hablar con él lo recuerda por aquel suceso de 1962 en la Bombonera y me concede un horario especial. Yo trabajaba de mañana y a la tarde entrenaba, hacía 2 ó 3 cositas ahí en el Banco, me habían acomodado, estaba bien, así que tenía el sueldo del Banco y tenía el sueldito del fútbol de Ayacucho que ayudaba.

El famoso penal que Roma le atajó a Delem en 1962, el árbitro Nai Foino contempla la escena

La cuestión es que me puso ahí en Talleres, debuté contra Tigre, y ganamos 3 a 1 y yo no tenía pretemporada, no tenía nada e hice un gol de cabeza, jugué medio tiempo y diez minutos del segundo, me caía a pedazos.

Después cuando me cambian el horario en el banco para que pueda entrenar de tarde yo veía chicos que subían la tribuna con una bolsa de arena. Eran pibes de la 3ª que hacían la pretemporada, yo no entendía nada. Ya ahí era profesional.

Yo pensaba que después de ducharme me daban la plata de los premios “No Genín, los premios se cobraban los jueves”. Talleres era un club fuerte socialmente aunque ahora se haya caído un poco en esa faceta.

Recuerdo que yo tenía un amigo que tenía una quinta en General Belgrano y un día le digo a nuestro DT, Juan Carlos Montaño, “Juan Carlos no quiere ir a Belgrano un fin de semana, se quedan a dormir ahí y hacemos un partido”. Y fuimos, se hizo un asado, los tipos estaban enloquecidos y jugamos un amistoso contra Casa Bruno, un club de allá, en donde jugaba mi hermano ‘Grillo’ y mi primo ‘Picho’.

Foto del amistoso: Luis 'Picho' Genín (primo de Horacio y ex jugador de Gimnasia -LP-,
aquí con la camiseta de Casa Bruno), Oscar 'Guayaquil' Genín y Horacio con la casaca de Talleres (RE)

Así que ahí arranqué en la Primera ‘B’ y en el Banco, te imaginás, salía con los diarios, o manejaba ascensores, o preparaba café y ahí me fui acomodando, conociendo gente, etc. Eso fue en el Cooperativo Agrario, cuando este cierra me fui al Deustche Bank, en donde tenía un conocido, ahí hacía lo que era maestranza, poner la correspondencia en unas gavetas para que vengan los empleados, piso por piso, a retirarla.

Por entonces un empleado de Banco gozaba de un cierto status, se pagaba bien, era un trabajo estable…

Sí, además en ese tiempo yo ya iba en búsqueda de un trabajo seguro, en el fútbol hay un techo y después de eso no hay más.

Para que te des una idea, año 1978, yo tenía un Fiat 600, trabajaba, jugaba fútbol y eran dos entradas de un dinero que yo no podía gastar. Con esa plata lo primero que hice fue comprarle una casa a mi vieja, no teníamos casa nosotros, estaba la Ley de Desalojo, vivíamos en una casa frente al Colegio de Hermanas de General Belgrano y a esa casa la compré yo, después vino el auto y 2 ó 3 cosas más.

Volviendo a lo futbolístico, una muy buena experiencia en Talleres durante tres años (75/76/77) con 17 goles…

Sí, de ellos 11 fueron de cabeza, pero en 1977 nos fuimos al descenso contra Almagro en cancha de San Lorenzo, el viejo “Gasómetro”, perdimos 3 a 1.

Vos sabés tiempo antes que te vas al descenso. Empiezan las ‘internas’, que son terribles, porque el jugador ya sabe que se va y algunos salen disparados para ver qué relación le quedó como para irse a otro club. Está el fantasma, pero no está el cuerpo. Estás polulando, esperando que el descenso venga mañana para ya pasado decir “Bueno, me voy a tal lado”.

Yo ya tenía determinado no jugar más al fútbol, así como otros jugadores se fueron, uno a Barranquilla, Colombia, a donde me habían prometido ir pero la que hoy es mi señora, y por entonces era mi novia, me dice “Horacio, si te vas a Colombia no nos vemos más”. Ella estaba estudiando abogacía y yo decidí seguir trabajando y quedarme.

Talleres de Remedios de Escalada 1975. En la fila de abajo, en el medio, Aldo Varales. Horacio, también abajo, 1º desde la derecha

Pero no te retirás y después pasás a Arsenal de Sarandí…

Ahí se me complicó un poco. El 20 de Noviembre de 1977 fallece mi cuñado y estábamos de vacaciones y nos reintegramos en Diciembre para hacer una charla con el técnico a ver qué jugadores quedaban en Talleres pues habíamos descendido a 1ª ‘C’.

De a uno fuimos pasando y cuando me toca el turno me dice que no me iba a tener en cuenta y me dice de una posibilidad para ir a Arsenal. En el tema del fútbol, en este caso de Primera ‘B’, si vos tenés un par de contactos o amigos te podés acomodar y el pase, no recuerdo bien, si fue un televisor y algo de plata lo que ahora equivaldría a unos $ 5.000.- Así que estuve un año en Arsenal y no fue una buena experiencia además tampoco era buena mi relación con el ‘Vasco’ Roberto Iturrieta quien era nuestro técnico.

Recuerdo que Julio Grondona, hoy Presidente de AFA, me dice “te voy a dar el pase libre ¿qué vas a hacer?”. No sé Don Julio -le digo. “¿Por qué no te vas a ver al ‘Toro’ Raffo de parte mía?” Raffo, ex jugador del Racing de José Pizzutti, estaba dirigiendo en Primera ‘B’ y allá fui con mi bolsito pero eran más ‘no’ que ‘sí’.

Él estaba junto al alambrado y me presento “vengo de parte de Julio Grondona” y me contesta “¿y cuándo podés venir?”. Y yo ando con el bolso... -le respondo, “¿y porqué no venís mañana o pasado?”. Y no fui más, y ahí me retiré y no jugué más al fútbol.

Yo sigo trabajando en el Banco y los íntimos sabían que yo jugaba al fútbol y había decidido no seguir jugando pero el Deustche Bank hace un equipo de fútbol y me llevan ahí. Me había quedado el estado físico y el fútbol de los sábados pero la vida de futbolista profesional terminó ahí.

Era el año 1979 y yo sabía que en el fútbol no había mucho más por hacer y que en el Banco, podía hacer una carrera y darle un futuro a mi familia. Por lo tanto dejé el fútbol profesional y me dediqué de lleno al trabajo bancario.

¿Te costó el retiro?

No. A veces me agarra un poco de nostalgia a la charla del vestuario, su olor, el túnel, el pasto, las concentraciones, todas esas cosas las extrañás un poquito pero en líneas generales no me costó.

¿Te quedaron cosas pendientes en el fútbol?

Sí me quedó pendiente eso a los 16 años cuando fui a Banfield porque después me encontré en Talleres con Orsi, quien había estado jugando de arquero en inferiores cuando voy a probarme a Banfield, estaba Héctor Rosales con quien años después fuimos compañeros acá en Estudiantes, estaba Terzaghi, etc. Siempre digo que nacimos muy temprano porque hoy un chico de 15 años ya tiene un representante.

Por ejemplo el ‘Tata’ Brown es nacido en Ranchos, jugó en General Belgrano, e hizo un gol en la final de una Copa del Mundo, eso sí siento que me quedó pendiente, a ver que hubiera pasado en Banfield…

¿Intentaste ser técnico después del retiro?

No. Pasa que a través de los años en la cancha te vas corriendo cada vez más atrás. Empezás como delantero, después sos volante y, en mi caso, terminé jugando de ‘6’ que me era muy cómodo pues cabeceaba bien, tenía anticipo, acomodé un par de cosas en el equipo y salimos campeones con el Club Belgrano de la Liga Chascomunense en 1982. Es muy difícil, tenés que tener una pasta… En ese equipo jugaba mi hermano ‘Grillo’, que jugaba muy bien pero a quien nunca se me ocurrió llevarlo a probar a Talleres, a lo mejor cometí un error pero tal vez era por protegerlo de las cosas que yo veía ahí…

Formación del Club Belgrano (de Gral. Belgrano), campeón de la Liga Chascomunense en 1982, Horacio abajo con la mascota

Vos fuiste un gran goleador y muy certero a la hora de la definición ¿cuál era tu secreto?

Yo creo que el secreto es tener ese segundo de anticipación al defensor, después seguir el desarrollo de la jugada, meter el cuerpo, estar metido en el partido, no ‘mirar’ el partido. Pues hay gente que ‘mira’ el partido y vos te das cuenta que si anticipás, si estás metido en el partido y acompañas a tus compañeros tenés más posibilidades y siempre sacás una ventajita.

¿Fuiste perseguido por el tema de las lesiones?

No, yo me cuidaba mucho. Cuando me fui a vivir a Buenos Aires, estaba viviendo allá con mi primo y comía bien, descansaba bien y entrenaba mejor.

¿Cuál fue el técnico que más te enseñó o el que mejor recuerdo dejó en vos?

Si hablamos de Buenos Aires, tuve a Juan Carlos Montaño, un señor, un tipo muy didáctico y también a Eduardo Janín, ex jugador de Huracán, un señorito. Me acuerdo que fuimos a jugar a la cancha de Tigre y estábamos en los vestuarios cambiándonos y era unos días antes de mi cumpleaños, que es el 15 de Julio, se acerca Janín y me dice “Genín, mañana páselo con su familia”.

Un tipo bárbaro que multiplicaba, no dividía y yo hablando con Hugo Tocalli, ex arquero de Quilmes y gran amigo, sobre los técnicos que había tenido en mi carrera, que no fue la misma experiencia que tuve con Roberto Iturrieta en Arsenal, me dice Hugo “Ché ¿quién era el técnico tuyo cuando jugamos en cancha de Racing que ganamos 1 a 0”? Era Juan Carlos Montaño -le respondo. “Ah, viejo, un señorazo” -me dice, “y también tuve a Eduardo Janín”. “Otro señor. Esa gente hoy no podría dirigir, se los come el sistema”. El jugador ahora está muy ‘bicho’, tienen 18 años y ya andan con los autos 0 km., etc.

Juan Carlos Montaño, ex arquero de Liniers y DT de Horacio en Talleres (RE)

¿Cómo ves el fútbol actual?

Es muy difícil, han cambiado tanto las cosas... En el fútbol actual quien juega contra la Selección, contra Boca o contra River en ese partido se juega todo; juegan a la semana siguiente y ya ofrecen un planteo distinto y menos mezquino. No es el mismo equipo.

Hoy en 50 metros tenés 19 tipos ¿cómo hacés para buscar el espacio? Yo soy de Boca y voy a ver a Boca y se te ponen 9 jugadores atrás, es imposible que Palermo pueda funcionar, que Riquelme pueda funcionar… te meten un contraataque y te ganaron el partido.

Horacio en la Bombonera, demostrando su pasión por Boca

¿Qué sentís del reconocimiento que has tenido en Ayacucho por estas horas en donde te has encontrado con gente que te aprecia y no te olvida?

Es muy emotivo. En 40 años hay mucha gente que se te pierde pero no sé qué explicación darle a este recibimiento. Anoche, después de la cena que compartimos en lo de Luis Carluccio, me llamó mi hermano ‘Grillo’ para preguntarme como me había ido y él con 10 años de edad me acompañaba cuando yo venía a jugar a Ayacucho así que también está ligado a esto. Por ejemplo encontrarme anoche con gente que me veía jugar y que nunca me había tratado personalmente. Lo de anoche fue espectacular.

Veo que los pueblos tienen similitudes, los mismos clubes, las reuniones, los cafés, etc. Para mí es gratificante que se me recuerde pues yo no he sido una estrella, nada que ver, he sido un tipo que ha dejado amigos y buen comportamiento. Ser uno en definitiva.

Horacio, gracias por tu predisposición para esta charla y el saludo final para los ayacuchenses…

Mi enorme reconocimiento a la gente de Ayacucho y el agradecimiento y respeto a las familias de Héctor y ‘Tito’ Martínez, a Hugo Ciganda, ‘Curucho’ Cángaro, el ‘Negro’ Rojo, el ‘Camello’ Cruz, ‘Manolo’ Bordagaray, la familia Aneas, Carlos Sayago y Luis Carluccio quienes me trataron en estas horas como si el tiempo no hubiera pasado y me hicieron sentir bárbaro.

Horacio Genín en Ayacucho. Una tarde invernal de 2011 le marcó el punto de inflexión a alguien que quiso, además de reencontrarse con cosas y gente muy querida, reencontrase con aquel muchacho de General Belgrano que acunaba sueños en las habitaciones del hotel “Santa Catalina”.

Yo tuve y tengo ídolos. La Biblia muestra a la idolatría como uno de los mayores errores del hombre. Sin ánimo de contradecir esa sagrada afirmación, les pido que me dejen seguir viviendo así en la certeza que eso me hace feliz.

Gracias Horacio!! Por lo de ayer y por lo de hoy…

Agradecimientos y fuentes consultadas:

* Juan Ignacio Genín (Gral. Belgrano)
* Luis 'Picho' Genín (Gral. Belgrano)
* Ricky Martínez (Gral. Belgrano)
* Enciclopedia "ABC del Ascenso" -Olé-
* Revista "Fútbol, historia y estadísticas"