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lunes, 24 de septiembre de 2012

El recuerdo de la visita de Talleres de Remedios de Escalada a nuestra ciudad (1953)

En Septiembre de 1953 visitó Ayacucho la Primera División del Club Atlético Talleres de Remedios de Escalada, que por entonces militaba en el torneo de Primera 'B' capitalina.

Una tarde de 1993, cuarenta años después de aquella visita, Sergio Volantín, Director del Semanario "Calle/7" recibe una carta de Arturo Varretone, protagonista de aquella jornada de 1953 en la que agradecía al semanario la publicación en la columna "Sport/7" (edición del 14 de Septiembre de 1993, página 2) un artículo de José Pintos, en su columna "Te acordás hermano...?" en la que hacía referencia a aquella visita del conjunto albirrojo a nuestra ciudad y que transcribimos a continuación:

Remedios de Escalada, 21 de Octubre de 1993.-


SR. DIRECTOR
SEMANARIO "CALLE/7"
PRESENTE.-
De mi consideración:
Por la presente me dirijo a usted y ante todo le pido disculpas por desviar su atención, pero no puedo dejar pasar este momento de alegría y satisfacción para mí, porque ha llegado a mis manos un ejemplar que usted edita (N° 56) y con referencias de mucho éxito, enviado por mi familia residente en esa ciudad y mi sorpresa fue encontrar la foto (Nota: arriba a la derecha) con mi imagen futbolística y de quienes me acompañan en la misma, el señor Alfredo Pérez Ervitti, excelente persona y deportista, lo mismo quien fuera el Presidente en esa oportunidad del Club Obras Sanitarias, el señor ‘Tito’ Spitalnick.

Efectivamente, aconteció esa visita a la querida y hermosa ciudad, de la delegación representativa del Club Atlético Talleres de Remedios de Escalada, con un recibimiento y una estadía de lo mejor, por quienes organizaron en su momento el evento.

Me permito comentarte una anécdota que me quedó grabada en la memoria, como impactó en nuestra delegación todo lo relacionado con la ciudad y su gente. Una vez terminado el partido, muy correcto en todo su desarrollo, tanto en los jugadores locales como el referee y el público numeroso, se resolvió permanecer unas horas más en la ciudad.

Como era la época de la famosa vuelta a la plaza “San Martín”, con su música desde el edificio municipal, resulto tan novedoso que tanto los jugadores como los demás jóvenes de la delegación no querían abandonar el paseo, y más al encontrar en las damas una presencia seductora, incluso se llegó a formar un baile improvisado en un sector de la plaza ya que algunas damas se decidieron con un poco de coraje a ese ofrecimiento, así que se tuvo que insistir para el regreso a Remedios de Escalada recién se concretara al terminar el horario de la ronda musical.

Por eso, señor Director, cosas simples de la vida, pero para mí de un valor sentimental muy profundo. Y si pensamos que este recuerdo quedó impreso en la foto, que data de 40 años, como se dice comúnmente ‘toda una vida’, resulta mejor.

Quiero encontrar, por todo esto palabras para agradecerle el hermoso momento que me hizo volver a vivir. Pero me decido por las más simples y las más sinceras: gracias, muchas gracias.


Ángel Arturo Varretone


Sorpresa, en el "Cementerio de los elefantes", el 16 de Agosto de 1953 Talleres de Remedios de Escalada derrota a Colón de Santa Fe por 2 a 1 por el Torneo de Primera B.
En el arco 'albirrojo' el ayacuchense Ángel Arturo Varretone.

Enfrentando a Club Obras Sanitarias de nuestra ciudad, en la delegación capitalina venía como arquero Ángel Arturo Varretone, autor de esta carta, (hermano del desaparecido Bruno 'Gringo' Varretone y tío de Jorge y Mirta), quien se había formado en las inferiores del Club Defensores de Ayacucho y a la edad de 18 años se fue a vivir a Remedios de Escalada, trasladado por el Ferrocarril Roca, empresa en la que trabajaba.

Talleres de esa localidad lo ficha y reemplaza a José Césaro, emblema 'tallarín' quien en 1952 deja la institución luego de 6 años defendiendo su valla en 156 partidos.

Varretone permanecería en esa entidad por seis años para pasar a Temperley en el año 1955. Es Barracas Central quien lo contrata en 1957 y permanece allí hasta 1962, año en donde retornaría a nuestra ciudad para terminar su carrera deportiva defendiendo los colores del Ateneo Cultural “José Manuel Estrada”.

En 1954, en el mejor momento de su carrera, tuvo una oferta de Gimnasia y Esgrima La Plata la que se vio malograda por motivos laborales.

En tanto, el Club Obras Sanitarias de Ayacucho se había gestado en aquellos famosos "Campeonatos de los Barrios", tan en boga durante las décadas del '40 y '50. Ficharon en la Liga Ayacuchense de Fútbol, en 2ª división, para luego ascender a Primera y participar, a comienzos de los ’50, en nuestros torneos oficiales. En esta oportunidad, y para enfrentar a semejante adversario, se reforzó con jugadores de otros equipos, por caso Alfredo Pérez Ervitti, del Club Atlético Independiente.

La camiseta era similar a la de River Plate pero con la banda de color azul y el inmueble que hoy ocupa el Sr. José Giangiobbe (en Poderoso e Irigoyen) fue la sede de este club que tuvo una vida de aproximadamente cinco años y en el que hay que destacar a dos hombres fundamentales en su fundación y posterior subsistencia: ‘Tito’ Spitalnick, Presidente del club y uno de los primeros médicos veterinarios en Ayacucho, así como a Sildo Ceñal, director técnico, masajista y delegado del club quien, al ver que la empresa retiraría el apoyo económico, se llevó a todos los jugadores para fundar Boca Juniors club, que intervino por varios años en los torneos de nuestra ciudad.

Fuentes consultadas:
- ABC del Ascenso (Enciclopedia del diario deportivo “Olé”)

- “¿Te acordás hermano?” (columna de José Pintos en el suplemento “Sport/7” del semanario “Calle/7”  del 14 de Septiembre de 1993, página 2)
- Libro ¡Qué tiempos aquellos! (Clubes y equipos en el origen del fútbol de Ayacucho) de José Pintos, pág. 61

domingo, 12 de agosto de 2012

Baby fútbol: Cuna de campeones (cuento)

Hace ya unos cuantos días recibí un e-mail de mi amigo de la infancia, el Doctor Aníbal Iriarte, en el que me adjuntaba un artículo periodístico que había redactado y había hecho llegar a un blog de fútbol de Ayacucho. El artículo hablaba de una experiencia que habíamos compartido en nuestros años de universitarios: El triunfo del equipo de universitarios de Ayacucho sobre su similar de Tandil por 4 a 2, resultado casi milagroso para la época.

El partido se había jugado en La Plata en 1962, es decir, hace 50 años. En aquel equipo estábamos, como lo atestigua la foto que completaba el artículo, Aníbal (gran arquero del equipo), mi hermano Jorge, y yo, entre otros entrañables amigos de la juventud. Yo estudiaba en Buenos Aires, así que junto a Jorge íbamos como “refuerzos”, cada vez que nos llamaban, para integrar el equipo. Nunca llegué a saber con certeza si íbamos como refuerzos, porque realmente nuestros amigos de La Plata pensaban que le aportábamos alguna calidad extra al “team”, o porque simplemente no lograban juntar once en La Plata. Intuía que era más esto último que lo primero.

Luego de agradecerle a Aníbal por el recuerdo me quedé “navegando” en los ricos artículos del blog, sobre todo aquellos que hablaban de la época en que yo había vivido en aquel lugar. Si bien nací en la Capital Federal en 1942 me crié en Ayacucho. Mi papá, José Connolly fue nombrado gerente de la Usina Eléctrica del pueblo y llegó con su familia en el año 1945. Yo tenía tan sólo tres años. Viví allí hasta 1958, momento en que me fui a terminar mis estudios secundarios a Mar del Plata, y de allí directo a Buenos Aires a hacer mi carrera universitaria.

Viendo las fechas se puede comprobar que pasé mi infancia y mi primera juventud, hasta los 15 años, en el pueblo. Después la vida hizo que sólo volviera en alguna que otra oportunidad, casi siempre con motivo de los festejos de algún aniversario de la promoción del Colegio Normal de Ayacucho, en el que yo no me había graduado, pues lo había hecho en el Nacional Mariano Moreno de Mar del Plata, pero que a cuyas celebraciones y festejos siempre me invitaban y me siguen invitando mis ex compañeros como si hubiera egresado con ellos.

En un artículo del blog de fútbol sobre el “equipo de Ayacucho de todos los tiempos”, elegido por votación popular, vi con sorpresa que uno de sus integrantes era ‘Carita’ Gourriet. Su nombre me remitió como un rayo al año 1953, al equipo de Baby Futbol de la Escuela Nº 1 en el que yo había jugado y del cual, si la memoria no me fallaba, también ‘Carita’ había sido miembro.

Yo sabía que entre mis fotos viejas tendría que estar la de aquel recordado equipo, y si la encontraba podría verificar si efectivamente el “crack ayacuchense” había formado parte de ese equipo o no. Así que comencé a buscar la foto hasta que finalmente la encontré. En efecto, allí estaba yo, agachado como wing derecho, usando un gorrito blanco, que supongo tenía el objetivo de incorporar en mí, por transposición mágica, la calidad goleadora que supuestamente la boina blanca le daba a Severino Varela, el gran goleador de Boca, objetivo que evidentemente mi gorrito no lograba plasmar en mí.

En la fila de los “parados” estaba, Pedro ‘Carita’ Gourriet, muy pibe aún. Nuestro equipo daba ventajas de edad, ya que el único jugador que iba a sexto grado, es decir, que tenía doce años, era nuestro centrofordward ‘Tito’ Masciotro. Yo iba a quinto grado y tenía 11 años, y ‘Carita’ creo que tenía 10 años, un año menos que yo.

Al verlo a ‘Carita’ allí paradito en la foto, y sabiendo lo que se ahora de su gran trayectoria posterior, me vino a la mente una frase que alguien había dejado caer cuando se formó nuestro equipo: “Este equipo va a ser una cuna de campeones”. La frase me había intrigado desde el día que la escuché por primera vez y, dado los magros resultados que obtuvo el equipo, siempre me había sonado a una especulación equivocada de alguien que nos quería más de lo que sabía de fútbol.

La cosa comenzó un día en que mi amigo ‘Tito’ Masciotro cayó por mi casa a contarme que se estaba organizando un torneo de Baby Fútbol (con pibes de hasta 12 años) y que nuestra escuela, la número 1, estaba armando un equipo del cual me invitaba a participar. A mí me gustaba jugar a la pelota ya que en casa, la casa del Gerente de la Usina (hoy convertida en Centro Cívico), teníamos un gran terreno donde diariamente organizábamos picados con nuestros amiguitos, y ‘Tito’ era uno de los participantes cotidianos de esos picados.

No le costó mucho convencerme y juntos fuimos a pedirle permiso a mi mamá para que me autorizara a integrar el equipo, cosa que hizo una vez que verificó que el torneo estaba bien organizado y que la escuela, presentaba un “equipo oficial”.

Creo que ese fue el primer torneo de futbol infantil que se jugó en Ayacucho, por lo que se lo puede considerar “un hito” del fútbol infantil en la ciudad. Se jugaba en un terreno sobre la Avenida Solanet, donde está actualmente la sede del Club Ferroviario. Era Diciembre de 1953 y los partidos se jugaban a la noche, para lo cual se había instalado en la canchita una “moderna iluminación”, toda una novedad para el pueblo por esos días. También se pasaban noticias de la marcha del campeonato y algo de publicidad por unos altoparlantes adecuadamente distribuidos en el predio y se propalaba música antes de los partidos y en los entretiempos de los mismos. Así fue que quedaron grabados en mi memoria aquellas noches cálidas de Diciembre de 1953 junto a los acordes y los versos de “Farolito de papel”, el recordado tango que tocaba ‘Pichuco’ Troilo con su orquesta y que cantaba la lírica voz de Alberto Marino.

Tito me explicó que nuestro “Director Técnico” iba a ser un señor muy serio que sabía mucho de fútbol llamado Marcial Álvarez, al que le decían ‘Chaín’. Era conocido en el pueblo como Marcial ‘Chaín’ Álvarez, por lo que nunca llegué a saber con certeza si ‘Chaín’ era su sobrenombre o su segundo nombre. ‘Chaín’ era para nosotros un hombre grande. Viéndolo en la foto me doy cuenta ahora que debería tener poco más de veinte años, pero para nosotros era como si tuviera cuarenta. Era muy serio y formal, cosa que puede verse en la foto. Iba a los partidos prolijamente vestido con un traje oscuro y con camisa y corbata blanca, y su atuendo incluía un pañuelo también blanco en el bolsillo superior del traje. Marcial nos trataba con gran afecto y respeto. Respeto que también exigía que le tuviéramos a él, que era nada menos que nuestro DT.


Viendo la foto observo y recuerdo que conformaban el equipo (parados de izquierda a derecha) Jorge Lo Cirio (al lado de ‘Chaín’), gran amigo mío de la barra de la Usina, ‘Kelito’ Rigas (según dice atrás en la foto), aunque yo lo recuerdo como ‘Kelito’ Malcorra, nuestro gran arquero. Nunca supe el nombre de pila de ‘Kelito’. Para todos nosotros Kelito era… Kelito. A su lado, como dije, está Pedro ‘Carita’ Gourriet, y luego Iriarte, cuyo nombre creo que era Francisco y le decían ‘El Vasco’, y que no tenía ningún parentesco con mi amigo Aníbal.

En la línea de los agachados aparezco yo, Carlos ‘Cato’ Connolly, de wing derecho. En esa época casi todos los pibes nos llamábamos por sobrenombres y el mío era ‘Cato’. No se ni cuando comenzaron a llamarme así, ni quien me puso ese sobrenombre. Lo cierto es que para todos yo era ‘Cato’ Connolly (y para algunos viejos amigos sigo siendo ‘Cato’). A mi lado está quien era nuestro “temible” goleador: ‘Tito’ Masciotro, también querido amigo de la barra de la Usina y, como dije, responsable de mi presencia en el equipo, y completando la fila, Alejandro Masciotro, primo de ‘Tito’, que venía de una familia radicada en el campo y que estaba haciendo la primaria en el pueblo. Nuestra camiseta era como la de Gimnasia y Esgrima de La Plata: blanca con una franja azul en el medio.

Se puede leer en el dorso de la foto el siguiente texto “Equipo representativo de la Escuela Nº 1 en el Torneo de Baby Fútbol de Ayacucho. Diciembre de 1953. Sobre un total de 15 equipos se clasificó en la décima posición”.

La última frase del texto deschava sin anestesia que evidentemente no se trató de un gran éxito deportivo ni nada de lo que deberíamos sentirnos demasiado orgullosos. Claramente el que había profetizado que nuestro equipo iba a ser una “cuna de campeones” le había errado fiero. No es mucho lo que recuerdo de los partidos que disputamos. Se que tuvimos un par de actuaciones notables, suficientes para ser colocados en la lista de “candidatos a campeones”.

Le habíamos ganado a la Escuela Nº 4, que eran junto a la Escuela Nº 7 y al equipo del Aero Club los mejores del torneo. En la Escuela Nº 4 jugaba ‘Cacho’ Núñez, quien llegó a ser un gran jugador, miembro del seleccionado de la Escuela Normal Nacional de Ayacucho y, posteriormente, jugador de la Selección Mayor de Ayacucho. También logramos un empate con el Aero Club, cuya figura más destacada era un negrito de gran habilidad. Era el ‘Negrito’ Márquez, que además de jugar muy bien era un buen pibe, muy querido por todos.

El “espejismo” duró hasta que enfrentamos a los mejores, los pibes de la Escuela Nº 7, que para hacer honor al número de su escuela nos ganaron 7 a 0. Nosotros deberíamos haber hecho por lo menos un gol para hacerle honor al número de la nuestra, pero ni siquiera eso logramos.

A partir de allí salimos del grupo de los “candidatos al título” y pasamos a tener una serie de resultados intrascendentes, con algunos triunfos, muchos empates y más derrotas. En síntesis, fuimos décimos… “cómodos”.

Para destacar en nuestro equipo estaba la figura de Kelito, nuestro  “gran arquero”. Era del tipo de los arqueros atajadores, espectaculares. Un pichón de ‘Pato’ Fillol. Volaba todo el tiempo. La mayoría de las veces volaba y al instante siguiente tenía que ir a sacar la pelota del fondo del arco. Recuerdo que alguna de sus espectaculares voladas fueron exitosas, impidiendo algún gol del adversario pero… fueron las menos. Era querido y admirado por su arrojo. Recuerdo una anécdota que me contó mi mamá. Ella estaba detrás del arco nuestro.

Atacaban los rivales y un furibundo disparo se estrelló en el ángulo formado entre uno de los palos y el travesaño. ‘Kelito’ esa vez no voló. Había quedado clavado, como congelado, impertérrito en el medio del arco, un poco adelantado tal vez. Ni se movió. Solo atinó a seguir con un movimiento de su cabeza la trayectoria de la pelota hasta que ésta reventó el ángulo entre el palo y el travesaño. No fue gol de milagro, y la jugada siguió de manera intranscendente. Fue entonces que ‘Kelito’ se dio vuelta y le dijo a los miembros de la hinchada entre los que estaba mi mamá: “Hice vista. Yo sabía que esa pelota no entraba”. Cabe aclarar que eran muchas más las que entraban de las que no entraban cuando nuestro gran arquero “hacía vista”. ¡Qué grande era ‘Kelito’! Todos lo queríamos y la gente creía que atajaba bien. Nosotros, los del equipo, no lo creíamos tanto.

Pero me pregunto por qué sigo recordando todo esto de nuestro equipo del Baby si al final no fuimos la esperada “cuna de campeones” que alguien había profetizado que seríamos. Salvo la excepción que futbolísticamente fue ‘Carita’ Gourriet, que en efecto llegó a ser “un campeón” salido de aquella lejana cuna. De los demás, nada. Nada de nada. ¿Pero por qué yo me siento también un campeón salido de aquella escuela de fútbol a cincuenta años de distancia?

Creo que la respuesta tiene que ver con la figura de ‘Chaín’, nuestro querido entrenador. Él nos enseñó que teníamos que jugar para ganar, ya que ganar era lindo. Pero también nos dijo que lo más importante no era ganar, que nosotros éramos pibes y que nos divirtiéramos jugando al fútbol. Que jugáramos alegremente y en equipo, ya que el fútbol era un juego de equipo. Que teníamos que respetar a nuestros rivales, y que cuando perdíamos teníamos que saber perder, ya que era más difícil y más importante saber perder con grandeza que ganar. Y si un rival nos había superado era seguramente porque había jugado mejor que nosotros. Y finalmente, que aprovecháramos la oportunidad para hacernos más amigos entre los miembros de nuestro equipo y que encontráramos algún nuevo amigo también entre los chicos de los otros equipos.

Incluso ‘Chaín’ nos enseñaba cómo debíamos entrar a la cancha y cómo debíamos dar las hurras en el centro del campo. La estética del equipo también era importante para él. De fútbol nos enseñó poco, por no decir nada. Tal vez intuía que la materia prima con que contaba no daba para mucho. Incluso ‘Carita’, tal vez porque era muy chico, no mostraba aún la gran calidad que lo iba a distinguir en el futuro.

En efecto, ‘Chaín’ nos estaba enseñando a ser campeones, pero no campeones de fútbol, ya que él sabía que salvo que se produjera un milagro, nuestras condiciones futbolísticas no nos iban a llevar muy lejos, sino que nos enseñaba a ser campeones de la vida. Nos estaba enseñando a ser buenas personas, a saber ganar, pero también a saber perder, a ser buenos amigos, y a disfrutar de los momentos lindos que nos regalaba la vida.

La “cuna de campeones” que alguien profetizó en aquellos días como futuro de aquel equipo en realidad lo fue. Fue “cuna de campeones de la vida”. Hasta donde yo se, todos fuimos buenas personas y una parte de ello se la debemos a nuestro querido DT, el gran Marcial ‘Chaín’ Álvarez y a aquel hermoso torneo de Baby Futbol que jugamos en Ayacucho en el lejano y cálido Diciembre de 1953.

La foto de nuestro equipo que aquí les presento la debe haber sacado el señor Ramos, el fotógrafo del pueblo. El mismo que nos sacaba las fotos en nuestros cumpleaños y las fotos de nuestra primera comunión.

Quiero creer que ‘Chaín’ ya había dibujado en nuestras almas el circuito integrado de sus grandes valores y que fue el flash de la cámara del señor Ramos el que los grabó definitivamente y de manera indeleble en nuestras almas en el momento en que nos sacó esta hermosa y eterna foto.

Yo no lo volví a ver a ‘Chaín’ nunca más. Sabía por mi hermano que se había ido a trabajar a Mar del Plata, y fue ‘Carita’ quien me dijo hace un par de años que había vuelto a Ayacucho ya de grande y que había fallecido.

Cuando lo escucho a Marcelo Bielsa exponer sus valores sobre el fútbol pienso que debe haber tenido un DT como Marcial ‘Chaín’ Álvarez cuando él jugaba al Baby Fútbol en Rosario.

Vaya también mi recuerdo para mis compañeros y amigos de aquel fantástico equipo de Baby Fútbol de la Escuela Nº 1 de Ayacucho, que salió décimo entre quince participantes, pero que fue una verdadera “cuna de campeones de la vida”.

Con afecto
Carlos 'Cato' Connolly
Don Torcuato, Mayo de 2012

(cuento, basado en un hecho real, extraído del excelente libro de historias ayacuchenses de Carlos Connolly, "Historias de una infancia feliz: un puente en el tiempo", Ed. Deano.com, página 195.
Agradezco a mi querido amigo 'Cato' Connolly la autorización para poder publicar este cuento, y de ese modo poder compartirlo con todos ustedes)

jueves, 30 de junio de 2011

Cuando nos visitó Estudiantes de Eva Perón y también mi primer jugador de figuritas


Con motivo de recordar cuadros de la AFA que nos visitaron, hace años que busco crónicas y datos de este partido por un motivo especial, fue el primer equipo de la A.F.A. que yo vi, tenía muy claro el año fue en 1953 y comencé a buscar datos de los ‘pinchas’ locales.

Agustín Moro tenía una vaga idea recordaba algunos jugadores; nuestro Director (Oscar Ignacio Albano) ‘pincha’ de la primera hora no recordaba y sus hijo Oscar y ‘Pepe’ al igual que varios jóvenes que aún no habían nacido. Recordemos que de la visita se va a cumplir 50 años; no solo eso: de los jugadores locales que los enfrentaron, Alfredo ‘Oreja’ Pérez no recuerda nada, ‘Pocho’ Pérez algo y el que más se acordaba era ‘Pelusa’ Cestona que me comentó una jugada que contamos más adelante.


Eran nuestros años de escuela primaria y queríamos conocer un cuadro de los ‘grandes’ de Buenos Aires, de aquellos que veíamos en las fotos de “El Gráfico” o “La Cancha” o en los noticieros “Sucesos Argentinos” que pasaban en nuestro viejo “Cine Nilo” de partidos en TV como hoy; ni hablar también queríamos ver un jugador ‘en serio’ de esos que coleccionábamos en aquellos álbumes de figuritas “Starosta”.

Nosotros esperábamos las figuras de aquel entonces como el arquero Gabriel Ogando, Manuel Pellegrina, Ricardo infante o Walter Garceron, pero en realidad vino un equipo con mucho jóvenes que estaban haciendo sus primeras armas junto a algunos titulares y entre ellos “El primer jugador que vi que salía en las figuritas”, el ‘Negro’ Héctor Antonio que integró aquella recordada delantera: Giosa, Antonio, Infante, Barreyro y Pellegrina.

Entre mis recuerdos está un Nº 8 que necesitaba una pelota para él solo, eximio gambeteador y de fuerte shot, y la pareja izquierda con el pelo muy cortito (se notaba que eran conscriptos) que tenían a maltraer a la defensa local, y bajaban a ayuda los volantes y delanteros. Pero ellos pasaban igual, claro, a fin de ese año los compró Boca e integraron el plantel del Boca campeón de 1954; el Nº 8 era Miguel Ángel ‘El Nene’ Baiocco y la pareja izquierda la integraban Reinoso y Zelada.

Formación de Estudiantes en 1953

Fue el 9 de Julio de 1953, ya que era muy común en aquellos años, incluir un partido de fútbol por la tarde en el programa de actos oficiales, en esta ocasión fue el primer equipo de Estudiantes de Eva Perón, (hoy y antes denominada La Plata) llamado así en aquellos años que enfrentó a nuestro Independiente y los equipos salieron así a la cancha: Estudiantes de Eva Perón: Festa, Casanueva y Silvero; Álvarez, Aragón y Pires; Noguera, Baiocco, Chena, Reinoso y Zelada.

Independiente con ‘el Paisano’ Gadea en el arco, ‘Chichín’ Simonetti y ‘Pelusa’ Cestona; Robles, Néstor ‘Coco’ Milloc y Alfredo ‘Oreja’ Pérez; ‘Pocho’ Pérez, Medina, Seresini, ‘el Chivo’ Larroudé y ‘Pipo’ Cestona.

En el complemento el ‘pincha’ realizó numerosos cambios e ingresaron Antonio por Reinoso, Caposio por Festa, Mesceroni por Álvarez, Pérez por Chena, Prieto por Noguera y Colombo por Aragón.

Ganó Estudiantes 5 a 0 y los goles los marcaron Baiocco, Zelada y Chena en el primer tiempo aumentando Antonio y nuevamente Baiocco.

La jugada que me quedó grabada fue la siguiente: avanzaba Héctor Antonio con pelota dominada y se le largó a los pies de un costado ‘Pelusa’ Cestona y del otro Alfredo Pérez quedando el ‘Negro’ encerrado en el medio, resolviendo rápidamente, enganchando la pelota con los tacos y saltando por encima de ellos, brotando una ovación en la vieja cancha de la Liga.

En la tapa de una revista de fútbol de aquellos años una caricatura del dibujante Mezzadra 
del ‘Negro’ Héctor Antonio, ‘mi’ primer jugador que vi jugar que salía en las figuritas.

Así trajimos a nuestros lectores los recuerdos de los cuadros de AFA que visitaron Ayacucho esta reseña más valiosa para quien escribe porque fue su primer ‘equipo grande’.

Esta semana la columna está dedicada a Rubén Bruggi, Oscar Ignacio Albano, sus hijos Oscar y ‘Pepe’, Agustín Moro, los hermanos Cortti, el Dr, Aniz padre e hijo, ‘Pepe’ y Carlitos Darricades, Zaninetti, Galarraga, Diego Calderón, los Cantarini padre e hijo, Carlitos Angiolini, Marta Mauleón y Oscar Scandroli; entre muchos otros que no recordamos, muchos más, todos ellos ‘pinchas’ de nuestra ciudad.

(artículo publicado en el diario "La Verdad" del 27 de Febrero de 2002)

lunes, 25 de octubre de 2010

El Cardal (Estación Solanet) - Año 1953

Parados (izq. a der.): Ángel Del Conte (DT), Martín Meoqui, 'Petiso' Chávez, José Suárez, Pedro Martiarena, Joaquín Bazterrechea y Nicolás Montagna

Hincados (izq. a der.): Jesús Oliva, Martín Jaramillo, Gilberto Montagna, Ignacio Jaramillo y Mario Errecart

Esta foto del club "El Cardal" de Estación Solanet corresponde a un amistoso jugado en Estación Udaquiola contra ese rival.
Fundado en el año 1932, el color de su camiseta era celeste y blanco, similar a la del Racing Club de Avellaneda, y fue Antonio Martiarena su primer Presidente.
El club fue contruído en un terreno perteneciente a Emilia Solanet de Aráoz y llegó a jugar en los torneos de Primera División organizados por la Liga Ayacuchense de Fútbol hacia 1970.
En la foto podemos apreciar a Joaquín Bazterrechea, padre del 'Vasco' Eduardo Bazterrechea, quien nos proporcionó este material y a quien consultamos: "los Bazterrechea vienen a la zona de Solanet hacia 1900, asentándose inicialmente en el establecimiento 'El quemado' (propiedad actual de la flia. Gahan).
Respecto a la foto, te digo que por esa época no se jugaban torneos organizados pero si amistosos con equipos de la zona como Casalins, Udaquiola, San Justo, Langueyú, La Protegida, La Estrella, etc.
Ángel Del Conte era el DT y a su vez uno de los pocos integrantes de ese equipo que no tenía relación directa con el campo pues era Ferroviario.
Este tipo de amistosos y cuadrangulares empezaron un poco a morir con la irrupción del fútbol agrario pero eran muy lindos. Vos recibías a los equipos visitantes con todas las de la ley, los atendías de primera porque sabías que cuando ibas de visita ellos harían lo mismo con vos.
El último agrario en esta zona se jugó a comienzos de los '70 y marca un poco el declive en este tipo de amistosos con localidades cercanas. 

En esa época Solanet, con los hermanos Jaramillo, tenía muy buen equipo, Udaquiola también pero los jugadores estaban un poco más desparramados con algunos de ellos viviendo en Ayacucho; Casalins con buenos jugadores también pero tal vez un poco más grandes en edad.
Recuerdo un despelote de novela en un La Protegida-Udaquiola en donde el 'Mimoso' Eloiza era el referí. Estaba cobrando todo a favor de La Protegida y unos vagos de Udaquiola lo 'chuzearon' al milico Irazábal a que se metiera adentro de la cancha a protestarle al referí y se pudrió todo.
Era un desbande, un despelote infernal, se metió a la cancha un loco con una voituré y recuerdo que toda la gente disparaba evitando la trifulca.
El tema era que nosotros ganando jugábamos la final con Solanet y ya después de esa pelea no se jugó más nada.
Udaquiola siempre fue muy fuerte, Solanet tuvo su apogeo en los '70 con los Jaramillo y Gimbatti de técnico, incluso llegaron a jugar acá en la Primera División de Ayacucho pero Udaquiola fue tal vez siempre un poco más fuerte futbolísticamente hablando".


(agradezco a Eduardo 'Vasco' Bazterrechea por la foto y el testimonio brindado)